Información insuficiente, tópicos sin base científica y numerosas prácticas de riesgo. Son las conclusiones del informe sobre conocimientos y hábitos sexuales en jóvenes universitarios presentado por las profesoras de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca Carmen López Sosa y Montserrat Alonso Sardón, que alerta, entre otros aspectos, sobre que uno de cada cuatro estudiantes no utiliza siempre algún método de protección en sus relaciones sexuales.
Este punto es una de las revelaciones «más sorprendentes» de un estudio que se basa en una encuesta realizada entre 396 universitarios (de ellos el 76% son mujeres como un sesgo de la encuesta que refleja la feminización de la universidad), de edades entre 17 y 22 años y además, con un predominio (56,3%) de las carreras de Ciencias de la Salud.
La encuesta pone de manifiesto un desconocimiento generalizado de los riesgos que se asumen a través de la sexualidad, a los que, además, se exponen de forma masiva los universitarios, ya que el 80,6% de los encuestados señala mantener relaciones sexuales con penetración y además el 25,6% se inició en la práctica del sexo antes de los 16 años.
Según subraya la profesora Carmen López Sosa, a pesar de estas cifras, los universitarios demuestran una absoluta falta de información. Además de que el 25% de la muestra no utiliza siempre algún método anticonceptivo porque piensa que «por una vez no pasa nada», los jóvenes no tienen percepción de exponerse ante enfermedades.
Falta de información
Así, a pesar de las numerosas campañas en este sentido, todavía el 19% de los encuestados no sabe que el sida se contagia con las relaciones sexuales, cifras que son enormemente más elevadas ante otras enfermedades. El 71% desconoce que la hepatitis B y C y también se transmiten sexualmente, y a pesar de la exposición mediática a raíz de las vacunas para el HPV (virus del papiloma humano), todavía el 61% de los encuestados no sabe que se contagia a través de las relaciones de pareja. Asimismo, López Sosa señala que, preguntados sobre los métodos para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, el 11,8% de los universitarios encuestados señalan que la marcha atrás y la píldora postcoital evitan estos riesgos.
Píldora postcoital
Sobre la píldora postcoital, el informe concluye que los estudiantes la utilizan pero «no saben ni sus consecuencias, ni conocen exactamente cuál es su funcionamiento». De hecho, los universitarios consideran que evita el embarazo «en el 100%» y desconocen que falla entre el 1,8% y 2,2% de los casos, que puede tener efectos secundarios o que es contraindicado el uso combinado con otros fármacos.
El informe deja además otras conclusiones interesantes, entre ellas, que se ha observado que el haber llegado a la universidad desde un centro educativo público o privado no tiene apenas influencia sobre los hábitos y el inicio en la práctica del sexo.
Un inicio que deja una reveladora diferencia entre los chicos y las chicas. Preguntados por los motivos de la primera vez, el 83% de las mujeres dice que «fue por amor», mientras que esta respuesta cae al 43,2% en el caso de los hombres.
Paralelamente, el 80% de los hombres reconoce que «fue por placer», mientras que esta respuesta la señalan sólo el 58,4% de las mujeres. Además, el 11,4% de los chicos considera que el motivo impulsor «fue porque estaba bebido», causa que sólo señalan el 4,6% de las respuestas de las chicas.
López Sosa, del Departamento de Obstetricia, Ginecología y Pediatría de la Universidad de Salamanca, señala que el estudio pone de manifiesto por encima de todo las «carencias educativas» en este ámbito de los universitarios. Sólo el 40% de los encuestados considera que los conocimientos recibidos sobre anticoncepción en casa o en el colegio fueron «suficientes», y más de la mitad considera «insuficiente» la información recibida sobre sexualidad en general.
Asignatura en decadencia
Además, la profesora lamentó que también en el ámbito universitario la información sobre sexualidad pierde espacio y de hecho en Medicina «es una asignatura optativa sujeta a la posibilidad de profesores de cada facultad y con tendencia a desaparecer».
Con el objetivo de paliar en parte esta escasez formativa, hoy y mañana tiene lugar precisamente en Salamanca el sexto curso de Salud Sexual y Reproductora que se celebra en la Facultad de Ciencias Sociales y que ha agotado las 400 plazas de matrícula.