Siete de cada diez mujeres con cáncer de mama conservan el pecho tras la cirugía

Siete de cada diez mujeres con cáncer de mama conservan el pecho tras la cirugía

Los médicos defienden el uso de la quimioterapia, sea cual sea el tamaño del tumor, antes de una intervención para que ésta sea menos invasiva

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Hace tan solo cuatro décadas, tener un diagnóstico de cáncer de mama era sinónimo de extirpación del pecho. Se aplicaba la mastectomia en siete de cada diez casos. En la actualidad, los 'atacantes' contra este tipo de tumor cuentan con más armas que nunca, lo que ha permitido revertir esa vieja táctica. Ahora, siete de cada diez mujeres son candidatas a una cirugía conservadora que permite eliminar el tumor sin necesidad de extirpar el pecho. Estos cambios y los programas de cribado han permitido el descenso y que en España, ocho de cada diez mujeres vivan cinco años después del diagnóstico. «Estos programas (de cribado) con mamografía han dado lugar a un incremento en el diagnóstico precoz, con tumores de pequeño tamaño que permiten tratamientos menos agresivos con la misma supervivencia», explicó la doctora Julia Giménez, especialista de cirugía general del Instituto Valenciano de Oncología (IVO).

«El objetivo principal en el cáncer de mama sigue siendo conseguir los mejores resultados con la mínima agresión terapéutica posible en los tratamientos locales», aseveró el doctor José Enrique Alés, de la Unidad de Oncología del hospital Nuestra Señora de Sonsoles (Ávila) y coordinador de Ragma17, la reunión anual del Grupo de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam). Una cita que en su décima edición se ha centrado en la eliminación de la enfermedad con tratamientos más precisos logrando menos morbilidad y secuelas a largo plazo, en la prevención, además de las cirugías menos agresivas.

La doctora Giménez apuntó que el diagnóstico precoz permite estos tratamientos más conservadores tanto en el pecho como en la axila, donde se busca si el tumor ha llegado a los ganglios axilares. De esta manera, se evitan operaciones «innecesarias», según indicó la doctora Monica Morrow, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (EE UU). Explicó la técnica del ganglio centinela, que consiste en la extirpación del primer ganglio al que se extendería el tumor en su progresión por el organismo. «Si no hay células tumorales, se evita un vaciamiento axilar (linfedenectomia) y sus secuelas», apuntó la experta invitada al Ragma17. Uno de estos efectos es el linfedema, una inflamación del brazo por la obstrucción de los canales linfáticos. «El 95% de las mujeres a las que se les realiza la biopsia de ganglio centinela ya no padecen este efecto secundario», añadió la doctora Morrow.

Quimioterapia

El uso de la quimioterapia antes de una intervención está consiguiendo que las operaciones sean más conservadoras. Hace unos años, el uso de la quimioterapia antes de una intervención quirúrgica estaba acotada a la reducción de grandes tumores. «Gracias a la clasificación molecular podemos predecir qué subtipos van a tener buena respuesta, incluso una desaparición completa en un alto porcentaje», dijo la doctora Giménez. «Es fundamental seguir individualizando los tratamientos», añadió el doctor Alés.

Destacó las nuevas técnicas que han ido apareciendo en los últimos años, como el hipofraccionamiento (dosis grandes de tratamiento), la radioterapia parcial acelerada o la radioterapia intraoperatoria, que permiten «reducir el tiempo de tratamiento de forma drástica y facilitar la incorporación más ágil a la vida normal. En el ámbito farmacológico, los expertos en esta reunión anual destacaron que cada vez se conocen mejor los 'apellidos' de los subtipos de cáncer de mama para mejorar el tratamiento. Se sabe que cerca del 70% de los tumores son hormonodependientes (luminal A y B); un 15% sobreexpresa la proteína HER2 (HER2-positivo) y el resto, que no expresa receptor de ningún tipo, es el denominado triple negativo.

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