La charla ofrecida ayer por el economista jefe del Grupo de Estudios del BBVA, José Luis Escrivá, destiló optimismo, pero también cautela y prudencia. El experto calcula que el año recién comenzado marcará el comienzo de la recuperación internacional, pero será «plano» para España, o como mucho, con una «ligera recuperación al final».
Ante un auditorio formado por profesionales bancarios, empresarios y responsables de empresas y asociaciones de la sociedad vallisoletana, Escrivá aseguró que no le deja de sorprender el hecho de que con el nivel de deuda que tiene España, «no se aborte la inquietud en los mercados» y en este sentido indicó que es necesrio «ser firme a la hora de plantear las reformas», dijo.
Entre las importantes, expuso que hay que profundizar en la reforma del mercado de trabajo «porque es un sistema con mucha iniquidad. Tenemos que ir a un modelo donde junto al contrato fijo, y al eventual, exista un contrato intermedio», comentó. En su opinión, la cifra de parados tenderá a amainar porque «todo el paro que tenía que producirse ya se ha generado, así que ahora, lo que hacen falta son iniciativas que generen empleo», expresó. En su opinión, la puesta en marcha de las reformas es otra de las circunstancias que acercarán a la economía española a esa posición, la del círculo virtuoso en el que la mayor actividad genera empleo, que a su vez genera más consumo y este a su vez, más actividad, lo que conlleva de nuevo más empleo.
Eso sí, la recuperación, de llegar será «más suave, lenta y gracual que la que se observó entre los años 1993 a 1997», matizó.
En sus conclusiones, José Luis Escrivá enumeró «los desequilibrios pendientes» en España, el primero, el «desapalancamiento», la aplicación de más recursos propios y no ajenos por parte de empresas y economías domésticas, la necesidad de una consolidación fiscal y «desde el punto de vista estructural, hay que afrontar retos del mercado de trabajo y de las pensiones para mejorar la competitividad de nuestra economía», recordó el experto, quien agregó que la recuperación llegará también de la mano de la búsqueda de nuevos mercados para la oferta que ahora no tiene comprador en los tradicionales y con un apoyo más decidido hacia «los sectores que indiquen los emprendedores», señaló.
En el turno de preguntas, Escrivá aclaró por que los estudios no supieron prever la crisis y, en este sentido resaltó que «antes de la crisis ya teníamos identificados los desequilibrios, lo que no estaba previsto era el shock financiero del verano del 2007 y cómo se gestionó la crisis financiera del 2008. Creíamos que los ajustes se aplicarían de una forma más ordenada», reconoció. «Pero el shock financiero es de una magnitud inusitada», añadió.
Respondió al interés de los asistentes por las medidas que pueden generar confianza y señaló que, dada la magnitud de las reformas se requiere «el mayor consenso en la sociedad y en la política española. España ha vivido por encima de sus posibilidades en la última década y ahora toca ver cómo se distribuye el sacrificio. Debe hacerse con dos condiciones, tiene que ser equilibrado y eficaz», opinó.
Aseguró de nuevo que la situación no se parece a la griega. «España tiene margen de maniobra para diferenciarse del problema griego» e insistió y por último, con relación al gasto de las comunidades autónomas, en que es necesario corregir el desequilibrio que supone que estos gobiernos hayan avanzado en su autonomía por el lado del gasto sin hacerlo por los ingresos «algo que habrá que corregir, porque tienen que contribuir a la consolidacion fiscal con una reducción al menos de un 1% del déficit», defendió.