La vacunación busca superar las dificultades de su propio éxito

Planta de fabricación de la vacuna Prevnar 13 contra la neumonía neumocócica en Dublín./
Planta de fabricación de la vacuna Prevnar 13 contra la neumonía neumocócica en Dublín.

La concienciación del beneficio de la prevención en lugar de la curación y del valor de una de las herramientas más efectivas para la salud mundial del último siglo son las armas ante la aparición de voces críticas en los últimos años

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

En 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proclamó la última semana de abril como la Semana Mundial de la Inmunización, en un intento de hacer visible la importancia de una de las medidas sanitarias de mayor éxito en el último siglo. Hoy, en un contexto de ciertas dudas en el ámbito occidental, comienza la séptima edición de un progama centrado en la recuperación de la confianza en la vacunación en los países desarrollados y en la ampliación de su cobertura en todo el mundo.

A pesar de que la concienciación respecto a la importancia de la vacunación en la preservación de la salud sigue siendo muy elevada en España, en el ámbito internacional han surgido en los últimos años voces críticas que dificultan una implementación plena de las vacunas y que los expertos atribuyen a la falta de visualización de la enfermedad en una medida de prevención y no de curación como es la inmunización. «Las vacunas son víctimas de su propio éxito», señalan los expertos, ya que han convertido ciertas enfermedades en prácticamente invisibles para una población confiada. «Es sumamente complicado transmitir a una persona saludable la importancia de la prevención», coinciden los especialistas, que ponen de relieve la importancia del papel de los médicos de cabecera en este sentido.

Factores culturales, sociales y una exagerada percepción del riesgo se encuentran detrás del auge del movimiento antivacunas. En este sentido, la doctora Pauline Paterson, codirectora de The Vaccine Confidence Project –un programa creado en 2010 con el propósito de estudiar y determinar las causas por las que la población rechaza el uso de las vacunas-, asegura que el fenómeno de la duda respecto a la vacunación presenta determinantes globales pero características y contextos propios en cada país, algo en lo que coincide David Salisbury, exdirector de Inmunización del Departamento de Salud del Reino Unido y profesor asociado del Centre on Global Health Security de Chatham House, que reconoce el retroceso en la aceptación de la vacunación en los países occidentales en los últimos años pero rechaza la relación entre religiosidad y rechazo de la inmunización, tras destacar el papel activo de los líderes de las diferentes comunidades religiosas en su promoción. Asimismo, Salisbury evita achacar a las redes sociales toda la responsabilidad de la difusión de ideas erróneas que fomentan el rechazo de las vacunas y destaca el papel positivo que éstas pueden tener en cuanto a la divulgación de la idea opuesta y del hecho de que según la OMS, la inmunización evita entre dos y tres millones de muertes anuales por enfermedades como la meningitis, la gripe, el virus del papiloma humano, el sarampión, la neumonía, el rotavirus o la tos ferina.

En cuanto al marco legal que regula la vacunación, Salisbury y Paterson también convergen en su preferencia por los sistemas de promoción y concienciación -como es el caso de España- en lugar de los obligatorios –recientemente implantado en Italia-. «Si observamos el caso de estados con altos grados de cobertura vacunal como los Países Bajos, el Reino Unido o los países escandinavos nos damos cuenta de que la obligatoriedad no es necesaria. Mi opinión personal es que lo positivo se encuentra en que los padres vacunen a sus hijos porque estén convencidos de que es lo mejor que pueden hacer para proteger su salud», explica Salisbury, que incide en la importancia de que aquellos países con bajos niveles de cobertura trabajen para mejorar sus sistemas de inmunización. «Es mucho más efectivo que los ciudadanos recurran a la vacunación porque están convencidos de sus beneficios y no porque se vean obligados a ello», coincide por su parte la doctora Paterson.

Una de los principales pasos en la concienciación de la importancia de la vacunación reside en transmitir a la población el verdadero valor del producto, ya que requiere un complejísimo proceso desde su concepción a la validación por parte de la OMS y puesta en el mercado, pasando por varias fases críticas, entre las que se encuentran el testado en ratones y principalmente la superación con éxito de los ensayos clínicos en humanos. En este sentido, el desarrollo de nuevas vacunas y su aplicación en todas las etapas de la vida -especialmente en la infancia, la adolescencia y la tercera edad- pueden ayudar también a la reducción de costes sanitarios derivados del tratamiento de enfermedades evitables mediante la inmunización y pueden limitar el alarmante incremento de la resistencia a los antibióticos, al reducir su uso.

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