Medusas de agua dulce comparten el baño con nadadores en el pantano de La Cuerda del Pozo

Proceden de Asia, no pican, y han proliferado debido a la eutrofización del embalse que se encuentra al 33 por ciento de su capacidad

Isabel G. Villarroel
ISABEL G. VILLARROELSoria

El pantano de la Cuerda del Pozo de Soria ya sufrió hace dos años una siniestra circunstancia que acabó con la muerte de más de 66.000 carpas, según la Junta de Castilla y León y la Confederación Hidrográfica del Duero, “sin causas concluyentes”. Tras las carpas, llegó el siluro, esa especie invasora que en otros pantanos del país como el de Mequinenza (Aragón) ha acabado en pocos años con toda la fauna piscícola autóctona. Un pez que ha trastocado este año la ordenanza anual de pesca de la Junta de Castilla y León que contempla la prohibición de pescar en el embalse soriano debido a la presencia del siluro.

Por si fuera poco, con el pantano al 33 por ciento de su capacidad la llamada eutrofización o acumulación de residuos orgánicos, ha producido la proliferación de ciertas algas y microfauna como la medusa asiática de agua dulce. Tanto es así que los bañistas han dado la voz de alarma ante la presencia de medusas a lo largo y ancho del embalse. Es el veterinario José Luis Serrano el que ha aclarado que “son totalmente inocuas, no hay que tener miedo, no pican a diferencia de las medusas de agua salada, llevan ya varios años en la Cuerda del Pozo pero ahora se ha incrementado su número”. La causa del aumento, además de la eutrofización, es “que antes las carpas se las comían, pero la vida es así, ahora hay 66.000 carpas menos que no se las comen”.

Se trata de una criatura blanca o verde, gelatinosa, con un 99 por ciento de su cuerpo hecho de agua, carece de cabeza y esqueleto, tampoco tiene órganos especiales para la respiración ni la excreción. Es un animal que se alimentan de zooplancton, “la buena noticia es que se come las microalgas que son las responsables del mal olor del agua de consumo”, puntualiza José Luis Serrano.

Se trata de una especia únicamente de agua dulce que se ha encontrado en una gran variedad de ambientes acuáticos como lagos, depósitos, embalses, canales de riego, charcas de algas y ríos. Sin embargo, a pesar de su diversidad ecológica, parece que le favorecen las aguas calmadas. Proceden de Asia y “a Soria han llegado utilizando las aves migratorias acuáticas, que transportan larvas y fases productivas de esta medusa”. Se pueden observar entre las rocas y con fondo oscuro, “son redonditas, más bien pequeñas, como una moneda de euro y navegan con el movimiento clásico de la medusa de mar”.

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