Las ciudades inteligentes se llenan de 'chivatos' contra la contaminación

Estación de medición de la calidad del aire en la Plaza del Carmen, Madrid.
Estación de medición de la calidad del aire en la Plaza del Carmen, Madrid. / Alberto Ferreras
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  • Los microsensores que alertan de los picos de polución sustituirán a las antenas que hoy evalúan el aire de las urbes. Mientras estas nuevas soluciones llegan, la tecnología es ya el mejor aliado para depurar el aire

Seis millones y medio de personas -el equivalente a la población de Madrid y Berlín juntas- mueren de forma prematura al año por la contaminación, de las cuales 3 millones están ligadas a la respiración de aire contaminado, sobre todo en grandes ciudades, según el último estudio de la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Lo peor es que, si no se actúa con inmediatez, esta cifra aumentará previsiblemente hasta los 4,5 millones en 2040 por el contacto directo con la polución del aire. Solo en España, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que se producen cerca de 30.000 muertes prematuras anuales relacionadas con la contaminación.

La OMS aclara que los principales contaminantes atmosféricos son las partículas (PM), el ozono (O3), el dióxido de azufre (SO2) y el dióxido de nitrógeno (NO2), que es el que más nos perjudica a las personas. La principal fuente de emisiones de NO2 son los procesos de combustión, como la calefacción, la generación de electricidad y los motores de vehículos.

Y estos son precisamente los agentes que se miden en las estaciones de control de contaminación de España, además del CO2. "Los métodos para medir la contaminación del aire son bastante fiables y las estaciones pasan muchos controles", explica Ángeles Cristóbal, subdirectora general de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Madrid. A pesar de la importancia de los datos recogidos, las estaciones no son más que una caseta con dos antenas en la parte superior que miden la cantidad de partículas y gases y que están en continuo funcionamiento. En la actualidad, las redes de vigilancia de la calidad del aire en España, cuentan con más de 600 estaciones de medición fijas, distribuidas por toda la geografía nacional. El número de analizadores supera los 4.000.

Una pantalla interior

Dentro de la cabina hay una pantalla que muestra el histórico de datos, que a su vez se reciben en el centro de control. Los datos son generados por las redes autonómicas y locales de calidad del aire, que los envían al Ministerio de Medio Ambiente y de aquí a la Comisión Europea. Las redes autonómicas y locales disponen en la mayoría de los casos de información en tiempo real de los datos generados. Cristóbal asegura que en Madrid hay instaladas 24 estaciones, a pesar de que la regulación "exige muchas menos" con ciertos contaminantes, como con el dióxido de carbono, del que se deben tener solo siete, por lo que se supera en gran medida.

¿Y cómo se mide la contaminación? Las partículas se cuantifican "por el diámetro que tienen para ver el daño que pueden hacer sobre la salud". Hay que medir el contenido de metales pesados, que lo hace un equipo manual -explica la responsable-, que recoge los filtros y los analiza en el laboratorio. ¿Pero son fiables? "Bastante", responde Cristóbal, que explica que estas estaciones pasan "muchos controles". "Acabamos de renovar la red de estaciones. Todos los equipos son nuevos", dice.

Por su parte, la jefa del área de Contaminación Atmosférica del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, Rosalía Fernández Patier, asegura que para medir cada contaminante se utiliza una tecnología diferente. Los gaseosos por métodos automáticos "en continuo y en tiempo real basados en la absorción o emisión de una radiación de una longitud de onda específica de cada contaminante". En cambio, los métodos de referencia de partículas son discontinuos porque "implican la captación del contaminante en el punto de medición, el traslado de la muestra captada al laboratorio y el análisis posterior en el laboratorio", destaca la experta del Instituto de Salud Carlos III, "a la cabeza de los laboratorios europeos de referencia" en calidad del aire para el aseguramiento en las redes españolas de la metodología.

Para adaptarse a la tecnología, los fabricantes han tenido que ir actualizándose. La subdirectora de Sostenibilidad del Ayuntamiento madrileño explica que se trata sobre todo de empresas internacionales, en su mayoría estadounidenses. "Fabricación española de sensores no hay mucho. Solo una empresa en Cataluña y fuera de la región apenas tiene presencia". Desde el Ministerio de Medio Ambiente explican que el Real Decreto 102/2011 se les exige a las comunidades que desde 2013 los equipos sean conforme sa los métodos de referencia establecidos en la normativa y, "mientras cumplan esto, la marca y modelo de la tecnología no importa".

'Big Data' como medidor

El Ayuntamiento de Madrid, tan de actualidad por sus últimas restricciones al tráfico por los altos niveles de contaminación de la ciudad, destaca que, a pesar de los protocolos de polución para "momentos pico", lo importante son las medidas estructurales porque consiguen reducir la contaminación todos los días y "permiten que a largo plazo cumplamos con los niveles anuales exigidos por la OMS".

¿Y qué tecnología llegará próximamente? "Hay proyectos europeos que están realizando pruebas con microsensores, lo que abarataría mucho el coste y tendría una gran eficacia", contesta Cristóbal. Aunque el "big data" por sí mismo no puede solucionar los problemas de contaminación que actualmente sufrimos en España, esta estrategia puede servir para ayudar en la gestión de los recursos y así mejorar la calidad del aire. Una de sus aplicaciones sería en la industria, ya que muchas emiten gases por sus procesos de producción y con el "big data" sería posible su control a partir del análisis del historial de los parámetros básicos utilizados en la producción.

Asimismo, si analizamos los datos recogidos por captadores de gases en los tramos de máxima afluencia de tráfico, podríamos establecer patrones de comportamiento y mejorar la salud de todos los ciudadanos.

'Gadgets' antipolución

La contaminación afecta a la población de forma innegable, como lo es que muchas empresas estén sabiendo aprovechar la oportunidad para lanzar tecnologías que puedan paliar este fenómeno imparable. Es el caso de la firma navarra PVT, que patentó en 2008 las baldosas EcoGranic, capaces de convertir los gases nocivos en compuestos limpios.

Las baldosas tienen dos capas. Por un lado, una base más gruesa que "aporta las propiedades que una losa de hormigón tiene que cumplir para resistir las pisadas", dice Javier Martón, gerente de PVT. Por otro, una capa superficial que aporta las propiedades para que funcione "como una hoja de un árbol", y la estética. Ya han desarrollado cientos de obras en España, Estados Unidos, China y varios países europeos.

También es el caso de Plume Labs, una compañía francesa que acaba de exponer en la feria CES de Las Vegas un dispositivo que mide la contaminación del aire que nos rodea. "Flow" funciona en interiores y exteriores, y se puede colocar en una mochila, en la bici y en la ventana de casa. Tiene un botón y dos luces que indican el nivel de polución de las últimas doce horas.

La idea de Plume Labs es crear una comunidad de usuarios que complete un mapa de la contaminación de los municipios en tiempo real.