Soria

Driss Faceh se declara inocente del asesinato de su mujer en Soria: «No la maté, yo la quería mucho»

Momento del juicio./Julian Garcia
Momento del juicio. / Julian Garcia

Los forenses descartan el accidente en la ducha y determinan la muerte por asfixia mecánica y oclusión de los orificios respiratorios durante seis a nueve minutos

ISABEL G. VILLARROELSoria

Noveno día del juicio que continúa en la Audiencia Provincial de Soria por el asesinato de la mujer de origen marroquí Rachida Nour, presuntamente a manos de su marido Driss Faceh el 22 de junio de 2015 en el domicilio conyugal de la calle Caballeros de Soria. Lleva en prisión preventiva dos años y cinco meses después de golpear repetidas veces a su mujer y asfixiarla.

Dos especialistas forenses abrieron la jornada describiendo el estado del cadáver de Rachida  que mostraba «numerosos hematomas en la cabeza, hemorragias en oído, nariz y boca y ocho focos contusivos en la cabeza» además de golpes por todo el cuerpo. Según sus testimonios, «la víctima se tapó la cabeza como defensa puesto que presentaba contusiones en la parte interna de las manos». Dejaron claro y con rotundidad que tales lesiones «no pueden ser consecuencia de una caída en la ducha, por lo que descartamos la accidentalidad de la muerte». Por lo tanto, la causa del fallecimiento, según los médicos, fue «por asfixia mecánica, sofocación y oclusión de los orificios respiratorios durante seis a nueve minutos. Fue totalmente intencional porque se presionó con las manos directamente o con algún objeto como un cojín, una almohada o alguna prenda de ropa. Es una muerte violenta por asfixia». Driss Faceh fue detenido con los nudillos de los puños enrojecidos, lo que indicaría que la habría golpeado con las manos; «si no presentaba mayores lesiones es debido a que muchos de los golpes podrían haber sido con patadas, o incluso haber utilizado objetos, pero eso no lo hemos podido determinar».

Rachida no se defendió durante la paliza, solo se cubrió, «y no había fibras textiles en los orificios puesto que no se asfixió porque se les introdujera nada sino porque se los taparon. Tampoco pudo morder, solo se mordió su propia lengua».

El acusado, que se negó a contestar las presuntas de la fiscal Rita Berdonces y de la acusación particular representada por la abogada Asunción Isla, solo respondió las cuestiones que le planteó la defensa. Apareció junto al traductor Ahmed El Boutaybi puesto que la mayor parte de la declaración la desarrolló en árabe, se desenvuelve mal en castellano a la hora de hablar. Fache dijo que quería mucho a su mujer, que era feliz. Se casaron en el año 2011 aunque él no vino a España hasta noviembre de 2013. «El matrimonio iba muy bien, no discutíamos, nunca la pegué», explicó el presunto asesino. El fatídico día por la tarde «estaba viendo la televisión en casa, eran en torno a las ocho y media de la tarde, y ella lavaba ropa. Yo me fui a dar un paseo como acostumbraba a esas horas». Cuando volvió a casa, apuntó que se encontró a Rachida tumbada en el cuarto de baño boca abajo con golpes en los labios «y murmuró algo como que se había caído entre palabras casi ininteligibles». Intentó reanimarla, llamó a su hermana «porque el bebé no paraba de llorar». No llamó a los vecinos, tampoco a los marroquíes que viven en el mismo bloque de pisos, «porque no hay tanta confianza, además estaba solo la mujer y no me parecía bien llamarle». Tampoco llamó al servicio de urgencias porque declaró no saber castellano como para hacer esa llamada.

De esta manera, «mientras mi hermana se ocupaba del niño, llevé a mi mujer a la habitación a la cama pero nos caímos por el camino. Yo creía que estaba viva porque ella se solía marear y creía que había sido solo un mareo». La vistió con un camisón «para que no la vieran así quienes fueran a venir a casa».

Entonces, según el relato del maltratador, apareció en escena la hija de su hermana, su sobrina, que llamó al 112 insistiendo en la conversación con los profesionales del servicio de emergencias que «respiraba un poco». Mientras tanto «yo le hice el boca a boca hasta tres veces para reanimarla, le puse agua con azúcar en la boca porque como no había comido nada en todo el día por el Ramadán, creí que podría ser de eso». Cuando llegó el médico del 112 y le comunicó que estaba muerta «golpeé las paredes con lo los puños».

Respecto a la pregunta que le trasmitió su abogado de si era cierto que Rachida había denunciado a su anterior novio, respondió que «sí, me lo contó un día, y además la chantajeaba y le tenía que enviar dinero. Pero yo la defendía, le acompañaba a todos los sitios porque estaba muy preocupado».

Se le encontraron cuchillos y machetes dentro de una maleta durante el registro, a lo que él respondió que «eran para el sacrificio del cordero de nuestra fiesta». Fue contundente cuando se le preguntó si mató a su mujer, dijo que «no, yo la quería mucho».

El Ministerio Fiscal y la acusación particular mantienen la petición de 20 años de prisión para el detenido, así como la privación de la patria potestad en relación al hijo de ambos; la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros con su hijo, hermanos, cuñados y padres de la fallecida en 30 años y una indemnización de 210.000 euros al hijo y 90.000 a los padres de la fallecida por daños morales. Son cinco hombres y cuatro mujeres las personas que conforman el Tribunal del Jurado que declarará culpable o absolverá a Driss Fache el lunes 20 de noviembre tras deliberar aislados durante el fin de semana.

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