El Norte de Castilla

Las pulseras de 'fitness' no motivan lo suficiente como para mejorar la salud

Las pulseras de 'fitness' no motivan lo suficiente como para mejorar la salud
  • Nuevos estudios señalan que, tras las primeras semanas de novedad, ni siquiera los incentivos económicos son suficientes para impulsar un mayor ejercicio físico que altere el estado de forma y el bienestar real

Las pulseras de 'fitness' están de moda. Estos dispositivos, que miden sin mucha precisión el ejercicio físico realizado a lo largo del día, especialmente los pasos caminados, ya han llegado a la muñeca de uno de cada diez estadounidenses. Su lema es que si el usuario puede registrar su actividad de forma sencilla, hará que mejorarla deje de ser un sacrificio y pase a ser un juego. Sin embargo, no hay pruebas científicas de que esto realmente se cumpla. Esta semana, la revista médica 'The Lancet Diabetes & Endocrinology' ha publicado los resultados de un estudio con 800 adultos que han portado estos 'gadgets', bajo distintas condiciones, durante un periodo de entre seis meses y un año. Y han descubierto que no cumplen lo que prometen: apenas motivan para hacer un poco más de ejercicio, y el cambio es insuficiente para provocar una mejora de la salud.

En los países desarrollados, menos de la mitad de los adultos cumple con el nivel mínimo de actividad física recomendado por las autoridades sanitarias. Es decir, 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana o 75 minutos de actividad intensa –y a ser posible el doble en ambos casos– junto a actividades más esporádicas destinadas a mejorar el tono muscular. La promesa de las pulseras de 'fitness' y otros dispositivos equivalentes es, precisamente, impulsar estas prácticas a través de objetivos asequibles: caminar 10.000 pasos diarios o subir por las escaleras en vez de en ascensor. Sea como sea, empiezan a acumularse pruebas de que ni su posesión ni su uso son incentivo suficiente para incitar cambios a mejor en la salud.

«A lo largo de un año, los voluntarios que llevaron los medidores de actividad no registraron ningún cambio en su recuento de pasos caminados, aunque de media aumentaron la actividad aeróbica que practicaban un promedio de 16 minutos», indica Eric Finkelstein, investigador de Duke-NUS (Singapur) y autor principal del trabajo. «Sin embargo, no encontramos pruebas de que el dispositivo fomentase la pérdida de peso, mejorase la presión arterial o el estado de forma cardiorrespiratoria, hubiese o no incentivos económicos».

Los investigadores no solo analizaron si tener una pulsera de 'fitness' ayudaba a conseguir los objetivos deseados, sino que también intentaron hacer más tentadora la adopción de más actividad física con incentivos económicos. A los participantes en el estudio los separaron en cuatro grupos: en el primero, solo recibían consejos sobre actividad física y 4 dólares singapurenses a la semana; en el segundo, un Fitbit (uno de los dispositivos a examen) y 4 dólares semanales; en el tercero, un Fitbit y 15 dólares semanales si caminaban entre 50.000 y 70.000 pasos cada siete días (o 30 dólares si superaban esta cifra); en el cuarto, igual que el tercero pero el dinero se destinaba a una ONG de elección del individuo. Estas condiciones solo estaban en vigor durante los primeros seis meses. A partir de entonces, podían quedarse y usar el dispositivo, pero sin recibir dinero a cambio.

Dieciséis minutos más a la semana

Durante los primeros seis meses, destacan Finkelstein y sus colegas, solo los participantes con incentivos económicos para aumentar su actividad física lo hicieron, aunque no mucho. De media, realizaron 13 minutos semanales adicionales de ejercicio de moderado a vigoroso y aumentaron su recuento de pasos diarios en 570. En este mismo periodo, el grupo de control (el que no recibió el Fitbit) redujo su actividad física, y los otros dos grupos la mantuvieron constante.

Superados los primeros seis meses, el experimento siguió durante un periodo de tiempo igual, aunque sin incentivo económico alguno. Al año de empezar, los que habían recibido dinero anteriormente redujeron su actividad física, que cayó hasta el nivel inicial. Solo los que habían usado el dispositivo sin incentivos desde el principio mejoraron levemente: 16 minutos semanales adicionales de media. Absolutamente insuficiente para mejorar la salud.

«Nuestros hallazgos sugieren que vincular recompensas a la cantidad de pasos diarios tal vez no sea el camino a seguir», recalca Finkelstein. «Sin embargo, vinculando estos incentivos a la práctica de actividad física intensa puede tener más sentido, ya que esta clase de actividad tiene más probabilidades de mejorar la salud. Aun así, los resultados también sugieren que cualquier programa de incentivos tiene que ser más duradero para generar alguna clase de beneficio medible y para evitar los efectos de retirar las recompensas».

Los autores también identificaron que el uso del dispositivo cayó con intensidad según avanzaban los meses. Al término del experimento, solo uno de cada diez participantes seguía midiendo su actividad física diaria con él. «Los usan durante un tiempo, pero según avanza el tiempo también pasa la novedad; una actitud que coincide con cómo se usan estos dispositivos en el mundo real», explica Robert Sloan, coautor del trabajo.