Super Mario vuelve a hacer historia

Super Mario vuelve a hacer historia

Nintendo logra de nuevo la excelencia con un título de su personaje más famoso, ‘Super Mario Odyssey’, con el que engrandece la trayectoria del bigotudo

EDUARDO M. ESPALLARGAS

El personaje posiblemente más famoso de la historia de los videojuegos, Super Mario, ha ejercido de todo. Ha sido piloto de karts, tenista, rescatador de princesas, futbolista y hasta médico, entre un largo etcétera. También ha sido, claro, aquello para lo que fue creado: fontanero. Ahora bien, su pluriempleo no le ha impedido que desde sus orígenes haya protagonizado obras maestras de todo tipo y condición. Es el personaje más mimado por Nintendo, y no hay título protagonizado por el del bigote que no haya sido cuidado hasta el más mínimo detalle. El resultado podrá ser mejor o peor, pero la calidad siempre está ahí, y cada consola lanzada por la compañía era apadrinada por un juego de Mario. El caso de Nintendo Switch no podía ser otro, y la máquina híbrida ya tiene a disposición de los usuarios ‘Super Mario Odyssey’, un auténtico homenaje a la historia del personaje que se recrea en sus éxitos mientras sigue diciendo, y bien alto, que es uno de los más grandes.

Ideado por Shigeru Miyamoto, han pasado 36 años desde la primera aparición de Mario en el juego arcade Donkey Kong, allá por 1981 y desde entonces se han vendido cerca de 330 millones de juegos protagonizados por Mario en todo el mundo. Son varios los motivos para tamaño éxito, pero entre estos se encuentra su capacidad para adaptarse a la perfección a cada generación de consolas, ofreciendo con cada título un nuevo punto de innovación. Buen ejemplo de ello es el hecho de que en 1996, con el lanzamiento de ‘Super Mario 64’ para la consola Nintendo 64, se convirtió en uno de los primeros videojuegos de consola doméstica que ofrecía un movimiento del personaje en completos 360 grados, permitiendo a Mario explorar libremente.

El videojuego de la semana

Título
Super Mario Odyssey
Plataforma
Nintendo Switch
Precio
59,95 euros
Edad
+3

Con cada máquina se esperaba el gran juego de Mario que la acompañase, título que generaba una gran expectación entre crítica y público. Por acotar en el tiempo y arrancar desde ese estreno de Mario en las 3D que supuso Super Mario 64, en Nintendo GameCube llegó ‘Super Mario Sunshine’ (2002). Con ‘New Super Mario Bros’ (Nintendo DS, 2006) el personaje daba el salto a lo que se conoce en la jerga como 2.5D, es decir, jugabilidad en scroll horizontal (al estilo clásico) y modelados en 3D. El caso de Wii, la consola de los de Kyoto que apostaba por el control por movimiento y el juego en familia, muchos se preguntaron cuál sería el movimiento de los responsables del personaje. La respuesta fue una de las mayores obras maestras de todos los tiempos, ‘Super Mario Galaxy’ (2007), que jugaba con la gravedad para dar una nueva vuelta de tuerca a su jugabilidad.

Me dejo muchos títulos por mencionar en el camino, pero la clave del compendio es el hecho de que cada entrega ha aportado su granito de arena para hacer de Super Mario una pieza clave en la historia de la industria. Por todo ello, y una vez más, todo el mundo se frotaba las manos pensando en lo que tendría en mente la compañía nipona para acompañar a su última pieza de hardware, la Nintendo Switch. La máquina, pieza híbrida que presume de ser portátil y doméstica al mismo tiempo y que ha sido un gran éxito de ventas (con cifras que rondan los 8 millones de consolas vendidas en la actualidad y que pueden superar la docena con la campaña de Navidad para 2017), cuenta además con la virtud de aglutinar varias de las innovaciones introducidas por los nipones en la industria. La máquina y sus ya icónicos mandos de control Joy-Con incluye los botones X/Y y L/R introducidos por los mandos de Super Nintendo, los joystick y la vibración del mando que se estrenó en Nintendo 64, además del control por movimiento de Wii. Asimismo, cuenta con pantalla táctil al estilo Nintendo DS, ahora de 6,2 pulgadas y con función táctil capacitiva, y trae de vuelta el concepto de pantalla en el mando Wii U que permitía jugar sin la tele.

Es, en definitiva, una suma del ADN nintendero que se ha ido formando a lo largo de los años, y ayuda a entender muy bien lo que supone este ‘Super Mario Odyssey’. En este sentido cabe destacar cómo Nintendo va dando paso a las nuevas generaciones de desarrolladores, que traen ideas frescas a sus aclamadas licencias. Es el caso de Kenta Motokura, director de ‘Super Mario Odyssey’, que ha sabido alcanzar la excelencia en el primer juego que dirige en solitario, y las razones son varias. En primer lugar, lo que más llama la atención de este nuevo videojuego de Mario es su icónica gorra. En esta ocasión, la característica prenda del personaje muestra un par de divertidos ojos, y el motivo es que el famoso héroe viene acompañado por Cappy, una suerte de fantasma con sombrero que se convertirá en su inesperado compañero de viaje.

El motivo es que Bowser no solo ha secuestrado a la Princesa Peach (nada más y nada menos que para casarse con ella, boda que Mario tendrá que impedir), sino que también lo ha hecho con la hermana de Cappy. Ambos tienen pues el mismo objetivo, pero más allá del sencillo argumento, que no es más que una excusa para ponerse a los mandos, la incorporación de Cappy supone un nuevo rol para la gorra de Mario. Buena parte de las nuevas habilidades del bigotudo serán gracias a su nueva gorra, que puede lanzar de diferentes formas, en diferentes direcciones, mantener en el aire, saltar sobre ella… La novedad estrella es esa posibilidad de Cappy para controlar el cuerpo de diferentes seres y objetos de los mundos del juego. Esta simple incorporación amplía las posibilidades hasta niveles hasta ahora desconocidos, permitiendo a Mario convertirse en clásicos elementos de sus videojuegos como un Billy-bala, una seta Goomba o incluso un T-Rex o un tanque.

Cada 'posesión' tiene una razón de ser en el juego y será el jugador el encargado de descubrir qué le conviene en cada momento. A esto contribuye el hecho de que la gran variedad de mundos por visitar (hasta un total de 14 y alguna que otra sorpresa) muestran unos diseños increíbles, cada uno con mucha personalidad y, sobre todo, densidad. La gran cantidad de desafíos y recovecos que esconden, unido a la libertad para explorarlos, son la auténtica salsa del juego. En esta ocasión, el jugador deberá hacerse con las denominadas Energilunas, que sustituyen a las clásicas Estrellas y que sirven de combustible para la nave espacial con la que Mario desbloquea mundos y progresa en la aventura.

Las hay de todo tipo, algunas escondidas por el camino, otras otorgadas como recompensa a un minijuego o rompecabezas plataformero determinado o al derrotar a los jefes, y con ellas el clásico coleccionismo de la saga regresa. En esta ocasión es importante señalar otra gran novedad, los diferentes tipos de monedas que se encuentran repartidas por el mundo. Están las clásicas doradas y las nuevas moradas, estas últimas exclusivas de cada mundo y que sirven para desbloquear nuevos trajes para el héroe protagonista (los cuáles a su vez, sirven para completar determinados minijuegos) y otros objetos de coleccionista.

Ese no saber con lo que te vas encontrar y las continuas sorpresas que ofrece el juego (especialmente en la primera mitad del título) es sublime y hace hincapié en la capacidad de Nintendo para sorprender incluso con fórmulas aparentemente conocidas por todos. La guinda del pastel la pone un control del personaje excelso, con una capacidad de respuesta que deja toda la responsabilidad al jugador. Cada salto dependerá de la habilidad del usuario, y combinados con los nuevos movimientos de Mario, las posibilidades se multiplican e invitan a hacer uso de la creatividad para superar los niveles.

Una libertad para el jugador que, a su manera, Nintendo ya aplicó en el también sobresaliente ‘Zelda: Breath of the Wild’, su otro juego estrella de Switch. En el caso de ‘Super Mario Odyssey’ destaca la posibilidad de controlar al personaje con un Joy-Con en cada mando (los pequeños controladores acoplables a la pantalla de la consola), lo cual permite hacer uso de detalles como el control por movimiento para lanzar a Cappy. Desde luego, la opción recomendable para disfrutar del juego en su máximo esplendor. Cuesta no rendirse ante esta nueva obra maestra de los de Kyoto, y es que el juego es un nuevo salto hacia adelante en la historia del personaje. Con todo, solo queda quitarse el sombrero, o más bien la gorra, ante el buenhacer de los responsables del personaje y disfrutar de un juego que ya es historia viva.

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