Operación biquini, cuestión de cabeza

Paula Vázquez posa con el primer modelo de bikini que salió al mercado durante el 60 aniversario del bikini en 2006.
Paula Vázquez posa con el primer modelo de bikini que salió al mercado durante el 60 aniversario del bikini en 2006.
Psicología

Los trastornos de conducta alimentaria, uno de los principales problemas de salud mental entre adolescentes, se agravan en verano. El reto de un cuerpo diez predispone a la anorexia

PILAR MANZANARESMadrid

Los expertos lo saben. Se aproximan fechas delicadas para quienes velan por nuestra salud. El problema, como cada año, viene de la mano de la famosa ‘operación biquini’ que nos hace cometer verdaderas barbaridades. Y aunque no hay estudios ni cifras concretas, se cree que la incidencia de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) siguen afectando a entre el 4 y el 5% de la población, siendo los principales grupos de riesgo los adolescentes y los adultos jóvenes —de los 14 a los 20 años aproximadamente—. Pero «pese a que la sociedad repara en ellos cada vez que los medios de comunicación les dedican atención, lo cierto es que constituyen un auténtico y subestimado problema de salud pública que acarrea, además, el riesgo de sufrir otro tipo de trastornos de salud mental y enfermedades físicas», explica la doctora Marina Díaz Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid y directora de la Clínica Sommos Desarrollo Personal.

«Las mujeres que realizan dietas severas tienen dieciocho veces más probabilidades de desarrollar un trastorno alimentario» doctora Marina Díaz Marsá

«La bibliografía científica demuestra que las mujeres que realizan dietas severas tienen dieciocho veces más probabilidades de desarrollar un trastorno alimentario, mientras que las que optan por dietas moderadas tienen cinco veces más probabilidades de padecerlos», señala la experta al indicar el peligro que se avecina con la llegada del calor. Y es que el problema de base reside en que con la mayor exposición corporal del verano se retroalimenta la necesidad de lucir ‘un cuerpo de cine’ al coste que sea.

Como indica la doctora Díaz Marsá, parte de este «juego peligroso» para la salud está en la competitividad entre las jóvenes que «corren una maratón para ver quien luce mejor tipo». Un auténtico «incentivo peligroso» que pasa desapercibido en la mayoría de las ocasiones pero que, a la larga y en silencio, siembra la posibilidad de desarrollar un TCA, como la anorexia restrictiva o la bulimia nerviosa.

Señales de alarma

Pero, ¿que rasgos hacen saltar la alarma para saber cuándo bajar de peso se convierte en una obsesión? Una importante restricción de la ingesta, la estricta selección de alimentos sin indicación médica, la irritabilidad que sufre quien sigue la dieta, dejar de comer en familia, evitar actos sociales por no comer, las ‘rumiaciones’ constantes en torno al peso y la comida, y hacer comentarios que muestran cómo la persona afectada se ve con más peso del que tiene en realidad son señales importantes. «Los padres deben estar alerta ante la inquietud de sus hijas por su figura. Máxime si empiezan hablar de amigas que han adelgazado, se enojan porque creen que tienen celulitis o piernas gruesas, solicitan de forma urgente cambios en la dieta en el hogar o instan a que se pague un gimnasio», insiste la experta.

Todas estas actitudes entrañan riesgos como la «desnutrición y todas sus consecuencias metabólicas, alteraciones de la personalidad, aislamiento social y pérdida de la biografía natural dejando de estudiar, trabajar o abandonando las relaciones sociales», afirma la asesora científica del Programa de TCA de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Hospital Ruber Juan Bravo-Grupo Quirón Salud, en Madrid.

Consejos a los padres

Poco se les puede decir a los padres que se enfrentan a una situación así con sus hijos. Lo mejor, como indica la experta, es que les convenzan de que para paliar su sufrimiento deben consultar con un médico psiquiatra para que les ayude a recuperar la normalidad y que si quieren ponerse a dieta siempre lo hagan bajo la supervisión de un endocrino. «La dieta con control médico no tiene por qué afectar a nuestra salud, sino que conllevaría conseguir el objetivo de bajar de peso de forma saludable. La aceptación de nuestro cuerpo deriva de la aceptación de nosotros mismos y de ver todas las cualidades que la persona puede tener independientemente del cuerpo y que son lo esencial del ser humano y lo esencial de las relaciones interpersonales. No se elige a un amigo por su cuerpo si no por cómo es», concluye la doctora Díaz Marsá.

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