«Sólo hay que ver cómo está toda la calle; llena de parches, grumos y desniveles; pues aquí vamos a pagar el pato nosotros», subrayan indignados. Los vecinos de Torrecilla, 24 han peleado hasta donde llegan sus fuerzas o hasta donde empiezan sus miedos. Con la Administración han topado. El último recurso que les quedaba era acudir a los tribunales, pero podía salirles más caro el collar que el galgo, dicen. Finalmente han optado por pagar de su bolsillo los 600 euros que cuesta arreglar el tramo de acera que corresponde al vado de su garaje. Ayer comenzaron la obra, después de que el Ayuntamiento les diera un plazo improrrogable de quince días para reparar un hundimiento frente a la salida de coches. «No es cuestión de dinero, porque cada piso pagará unos quince euros, pero consideramos que es un atropello y se abre un precedente peligroso», subrayan.
Su desencuentro con la Concejalía de Urbanismo comenzó el pasado mes de julio, cuando recibieron la notificación de un decreto en el que se acordaba incoar un expediente para que ejecutaran la reparación en la acera. El reglamento municipal de vados establece en sus artículos 15 y 16 la obligación de titular a realizar todas las obras para su correcto mantenimiento. Alguien en el Ayuntamiento había considerado que el bache en ese punto era responsabilidad de los vecinos de esta comunidad. En la Concejalía de Urbanismo aclaran que el expediente se abrió a raíz de la denuncia de un particular que se cayó en esta zona.
«Lo que no sabemos es si el técnico o el policía municipal que hizo el informe se fijó en el estado del resto de esta calle y es consciente sucesivas zanjas que se han abierto para colocar los postes de la ORA, las conducciones subterráneas o el cableado, únicamente hay que fijarse en los pegotes y desniveles a lo largo de toda la acera; dificultan el tránsito a las personas mayores y la gente que va con sillas de niños», argumentan. Y es que Torrecilla es una de las pocas vías del casco histórico que aún está sin adoquinar. Su aspecto, en aglomerado asfático y plagada de remiendos, se nota a la vista y se percibe cuando se camina por ella. Sólo se libra el primer tramo, donde se ubica el Colegio de Abogados, el Registro Civil y la Casa Revilla.
Inmediatamete, la comunidad de presentó alegaciones. Primero, la construcción y la autorización datan de 1972 y fue realizado bajo la inspección técnica municipal. Aunque admiten que el mantenimiento de esta reserva de suelo corresponde a los residentes, en el inmueble recuerdan que en la misma acera presentan un estado idéntico las salidas de los garajes de los números 22, 20 y 14, lo que, a su juicio, sólo puede explicarse por razones ajenas a las de sus titulares. «Seguramente a operaciones realizadas directamente por el titular de la vía pública o indirectamente por empresas concesionarios de servicios», manifiestan. Ahí esta el meollo, los alegantes recalcan que el estado «lamentable» de esta calle en la acera de los pares se debe a las sucesivas obras que se han realizado bajo la cota de superficie. «¿Por qué no piden responsabilidades a esas empresas o es que ahora vamos a tener que pagar los arreglos los vecinos que vivimos en ellas?», se preguntan. Matizan, además, que cuando se ha picado en la calle ni el Ayuntamiento ni las concesionarias que tienen infraestructura bajo tierra les pidieron permiso para poder valorar las afecciones que podría ocasionar en su vado. En Urbanismo mantienen que el reglamento obliga a los titulares a conservarlo en buenas condiciones. Aseguran, incluso, que si alguien tiene un accidente en esa zona, la comunidad sería la responsable. Como consuelo para los cabreados vecinos se anuncia que Torrecilla es firme candidata al arreglo. Reconocen que le hace falta.