La cercanía de Salamanca a Madrid, la existencia de numerosos pisos de rotación como ciudad estudiantil y la fuerte emigración de décadas atrás son algunas de las razones que parecen explicar la especial crudeza del balance terrorista en la provincia, con dos brutales atentados en la década de los 90 por parte de la banda ETA y una treintena de víctimas salpicadas en distintos puntos de la geografía española. Algunos de los acontecimientos luctuosos permanecen muy vivos en la retina de una sociedad que saldrá a la calle el viernes para mostrar su apoyo a las víctimas y sus familiares.
5 de abril de 1979. Pedro Fernández Serrano, regente de un bar cerca del Gobierno Civil de Navarra, muere al explotar una bomba con temporizador en el local.
8 de abril de 1980. ETA asesina al policía salmantino Vicente Sánchez Vicente en las cercanías del colegio Santa Teresa de Barakaldo y en presencia de numerosos niños.
8 de noviembre de 1984. ETA secuestra al electricista Juan Sánchez Sierro (nacido en Guadramiro) y lo mata poco después colocando una bomba trampa junto a su cuerpo para tratar de asesinar a los Guardia Civil que acudían al rescate.
24 de mayo de 1989. Fallece José María Sánchez (nacido en Galinduste) tratando de desactivar una bomba colocada por ETA en el interior de un taxi en Bilbao.
2 de septiembre de 1992. ETA atenta con el procedimiento de bomba-lapa en Salamanca contra el coronel Antonio Heredero Gil. El atentado tuvo lugar en el Paseo de la Estación en el momento en el que el militar subía la rampa del garaje donde guardaba su vehículo.
11 de noviembre de 1995. Una bomba-lapa adosada a su coche y accionada a través de un temporizador produce gravísimas heridas al capitán Juan José Aliste minutos después de que dejara en el colegio a su hija y dos amigas.
26 de enero de 2001. Una bomba lapa acaba con la vida del salmantino Ramón Díez García, cocinero de la Comandancia de la Marina de San Sebastián
28 de junio de 2001. El general Justo Oreja Pedraza (nacido en Aldeavieja de Tormes) fallece tras explotar una bomba escondida en una bicicleta en la calle López de Hoyos de Madrid
17 noviembre de 2001. La Policía localiza un piso franco de ETA en la Plaza de Castrotorafe, en el Barrio de Capuchinos de Salamanca. El 'comando Madrid' guardaba numerosas armas, munición y 40 kilos de explosivos.