Existen alternativas naturales a la cosmética industrial y sí, funcionan

Existen alternativas naturales a la cosmética industrial y sí, funcionan
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Ante la duda sobre las posibles repercusiones que podrían tener en nuestro organismo algunos ingredientes a largo plazo según reconoce la OMS, aflora la corriente de optar por productos de belleza e higiene provenientes de la naturaleza

Rebeca Alonso
REBECA ALONSO

La moda de los productos naturales para la cosmética está en auge, al igual que el terror a los parabenos, siliconas, aceites minerales, perfumes, colorantes, PEGs y ftalatos. Cada vez existe más información al alcance de la mano de los consumidores gracias a internet y las redes sociales, por lo que mucha gente empieza a cuestionarse el origen de los ingredientes de los productos cosméticos y a buscar sustitutos naturales. Existen multitud de páginas y blogs que hablan de este tema, incluso aplicaciones como 'Ingred', que analiza las composiciones al realizar una fotografía de la lista de ingredientes.

Hay que resaltar ante todo que los productos que llegan a los comercios pasan un control, pero también es cierto que a veces se desconocen los efectos a largo plazo de algunos de sus ingredientes químicos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud alertó hace seis años en un informe realizado conjuntamente con Naciones Unidas de que «muchas sustancias químicas sintéticas cuyos efectos sobre el sistema hormonal todavía están por investigar podrían tener importantes repercusiones en la salud». Por otro lado, no siempre las alternativas aparentemente naturales lo son tanto, y hay que recordar que el hecho de que un ingrediente sea 100% natural no significa que no tenga efectos secundarios. Lo que es indiscutible es que, para todos aquellos que prefieran reducir su contacto con componentes químicos industriales, existen alternativas naturales para prácticamente todas las necesidades de cosmética y belleza.

Aceites vegetales y esenciales Hidratación de la piel

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Para los que quieran sustituir las cremas con largos listados de ingredientes por algo más natural los aceites vegetales son una buena alternativa. No hay que confundir los aceites vegetales con los aceites minerales, que son derivados del petróleo. El problema con los aceites minerales es que crean una fina capa en la piel que protege y aparentemente suaviza pero en realidad impide que penetren en profundidad los ingredientes hidratantes. Por eso en ocasiones sentimos la necesidad de aplicarnos una y otra vez ciertas cremas que contienen estos compuestos como puede ser la parafina líquida o el petrolato, por ejemplo.

Los aceites vegetales y esenciales se extraen de plantas y sus frutos, por lo que son 100% naturales cuando se presentan en su estado puro y tienen una gran capacidad hidratante. La principal duda que generan es: ¿Me dejará la piel muy grasa, con granos y brillo? La respuesta es no necesariamente, si elegimos el aceite adecuado.

- Aceite de jojoba. Es uno de los más polivalentes. Precisamente es adecuado para las pieles grasas, ya que su textura es parecida al sebo natural de la piel y es capaz de regularla y equilibrarla. Eso sí, si la piel es grasa es mejor aplicar poca cantidad, solo unas cuantas gotas. Y retirar el exceso si es necesario con una toalla o papel. También sirve para pieles secas o mixtas, ya que hidrata en profundidad.

- Aceite de argán. Se ha hecho muy famoso por sus beneficios para el cabello pero también es muy bueno para la piel. De color pálido, casi transparente, es de rápida absorción. Contiene ácidos grasos insaturados, tocoferol (vitamina E) y vitamina C . Es muy hidratante y antioxidante .

- Aceite de rosa mosqueta. Tiene una gran capacidad regeneradora, por lo que es ideal para evitar arrugas y suavizar cicatrices. Contiene retinol, vitamina C y E. Es más viscoso que el de argán y jojoba por lo que no se absorbe tan rápido. Para pieles grasas es mejor aplicar pequeñas cantidades y preferentemente por la noche si lo vamos a usar en la cara.

- Aceite de ricino. Es muy hidratante y posee triglicéridos en su composición. Es ideal para pieles secas. Hay que remarcar que sus semillas son tóxicas pero el aceite resultante no lo es. Algunas personas lo llaman aceite de castor porque en inglés 'castor' significa ricino.

- Aceite de almendras dulces. Es muy rico en ácidos grasos como los Omega 3 y 6. Es excelente como hidratante corporal después de la ducha (aplicar en piel algo húmeda o seca). También para evitar las estrías del embarazo, sobre todo si añadimos unas gotas de rosa mosqueta.

- Aceite de semillas (o pepitas) de uva: Posee muchas vitaminas como la E y protege de los radicales libres. Es muy hidratante y resulta perfecto para apaciguar los daños en la piel por el sol en verano.

- Aceite de caléndula: Indicado para pieles sensibles y con problemas, ya que tiene un efecto calmante.

- Aceite esencial de lavanda: Es muy polivalente, con acción regenerante y relajante.

- Aceite esencial de naranja: Contiene vitamina C y es un aliado contra el envejecimiento.

- Aceite esencial de árbol de té. Tiene capacidad de eliminar bacterias, hongos y virus. Se utiliza incluso como repelente de piojos. También ayuda a eliminar los granos. Eso sí, su olor es un poco fuerte.

Contraindicaciones de los aceites vegetales y esenciales:

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Hay que advertir que su origen natural no impide que tengan contraindicaciones. Así por ejemplo, puede ser peligroso utilizar el aceite de ricino y muchos aceites esenciales durante el embarazo. Además, es recomendable diluir los aceites esenciales (concentrados) en los aceites portadores (almendras, argán, jojoba...) para aplicarlos. También hay que tener en cuenta que algunos son fotosensibles, es decir que reaccionan a la luz y pueden causar manchas solares en la piel, como por ejemplo el aceite hipérico, el de rosa mosqueta y los esenciales de cítricos (naranja, limón, mandarina, bergamota, pomelo), por lo que hay que evitarlos si vamos a exponernos al sol.

Además, hay que asegurarse de que estos aceites sean 100% puros y no estén mezclados con otros ingredientes (sí que podemos mezclarlos entre sí nosotros mismos o adquirir productos con esta mezcla hecha) y es importante que se hayan obtenido por el método de primera presión en frío en vez de por procesos químicos para que sean completamente naturales, conserven todas sus propiedades y no tengan restos de otros componentes.

Cuando estos aceites llevan el apellido 'bio' significa que proceden de la agricultura biológica que evita el uso de pesticidas. Hay que tener en cuenta que algunos productos pueden ser bio pero no mostrsrlo en su etiqueta porque no cuentan con la certificación.

Por último, hay que resaltar que, al tratarse de aceites naturales sin conservantes es importante seguir unas normas de conservación para que no pierdan sus propiedades. Es preferible guardarlos en recipientes (mejor de vídrio, y si no, de un plástico de buena calidad) de color ámbar para protegerlos de la luz y evitar en la medida de lo posible que permanezcan en lugares con mucho calor y/o humedad. Además, hay que asegurarse de cerrarlos bien tras cada uso. Pueden llegar a durar años si se conservan correctamente aunque hay que tener en cuenta que algunos aceites son más sensibles a la oxidación que otros.

Aceites vegetales y esenciales Contorno de ojos

Los aceites vegetales también se pueden utilizar como contorno de ojos. Algunos de los mejores para esta zona pueden ser el de jojoba, argán, pepitas de uva, ricino y lavanda. El de ricino es específico para las ojeras, ya que ayuda a desinflamarlas. Se puede realizar una mezcla por ejemplo de aceite de pepitas de uva, argán y lavanda y aplicar una pequeña cantidad con ligeros toques desde la parte interna de debajo del ojo hasta la externa y dejar que se absorba.

Jabones naturales y aceite de jojoba Limpieza de la piel y desmaquillante

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Para los que busquen una alternativa natural para limpiar la piel y abandonar los típicos geles, los jabones naturales son una buena opción, tanto para el cuerpo como para las manos y cara. Estos jabones, sobre todo cuando se han elaborado artesanalmente, suelen llevar en sus ingredientes la sosa cáustica (hidróxido de sodio). Muchas personas se asustan de este ingrediente pero hay que tener en cuenta que deja de ser peligroso tras la reacción química que se produce en la fabricación de estos jabones. Se les suele añadir aceites vegetales para enriquecer su fórmula e hidratar la piel. Eso sí, no crean tanta espuma como los geles de baño debido a sus componentes naturales, pero eso no significa que no limpien. Esos sí, no todos los jabones con el apelativo de 'natural' son de elaboración artesanal, por lo que es conveniente comprobar los ingredientes.

Otra opción para limpiar e incluso desmaquillar ojos y rostro es el aceite de jojoba. Elimina suavemente los restos de maquillaje y además deja la piel suave e hidratada. Se puede verter unas gotas en un algodón o toalla y pasarla por la zona suavemente o aplicar previamente el aceite con un ligero masaje y retirarlo después.

Aceites vegetales, jabones y champús naturales Limpieza e hidratación del cabello

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Los jabones de elaboración artesana también son adecuados para limpiar el cabello, aunque es recomendable elegir el tipo de jabón en función del tipo de pelo (seco, graso, encrespado, rizado, etc.). También existen champús en el mercado sin sulfatos ni siliconas ni parabenos, con ingredientes naturales. En ambos casos ocurre que la sensación de lavado de pelo es diferente a cuando lo hacemos con un champú 'normal', ya que se crea menos espuma, pero se consigue un pelo limpio y a la larga más sano. A veces ocurre que al principio de utilizar estos productos se tiene la sensación de un pelo más seco, pero hay que destacar que en ocasiones el cabello necesita tiempo para acostumbrarse al cambio de ingredientes.

Los aceites vegetales también sirven para hidratar el pelo. Prácticamente todos valen, aunque quizá los más adecuados sean el de argán, almendras, ricino y coco. Este último se ha convertido en un aceite muy popular últimamente, tanto para la piel como incluso ingrediente alimentario. Hay que decir que el aceite de coco hidrata mucho la piel pero puede nos ser el más indicado para la cara, ya que es demasiado graso y puede obstruir los poros y propiciar la aparición de granos (depende del tipo de piel). Sin embargo, como mascarilla de pelo es perfecto. También el aceite de argán, ricino y almendras son adecuados para esta función. Algunas personas se aplican estos aceites en las puntas con el pelo limpio y seco, pero es algo que no funciona a todo el mundo, ya que pueden engrasar en exceso. Pero aplicarlos un tiempo e incluso toda la noche y después lavar el pelo proporciona muy buenos resultados.

Cacaos naturales, aceites naturales, cera de abeja y manteca de karité Hidratación de los labios

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Hace un tiempo la OCU advertía del peligro de algunos cacaos labiales que podían ser peligrosos al contener derivados del petróleo que acaban siendo ingeridos en cierto porcentaje. La Organización de Consumidores recomendó utilizar alternativas naturales para mayor seguridad.

El aceite de coco, además de ser una buena mascarilla natural para el cabello, también es adecuado para hidratar los labios. Otra opción interesante es la manteca de karité, con propiedades muy hidratantes. Su textura es dura pero con el roce pronto se calienta y comienza a ser más fácil de aplicar (ocurre igual con el aceite de coco).Estos productos también son ideales para las manos secas. También existen bálsamos de elaboración artesana compuestos por ejemplo por cera de abeja y aceites vegetales. Además, algunas marcas cuentan con cacaos orgánicos con ingredientes 100% naturales.

Filtros naturales Protectores solares

Está claro que hay que proteger la piel del sol, pero desde hace un tiempo se ha abierto un debate sobre los protectores solares convencionales, ya que contienen disruptores endocrinos. Por ello, cada vez existen más marcas que ofrecen productos con filtros naturales, siendo los más comunes el óxido de zinc y el dióxido de titanio. En estos casos es importante además que estos protectores sean 'no nano', es decir, que no contengan nanoparticulas (partículas microscópicas que penetran con facilidad en la piel), ya que algunos estudios indican que pueden ser perjudiciales. Estos protectores de filtro natural reflejan los rayos solares y no es necesario aplicarlos con antelación ya que su efecto es inmediato. Por el contrario, los filtros solares convencionales necesitan ser aplicados unos 20 minutos antes de la exposición precisamente para que dé tiempo a la reacción química que producen. A pesar de todo, la Organización Mundial de la Salud recuerda que «la sombra, las gafas de sol, las prendas de vestir y los sombreros son la mejor protección». Por su parte, la Asociación Contra el Cáncer coincide con la OMS y remarca que «ambos tipos de protectores son válidos siempre que hayan pasado los controles establecidos», descartando que ninguno implique ningún riesgo para la salud.

Productos con ingredientes naturales y sin talco Polvos compactos

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La mayoría de maquillaje en forma de polvos compactos contiene talco, un ingrediente en entredicho por sus posibles riesgos. Por ejemplo, el año pasado la empresa Johnson & Johnson fue condenada a pagar 417 millones de dólares por un caso de cáncer de ovarios relacionado con el uso prolongado de sus productos de talco. Al margen de esta sentencia no hay ningún estudio concluyente que indique que el talco es cancerígeno, si bien es cierto que está en desuso y que ya no se utiliza en bebés desde hace años. Por eso, cada vez más firmas de maquillaje natural opta por fabricar polvos compactos sin talco. Estos productos suelen añadir en su composición algún aceite vegetal como el de jojoba.

Piedra de alumbre y aceite de árbol de té Desodorantes para axilas y pies

Otro ingrediente que cada vez adquiere peor fama es el alumunio. Tampoco existe ningún estudio concluyente, pero hay dudas sobre los efectos a largo plazo de este compuesto en el organismo. La Organización de Consumidores (OCU) opina que «aunque no se sabe mucho sobre los efectos y la absorción del aluminio presente en los cosméticos a través de la piel y faltan estudios en este área, si existen recomendaciones de reducir la exposición al aluminio reduciendo el uso de antitranspirantes». Por eso, muchas marcas han lanzado desodorantes sin aluminio, aunque no siempre son tan naturales como pretenden aparentar. Una alternativa es la piedra de alumbre, aunque tiene sus controversias. De hecho, la OCU afirma que este producto resulta menos efectivo y que no se consigue huir del todo del alumio. Además, la OCU se preocupa más del efecto antitranspirante de algunos desodorantes, que van contra la capacidad natural del cuerpo de eliminar toxinas.

Existe la opción de recurrir a ingredientes naturales como el aceite de árbol de té y el bicarbonato de sodio y elaborar un desodorante casero. Así, se puede mezclar este aceite con capacidad antibacteriana con el bicarbonato y otro aceite que aporte buen olor como el aceite esencial de limón o naranja o con agua de rosas. En este caso obtendríamos un desodorante 100% natural sin químicos y sin efecto antitranspirante (aunque no es muy efectivo en casos de sudoración abundante). Además, el aceite de árbol de té también es bueno para combatir los hongos, por lo que puede aplicarse directamente en los pies (preferentemente diluido en un portador) o verter unas gotas en un recipiente con agua y meter los pies dentro.

Perfumes Aceites esenciales, aguas florales y perfumes naturales

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Green Peace lleva años alertando de la presencia de sustancias químicas peligrosas en perfumes. De hecho, la organización elaboró un informe llamado 'Eau de Toxines' que concluyó que «34 de las 36 marcas analizadas contienen sustancias peligrosas (ftalatos y almizcles sintéticos) cuya inocuidad no ha sido probada. Estos químicos no se degradan con facilidad y algunos pueden acumularse en los tejidos del cuerpo humano. Además evidencias científicas indican que podrían tener efectos no deseados en la salud». Como alternativa, cada vez existen más empresas que elaboran perfumes naturales. Otra opción es el uso de aceites esenciales (cuidando que sean 100% naturales y no concentrados artificiales) como el de lavanda o los cítricos, que dejan un olor muy fresco y natural (mejor evitarlos en caso de embarazo), o las aguas florales como la de rosas, la de hamamelis o la de azahar, que no solo sirven como un sutil perfume sino también como tónico facial.

Semillas de lino Fijadores para el cabello

Muchas marcas de cosmética natural ofrecen fijadores, espumas y gominas con ingredientes naturales, aunque es cierto que en algunos casos de trata de productos algo caros. Existe una alternativa, y es elaborar un fijador 100% casero. Para eso se necesita un vaso de agua y tres o cuatro cucharadas de semillas de lino (se venden en herbolarios y en cualquier supermercado). Se pone el agua a hervir y se añade las semillas. Hay que dejarlas unos minutos mientras revolvemos constantemente. Después, se cuela y se deja enfriar. Así se obtiene un gel que dura entre siete y quince días si lo guardamos en el frigorífico (su textura gelatinosa depende de la cantidad de semillas y del tiempo que se dejen en el agua y se vuelve más densa al enfriarse). Para ayudar a su conservación se puede añadir algunas gotas de un aceite esencial como el de lavanda, que no solo aporta un buen aroma sino también propiedades antibacterianas.

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