Días de vacaciones por no fumar en el trabajo

Un hombre fuma un cigarro./EFE
Un hombre fuma un cigarro. / EFE

Una empresa japonesa ofrece seis días de descanso a sus empleados no fumadores para compensar las pausas de los fumadores

ÁLVARO ROMERO

Una empresa japonesa ha decidido ofrecer a su personal no fumador seis días libres de vacaciones al año para compensar el tiempo que pierden los fumadores consumiendo sus cigarrillos. De esta manera la entidad toma una decisión sin precedentes acabando con la sensación de injusticia que provocan los parones de los fumadores.

La compañía japonesa Piala Inc, empresa de marketing y consultora de mercadotecnia con sede en Tokio, recibió una carta anónima de uno de sus empleados quejándose del tiempo que perdían sus compañeros cuando querían dar unas caladas. Para ello debían bajar 29 pisos de un edificio de oficinas para posteriormente volver a subirlos y retomar de nuevo su trabajo invirtiendo al menos 15 minutos en cada proceso.

"Uno de nuestros empleados no fumadores puso un mensaje en el buzón de sugerencias de la compañía a principios de año diciendo que las pausas para fumar causaban problemas", afirmó al diario The Telegraph, Hirotaka Matsushima, portavoz de la empresa.

Bien recibida entre los fumadores

La decisión de la cúpula directiva de Piala, liderada por su CEO, Takao Asuka, ha sido bien recibida entre sus empleados, incluso entre los fumadores, teniendo un efecto positivo. Los no fumadores se benefician de los seis días libres y han conseguido que los si fumadores se planteen dejarlo, de hecho algunos ya lo han conseguido.

La iniciativa ha sido bautizada con el nombre de Somokyu, un juego de palabras entre smoke y kyu (fumar y descanso), no solo tiene el objetivo de ser más justo con sus empleados, también pretende que el plan genere un incentivo para que el personal de la compañía renuncie a los cigarrillos y optimice el tiempo.

Japón contra el tabaco

Los esfuerzos para reducir el número de fumadores e imponer regulaciones más estrictas contra el tabaco se han visto implementadas en todo Japón en los últimos meses. En julio, la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, hizo planes para imponer la prohibición de fumar en lugares públicos en la capital japonesa antes de los Juegos Olímpicos de Verano 2020.

Sin embargo la propuesta se enfrenta a una fuerte oposición por parte de los políticos profumadores, los restauradores y el gigante de la fabricación de cigarrillos, Japan Tobacco, que es un tercio propiedad del gobierno. El alto número de impuestos de cada cajetilla supone un negocio redondo para el estado. Un generador masivo de capital que hace imposible erradicar este vicio en un corto periodo de tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica a Japón en la parte inferior de la lista en las regulaciones antitabaco según el tipo de lugares públicos libres de humo y se cree que alrededor del 18 por ciento de los japoneses fuman.

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