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Eloy Mariaud durante su intervención

El congreso e-volución revela un apasionante panorama tecnológico para los próximos decenios

  • Los expertos reunidos por El Norte de Castilla trazan la hoja de ruta de lo que se debe hacer para sobrevivir como negocio o institución en el mundo de Internet

¿Cómo es el mundo que se nos viene encima? ¿Qué nos deparará el futuro? «Yo que sé». Esta sincera expresión de Juanjo Azcárate, consejero delegado de CCC y vicepresidente de ADIGITAL, abrió este jueves el congreso E-volución, una propuesta de El Norte de Castilla que, patrocinada por Telefónica, Correos y el Ayuntamiento de Valladolid, pretende hablar, debatir, analizar, narrar, exponer, proponer y animar a la sociedad a participar en las nuevas ideas que desde la tecnología están cambiando la forma de vivir y relacionarse. Un congreso en el que no quedó casi ninguna arista sin limar, y en la que los ponentes mostraron la realidad de un mundo tan cambiante y en movimiento que cada vez se acelera más.

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Una aceleración que conduce a los seres humanos por caminos que apenas pueden imaginar. El congreso e-volución dio muchas respuestas a esas preguntas, pero tampoco perdió de vista que, en palabras de Azcárate, las personas desean «es que las quieran, otros con quien hablar, que nos llenen de entusiasmo y optimismo» y por eso invita a «cambiar y experimentar» para alcanzar la felicidad.

Y una de las claves de esa felicidad es sentirse escuchado, comprendido. Es lo que expuso Mamen Perera, experta en medios de comunicación y en transformación de organizaciones, que se preguntaba cómo encontrar las herramientas anticrisis que llevaran al éxito a su empresa. “Mírate el ombligo y decide, sueña” y lo que quieras decir, dílo. La transformación debe empezar por uno mismo, de lo contrario, es imposible transformar las sociedades.

Una idea en la que abundó Héctor Robles, que se define como provocador y facilitador de transformaciones en las organizaciones, y que centró en tres claves el proceso: Confianza en los trabajadores, fijarse más en las personas que en la tecnología y que las ideas fluyan de abajo arriba..

Llegó luego la hora de los dispositivos móviles, de esos aparatitos que invaden la vida, y que, en España, ya superan el número de habitantes del país. «El futuro es ahora», apuntó Mariano Martínez, director of Global Terminals Portfolio en Telefonica Group, desvelando una muy realista posible carta a los Reyes Magos para las próximas Navidades que podría incluir pantallas holográficas o plegables, el Smartphone como PC, los dispositivos transparentes, proyectores integrados y percepción 3D.

O los ejemplos que presentó Gonzalo Usandizaga, vicepresidente de HP Big Data EMEA, que trazó una descripción del Big-data como una herramienta de cohesión que ayuda a predecir y anticipar decisiones de negocio. Su revelación del proyecto entre HP y el Ministerio de Interior para monitorizar los rostros de los viajeros por reconocimiento facial en los aeropuertos y detener así a los posibles delincuentes fue uno de los que suscitó más preguntas e, incluso, un escalofrío en alguno de los numerosos asistentes.

Y llegó a continuación el turno de la participación de los ciudadanos, las redes sociales y toda la nueva parafernalia que de alguna manera está cambiando de forma radical la manera de comunicarse con los demás y entre los demás.

«Toda la información que se vierte en forma de opinión en las redes sociales es una fuente de inteligencia». Así de contundente, a la vez que realista, se mostró Alejandro Romero, consejero delegado de Alto Social Analytics. Su mensaje iba encaminado a la reflexión sobre cómo ofrecer un correcto servicio trabajando entre montañas de datos y «separando la realidad del ruido».

De datos, sabe y mucho, Iván Nabalón, consultor experto en economía y democracia digital y fundador de Civitana.org. Puso sobre la mesa de debate del congreso la eficiencia que aporta internet a los procesos de comunicación y la inmensa posibilidad que abre «de crear múltiples mecanismos de participación para que las instituciones y las personas puedan ponerse de acuerdo», explicó.

En este sentido fue llamativa la ponencia de la abulense Carolina González, ‘community manager’ de la Policía Nacional. En su intervención dejó dos ideas claras: que a los niños hay que enseñarles en las redes sociales las mismas pautas que en la vida real, y que todas esas plataformas son una buena base para las investigaciones y para encontrar pistas.

En Twitter, en cambio, el alcalde de Valladolid no buscas pistas, pero si una manera fluida de relacionarse con los ciudadanos a los que más afectan las decisiones que toma desde su cargo. Óscar Puente, que reconoció ser un tuitero impulsivo y poco dado a seguir las normas de conducta que marcan los expertos. Eso sí, lo que dice en las RRSS, lo dice él.

Ya en la sesión de tarde fue el turno de las empresas y los casos de éxito.

Abrió el fuego Jesús Sánchez Lladó, director de la unidad de e-comerce y nuevos negocios de Correos. Y lo abrió con valentía, ya que uvo que tomar el testigo de Genís Roca, socio presidente de RocaSalvatella, que no pudo llegar a Valladolid víctima de la avería del Ave de Barcelona. Lladó explicó como una entidad como en la que trabaja, a punto de cumplir trescientos años, ha tenido que reiventarse. Y a continuación Enrique Benayas, director general del Instituto de la Economía Digital, disertó con amenidad sobre el talento, el peligro del aburguesamiento cómodo e insistió en que es el móvil el futuro, no el computador.

Y llegaron los casos de éxito, los ejemplos que convierten la teoria en práctica, las ideas en vida, los sueños en felicidad.

Marta Panera, de Showroomprivé, relató como a través de los datos que les ceden sus clientes son capaces de encontrar las pautas de comportamiento necesario para mejorar tanto en la atención como en la calidad de los productos. Algo en lo que abundó Borja Zamácola, de Neck&Neck, al explicar como es posible que lo virtual y lo tradicional se combinen en el negocio. Compartir almacenes, por ejemplo, ayuda a rebajar costes de una manera inteligente. Todo muy bonito, claro, pero ¿cómo le sacamos partido a la ingente cantidad de datos que acabamos acumulando y que amenazan en ocasiones con sepultarnos? Creando o comprando una aplicación propia, acorde a las necesidades de nuestro comercio, o bien recurriendo a algunas de las ya existentes, como recomendó Eloy Mariaud, de Imaginarium.