Las aguas procedentes del subsuelo emergen como auténticos manantiales en los sótanos y garajes de una treintena de comunidades de la capital. Los vecinos, claro, se ven obligados a instalar bombas para achicar el agua y enviarla al sistema de alcantarillado. Hasta ahí todo normal. Pero, ¿qué pasaría si la empresa concesionaria del servicio de aguas decidiera cobrar la depuración de esos miles de metros cúbicos? La respuesta les llegó en forma de factura astronómica a los 148 propietarios de seis bloques de la esquina de las calles Recondo y García Morato.
Agualid les giró en su último recibo trimestral (el 19 de enero) un montante de casi 3.000 euros por portal en concepto de tasas de alcantarillado y depuración por vertido freático -las equipara a las aguas residuales-, es decir, que las facturas anuales de cada vecino se elevarían así en la nada desdeñable cantidad de 364 euros por vivienda.
Los afectados, con su administrador de fincas al frente, están que trinan y optaron por devolver la factura y remitir sendos escritos de protestas a la empresa concesionaria y a la Concejalía de Administración y Recursos. «No es la primera vez», recuerda el administrador, Jesús González, «porque ya lo intentaron en el 2006 y, al final, no pudieron cobrar esa tasa porque el Ayuntamiento nos dio la razón».
Los vecinos, en un escrito muy bien argumentado de siete folios, recuerdan que «las aguas que aparecen en nuestros inmuebles no son nuestras» e insisten en que «sólo el desdichado azar hace que el curso de los flujos de aguas subterráneas se hayan cruzado con la parte inferior de nuestra propiedad obligándonos a darles una salida». Y al hacerlo, prosiguen, «estamos supliendo una carencia del servicio público» por la falta de control de dichos flujos del nivel freático.
500.000 euros cada año
Los 148 inquilinos de los números 11, 11 bis (García Morato), 13, 15, 17 y 19 de la calle Recondo argumentan que las aguas que ellos vierten a la red general «no son residuales y carecen de carga contaminante» y lamentan que, como ellos, una treintena de comunidades desaguan cada día más de 30.000 metros cúbicos por cuya depuración la empresa concesionaria pretende cobrar hasta 500.000 euros al año.
La batalla, cerrada en falso entre finales del 2006 y comienzos del 2007, cuando el Ayuntamiento acabó dando la razón a los vecinos, vuelve a estar abierta. Eso a pesar de la sentencia emitida el 23 de septiembre del año pasado por el Juzgado de lo Contencioso número 1 y que daba la razón al Consistorio ante la reclamación -desestimada por el juez- de 464.000 euros que solicitaba Agualid por la depuración de las mencionadas aguas freáticas.
Aquel proceso, a través de otras demandas, continúa abierto en los tribunales y la gestora del agua no sólo volvió a lanzar otra «andanada», como la califican los afectados, de facturas a las comunidades que sufren el mismo problema que los seis bloques de la calle Recondo sino que ya les ha apercibido por impago.
«La expulsión de estas aguas a la red de saneamiento no nos reporta beneficio alguno y no satisface más interés que deshacernos de ellas», concluyen los residentes.