Soria

La Defensa del presunto asesino de Rachida se aferrará a la intervención de una tercera persona

Inmueble donde tuvo lugar el asesinato de una mujer marroqui a manos de su esposo en Soria./Julián García
Inmueble donde tuvo lugar el asesinato de una mujer marroqui a manos de su esposo en Soria. / Julián García

Basará su argumento en que se han encontró sangre y ADN de otra persona en las uñas de la mujer asesinada

Isabel G. Villarroel
ISABEL G. VILLARROEL

Durante la jornada de hoy y los próximos siete días continuarán desfilando por la Audiencia Provincial de Soria los testigos relacionados con el caso de Rachida Nour, quien fue asesinada presuntamente a manos de su marido, también de nacionalidad marroquí, la noche del 22 de junio de 2015 en el domicilio conyugal de la calle Caballeros de Soria. En las declaraciones preliminares de las tres partes implicadas -el ministerio Fiscal, la acusación particular y la defensa del acusado- han estado presentes ya los cinco hombres y cuatro mujeres que componen el Jurado Popular y que se encargarán de ofrecer su veredicto el próximo 20 de noviembre.

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La primera en tomar la palabra fue la Fiscal General, Rita Berdonces. Además de explicar didácticamente al jurado popular el papel que cumple su ministerio, argumentó las razones que le impulsan a solicitar 20 años de prisión para el encausado. Le considera culpable de asesinato con agravante de parentesco, puesto que la persona que podría haber asfixiado se trataba de su mujer.

La tesis que mantiene el Ministerio Fiscal se basa en que la noche de autos Faseh «golpeó con brutalidad e insistencia a su mujer hasta dejarla prácticamente sin sentido, momento que aprovechó, ya sin voluntad, para asfixiarla con las manos o con algún cojín». Añade que «la apretó fuerte entre 6 y 9 minutos, tapando los orificios respiratorios tanto la nariz y la boca hasta que consiguió matarla. La muerte es intencionada».

Por su parte la Defensa ha pedido la libre absolución del acusado, puesto que considera que «las pruebas son circunstanciales», que su defendido «no tenía motivo para matar a su mujer» y basará su argumentación en la culpabilidad de un tercero, del que solo se tienen algunos restos de ADN y sangre en las uñas de la fallecida, y «el acusado no presentaba ninguna herida o rasguño».

 

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