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Cómo llevar un estilo de vida saludable durante el embarazo

Cómo llevar un estilo de vida saludable durante el embarazo
Contenido realizado por el equipo médico de la Unidad de Obstetricia de la clínica FIV Recoletos
EL NORTEValladolid

Un estilo de vida saludable y activo es el perfecto aliado para mejorar nuestra calidad de vida y bienestar. En el caso del embarazo, cuidar la salud se convierte en una prioridad de una forma especial, pues de ello dependerá no solo la salud de la mujer embarazada, sino también el desarrollo saludable del feto y del parto, así como la salud futura del bebé.

Para proteger tu salud y la del feto en esta etapa, los controles prenatales periódicos son cruciales, así como, adoptar desde el primer momento unos hábitos de vida saludables.

En el momento de saber que estás embarazada, te recomendamos que…

1.- Sigas los controles prenatales obstétricos de forma rigurosa.

2.- Controles tu alimentación, manteniendo una dieta equilibrada, variada y completa.

3.- Digas adiós al alcohol.

4.- Dejes de fumar, si lo haces.

5.- Reduzcas el consumo de cafeína a un máximo de 200 mg al día.

6.- Establezcas una rutina de actividad física moderada. Llevarás mejor los requerimientos físicos del embarazo, te sentirás y dormirás mejor y te prepararás para el parto. Además de reportar beneficios en la salud del futuro bebé.

7.- Tengas cuidado con algunos fármacos que están contraindicados durante la gestación. Si tienes dudas consulta con tu ginecólogo.

8.- Mantén una vida sexual normal durante el embarazo. salvo que tu médico te haya aconsejado lo contrario o sientea algún tipo de molestia.

La Unidad de Obstetricia de FIV Recoletos dispone de un equipo médico especializado en el embarazo y el parto; y además cuenta con un equipo de guardia las 24 horas del día, los 365 días del año en el centro de Valladolid, para garantizar una atención integral y segura.

Controles prenatales

Durante el embarazo, para vigilar que todo progresa de forma adecuada y que el feto se desarrolla correctamente, debes empezar con los controles del embarazo nada más que sepas que estás embarazada.

Generalmente, es recomendable realizar un control mensual hasta las 32 semanas de embarazo, que incluya una ecografía y todas las pruebas necesarias para prevenir y diagnosticar posibles complicaciones.

A partir de las 32 semanas, los controles tendrán que ser más frecuentes ya que se aproxima la fecha del parto y el seguimiento debe ser más constante.

Asimismo, cada trimestre, el obstetra realizará una batería de analíticas para valorar la salud de la embarazada y el feto. De esta manera, se intensifica la prevención de algunas de las complicaciones del embarazo más comunes como son las infecciones del tracto urinario, la anemia o la diabetes gestacional.

Finalmente, en las últimas semanas del embarazo y hasta el día del parto, se realizan monitorizaciones fetales. Ésta es una técnica no invasiva que registra en una pantalla el número, la intensidad y la duración de las contracciones y la frecuencia cardíaca del feto lo que permite controlar la actividad uterina y ver su evolución hacia el trabajo de parto.

Si el ginecólogo encontrara algún síntoma de alarma durante alguna de las revisiones, te informará. Sin embargo, es conveniente que los conozcas para poder consultar inmediatamente con tu médico ante cualquier duda. Algunos de estos síntomas son:

• Sangrado vaginal.

• Dolor abdominal y pélvico intenso, tipo cólico.

• Síntomas de tensión arterial alta: dolor de cabeza con visión borrosa, ver lucecitas) o zumbido de oídos.

• Contracciones uterinas antes de tiempo.

• Edema o hinchazón principalmente de pies o generalizado.

• Vómitos persistentes.

• Cambios importantes en la frecuencia o intensidad de los movimientos fetales.

• Fiebre.

• Disuria (dolor o ardor al orinar, orina oscura o arenosa).

• Salida de líquido amniótico por la vagina (romper aguas).

Alimentación durante el embarazo. ¿Qué debo comer?

La alimentación de una embarazada es la principal fuente de nutrientes del feto, por lo que preocuparse por su dieta ayudará al correcto desarrollo del bebé. En general, la alimentación durante el embarazo será equivalente a la de cualquier mujer sana, pero prestando especial atención a los nutrientes que necesita en cada etapa del embarazo.

El gasto energético adicional de una mujer durante el embarazo oscila entre 75.000 y 80.000 Kcal. Esto supone unas 150 Kcal más al día durante el primer trimestre y unas 350 Kcal en el segundo y tercer trimestre.

Además de mantener una dieta equilibrada rica en hidratos de carbono, proteínas, lípidos, fruta, verdura y lácteos, se recomienda aumentar la cantidad de algunas vitaminas y minerales que contribuyan al desarrollo del feto.

1. Ácido Fólico: previene algunos defectos congénitos graves en el cerebro y la columna vertebral del bebé.

2. Hierro: necesario para que los glóbulos rojos transporten el oxígeno a los órganos y tejidos. Las necesidades de hierro en el embarazo son superiores ya que la madre necesita producir más sangre para suministrar oxígeno también al feto y puede aparecer anemia, que hay que tratar..

3. Calcio: es necesario para la formación de los huesos y los dientes del bebé.

4. Vitamina D: imprescindible para la correcta absorción del calcio y del fosforo.

5. Omega-3: en el desarrollo cerebral, visual y ocular del bebé.

Incluir en la dieta otras vitaminas como la Vitamina A, Vitamina E, Vitamina K, fósforo y Zinc también mejora la alimentación de la embarazada.

Pueden existir peculiaridades concretas para cada gestación por lo que para un mejor cuidado de la dieta durante el embarazo lo más conveniente es consultar a tu médico y que este te asesore sobre las necesidades concretas de tu embarazo.

Encuentra más información sobre la alimentación durante el embarazo en el blog de FIV Recoletos.

Actividad física durante el embarazo

El ejercicio físico durante el embarazo es muy beneficioso para la gestante y el feto en los embarazos sin complicaciones, siempre que se realice con moderación, de forma constante y con ejercicios de bajo impacto.

En general, 30 minutos de actividad física al día es la rutina de ejercicio más recomendable durante el embarazo. Se debe poner especial atención en reducir los periodos de sedentarismo prolongados de más de 2 horas seguidas.

La realización de actividad física moderada es beneficiosa tanto para la madre y su salud durante el embarazo, como para la preparación para el parto y la salud del bebé. Algunos de los beneficios que aporta son:

1. Reduce el riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo como la preeclampsia o la diabetes gestacional.

2. Previene de molestias como el dolor de espalda, los calambres, el estreñimiento, las varices y la hinchazón.

3. Mejora la calidad del sueño.

4. Mejora el control del peso.

5. Disminuye el riesgo de peso elevado en el bebé y durante la infancia.

6. Mejora el desarrollo psicomotriz del bebé.

7. Mejora la recuperación física de la madre tras el parto.

8. Mejora el ánimo, la autoestima y reduce el estrés.

Salir a caminar todos los días es el ejercicio ideal para cualquier embarazada. Es una actividad muy completa independientemente del grado de actividad física previa de la gestante. Eso sí, es importante empezar de forma gradual en función de la actividad de partida de cada mujer..

■ La natación o la gimnasia acuática son actividades de bajo impacto y muy cómodas para la gestante debido a la flotabilidad del agua. Por ello son muy recomendadas sobre todo en el último trimestre.

El Yoga o el Pilates son ejercicios muy aconsejados para preparar el cuerpo de la embarazada ya que combinan movimientos suaves con ejercicios de respiración, por lo que contribuyen a mejorar la elasticidad, la fuerza y la habilidad para relajarse.

■ Si eres una embarazada runner, tendrás que consultar con tu médico para que valore tu estado físico y tu embarazo. Si te da el visto bueno, sigue sus indicaciones y podrás seguir saliendo a correr mientras te lo recomiende.

Consulta siempre a tu ginecólogo qué actividad física te conviene y con qué frecuencia.

Salud emocional durante el embarazo: como evitar el estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad son uno de los problemas más comunes que cualquier mujer puede sufrir durante el embarazo, sobre todo si se trata de madres primerizas.

Por ello, se debe prestar especial atención a la salud emocional de la madre para evitar que el estrés acaree consecuencias negativas para ella o para el bebé. Si el estrés de la madre se prolonga en el tiempo, podría causar algunas complicaciones como hipertensión arterial o insomnio, así como bajo peso al nacer o parto prematuro.

Encontrar métodos que contribuyan a minimizar el estrés en la embarazada es fundamental para que ésta viva el embarazo de forma serena, saludable y feliz. Descansar adecuadamente al menos 8 horas, llevar una buena alimentación y recurrir a técnicas de relajación constituyen hábitos de vida saludables que ayudan a combatir el estrés.

Conoce más acerca del ejercicio y la relajación durante el embarazo en el blog de FIV Recoletos.

Disfruta de la sexualidad.

Mantener relaciones sexuales con la pareja durante el embarazo es bueno para el bebé siempre que no exista ninguna complicación y el ginecólogo indique lo contrario.

Además de favorecer la relación de pareja aumentando su intimidad, la zona de la pelvis y la placenta reciben más sangre durante las relaciones sexuales lo que produce bienestar en el feto. Asimismo, la liberación de endorfinas que se produce con el placer de la madre llega también al bebé.

En el caso de que tu ginecólogo detecte algún riesgo con el embarazo, es necesario seguir sus indicaciones. Algunos de estos riesgos son:

- Cuando exista amenaza de aborto.

- Cuando se produzca un sangrado vaginal inesperado.

- Cuando se pierde líquido amniótico.

- Cuando el cuello de útero se abra prematuramente.

- Cuando la placenta cubra total o parcialmente la abertura cervical (placenta previa).

- Cuando exista una ruptura prematura de las membranas.

- Cuando la paciente tenga un historial de partos prematuros.

- En el tercer trimestre de los embarazos múltiples.

Tras el parto, y durante el periodo de puerperio (los dos meses siguientes al parto), el aparato genital se va recuperando paulatinamente, por lo que pueden existir pequeños sangrados y dolores si se ha producido algún desgarro o por la propia episiotomía. Por tanto, durante este periodo no se recomienda mantener relaciones sexuales. Pasado este tiempo y tras la revisión postparto, si todo está bien se pueden retomar las relaciones con normalidad.

Si todo está bien y tu embarazo se desarrolla sin riesgos puedes mantener relaciones sexuales sin miedo a hacer daño al bebé. Sin embargo, ante cualquier cuestión que te surja al respecto no dudes en preguntarle a tu ginecólogo en los controles de embarazo.

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