El Norte de Castilla

Los problemas derivados de las bacterias multirresistentes a los antibióticos generan un coste adicional de 1.500 millones de euros a los sistemas sanitarios.
Los problemas derivados de las bacterias multirresistentes a los antibióticos generan un coste adicional de 1.500 millones de euros a los sistemas sanitarios.

El abuso en el uso de medicamentos mata

  • farmacología

  • Cada año fallecen unos 25.000 individuos en Europa a causa de las bacterias multirresistentes a los antibióticos

Solo en la Unión Europa, según datos proporcionados por el Centro de Control de Enfermedades Europeo (ECDC), fallecen unos 25.000 individuos al año a causa de las bacterias multirresistentes a los antibióticos, «con un coste adicional de 1.500 millones de euros a los sistemas sanitarios», según informa el doctor Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

La resistencia de las bacterias a los antibióticos es un problema sobre el que se lleva años alertando y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido como una «gran amenaza para la salud pública».

El doctor Cantón codirige el curso ‘Antimicrobial Stewardship’ (Programas para la Prevención de Resistencias Antimicrobianas), celebrado en Santander, en el que se analiza el conocimiento actual del desarrollo de la resistencias a los antimicrobianos, tanto en su vertiente más básica como clínica. «Se han revisado los problemas actuales y las posibles soluciones, como el uso de nuevos antimicrobianos bajo una nueva perspectiva que limite el desarrollo de futuras resistencias; además, se ha dado una perspectiva mucho más práctica sobre la utilización en el día a día de los antimicrobianos para conseguir maximizar la acción de los mismos y evitar el desarrollo de nuevas resistencias», concluye.

El presidente de la SEIMC ha alertado de que «de continuar esta tendencia, en el año 2050 se pueden producir 10 millones de muertes al año en el mundo asociadas a las bacterias multirresistentes frente al medio millón de fallecidos al año por esta razón en estos momentos».

Por su parte, el doctor Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Gregorio Marañón y codirector del curso, ha coincidido al alertar sobre la magnitud de un problema de alcance global. «Se ha abusado del uso de antibióticos y nos ha terminado causando importantes problemas», señala. A su juicio, la población tiene la creencia de que la utilización de estos fármacos «solo tiene beneficios».

España, a la cabeza

Entre los contenidos del curso se han abordado los indicadores, la política de control y los modelos organizativos para optimizar la administración de los antibióticos.

En opinión del doctor José Miguel Cisneros, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío y Virgen Macarena de Sevilla, «en la actualidad el uso de los antibióticos en el mundo dista de ser óptimo. Un problema que en España es aún más grave, ya que nuestro país registra las mayores ventas de antimicrobianos per cápita entre los países desarrollados y tenemos tasas muy elevadas de consumo de carbapenemas en los hospitales y de amoxicilina clavulánico en atención primaria. Una situación que es consecuencia de un abuso y mal uso de los antibióticos. Además, la morbilidad y mortalidad de las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos, son muy significativas».

Optimizar su uso

Una de las propuestas para optimizar el uso de los antibióticos es el programa AMS-PROA Excelencia, que cuenta con el apoyo de MSD, una iniciativa clave en la lucha contra las resistencias, que incluye formación al clínico, acreditación hospitalaria y herramientas de seguimiento.

Tal y como ha explicado el doctor Cisneros, «desde la SEIMC y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) se recomienda su implantación y puesta en marcha, tanto a nivel nacional como internacional. El programa cuenta con formación con universidades de prestigio y certificación hospitalaria con agencias de acreditación de calidad».

En relación a las cuestiones que deberían estar claras a la hora de administrar estos antibióticos, este experto señala que se debería estar preparado para responder, en cada momento y ante cada paciente, a las tres preguntas clínicas clave en el tratamiento antibiótico: «¿Está indicado el tratamiento antibiótico en este paciente? Y, si lo está, ¿cuál es el antibiótico más eficaz y seguro? Y, finalmente, una vez elegido el antibiótico, ¿cuál es la dosis, la vía de administración y la duración más adecuadas?».

La cuarta pregunta necesaria para saber cuál es el antibiótico más adecuado según cada diagnóstico sería «¿cuál es la sensibilidad de la bacteria responsable de la infección?» Por ello, el doctor Cantón aboga por reforzar el diagnóstico clínico con un diagnóstico microbiológico, ya que «esto ayudaría a diferenciar entre una infección bacteriana de una infección vírica».

También considera fundamental tener siempre presente a la hora del diagnóstico que «el antibiótico es para cuando hay infecciones bacterianas, no cuando son producidas por virus, entendiendo siempre que los antibióticos no son compuestos inocuos sino que producen efectos secundarios como lo es precisamente la resistencia a los propios antibióticos». De acuerdo con el Eurobarómetro ‘Antimicrobial Resistance’, solo el 37% de los españoles sabe que estos medicamentos no sirven para matar virus.

Nuevos retos

El doctor Cantón considera que uno de los retos de la comunidad científica es «el descubrimiento de nuevas moléculas que tengan mecanismos más originales que actúen sobre los propios microorganismos. Hay que investigar no sólo en mejorar su uso sino también en la búsqueda de nuevos mecanismos de acción».

En esta misma línea, el Plan Nacional de Resistencias a los Antibióticos aboga por promover estudios que ayuden a conocer la verdadera dimensión del problema, incentivar el desarrollo de nuevos antimicrobianos y mejorar el uso de los ya disponibles.