Buen fondo

Un grupo de buceadores recoge un neumático y otros residuos del fondo del mar durante la última gran limpieza anual./RC
Un grupo de buceadores recoge un neumático y otros residuos del fondo del mar durante la última gran limpieza anual. / RC

La Red de Vigilantes Marinos moviliza al año un millar de voluntarios para liberar de basuras el litoral español. «El mar no es una alfombra que lo esconde todo»

SUSANA ZAMORA

Es de los primeros en llegar y de los últimos en marcharse de la playa. Enfundado en su traje de neopreno, no deja nada al azar. Lleva 20 años como submarinista y 13 como presidente de la asociación de buceadores Marefondum, de Bilbao. Su experiencia le dice que la seguridad «es lo primero». En cada cita, se reúne siempre a primera hora con el resto de voluntarios para perfilar los detalles de la actividad y para hacer las últimas comprobaciones del equipo. Toca estar concentrado antes de sumergirse a diez metros de profundidad y sacar del fondo del mar la mayor cantidad de residuos posible. Son 45 minutos, red en mano, sin parar de recoger basura de todo tipo, desde carritos de bebé a cartuchos de escopeta. Eso es lo único que escapa a su control, el desprecio por el medio ambiente. Ha visto casi de todo abandonado en el mar, pero no se acostumbra.

Roberto Álvaro es uno de los mil socios de la Red de Vigilantes Marinos, un proyecto de la ONG Oceánida (creada en 2005), formada por submaristas, muchos de ellos con estudios en Biología o Ciencias Ambientales. Conjugan la práctica deportiva y la afición al buceo con la protección y la concienciación sobre el medio marino. De ahí que desde hace tres años organicen anualmente una gran limpieza, que simultáneamente se celebra en 20 puntos del litoral español con la participación de 30 clubes de buceo y otras tantas organizaciones sociales. La cuarta será el 6 y 7 de octubre y tendrá a la isla de Mallorca como centro neurálgico.

Previamente, la Red de Vigilantes Marinos tiene previsto movilizar a todos sus socios para que participen en la iniciativa 'Un metro cuadrado por la Naturaleza'. Se trata de una jornada en la que miles de voluntarios del Proyecto Libera (impulsado por SEO/Birdlife con el apoyo de Ecoembes) colaborarán el próximo 16 de junio para liberar ríos, mares y bosques de la basura abandonada en la naturaleza: la «basuraleza». «Lo importante del trabajo que hacemos conjuntamente todas la organizaciones son las sinergias que se crean y que posteriormente se ven en los resultados», apunta Antonio Márquez, coordinador de la Red de Vigilantes Marinos. En las últimas tres limpiezas han recogido más de 40 toneladas de residuos, «una cifra muy preocupante porque da idea de la dimensión del problema. Si esto lo recogemos en un día a no más de 200 metros de la orilla y en puntos muy concretos, ¿qué no habrá en el resto del océano?», se pregunta Márquez.

Lavadoras y bicicletas

Le preocupa la cantidad creciente de basura y lamenta que los ciudadanos piensen que el mar «es una gran alfombra bajo la que se puede esconder todo lo que no se quiere». «En los puertos deportivos hemos encontrado residuos de lo más inverosímiles, como baterías de coche, motores, bicicletas, lavadoras, frigoríficos y hasta carritos de supermercado», declara. Pero también le inquietan, por ser muy contaminantes, los restos de plomo que localizan en zonas frecuentadas por aficionados a la pesca, y las grandes cantidades de plástico. «El mar lo degrada y esos microplásticos son ingeridos por los peces que, a la vez, nos comenmos, entrando así en la cadena alimentaria de forma peligrosa», lamenta.

No hay una región más sucia que otra en España, aseguran. «No depende tanto de la localización sino de la época del año (si es zona turística, después del verano tendrá más basura) y el número de buceadores que participen», aclara Márquez. «No obstante, si en la costa mediterránea no se actuara, permanecería allí más tiempo, dado que sus corrientes son más suaves que en el norte de España y esa suciedad no se desplazaría», explica Álvaro.

La piedra angular del proyecto es la clasificación posterior que todos los voluntarios realizan, a través de una aplicación móvil, de los residuos recogidos. Antes de depositarlos en el punto limpio, que suelen facilitar los ayuntamientos, los contabilizan y los categorizan en formularios consensuados con otras instituciones. «Esta información, que estudia la Asociación Española de Basuras Marinas y que compartimos con el Ministerio de Medio Ambiente, es fundamental para conocer el origen de esos residuos y poder adoptar las medidas necesarias para evitarlos», explica Márquez.

Para Marta Valverde, ambientóloga e instructora de buceo en Granada, esta labor es imprescindible porque, si no, «nunca daremos abasto». Por suerte, cuentan con una red de voluntarios con buen fondo.

En profundidad

Proyectos
La Red de Vigilantes Marinos colabora con instituciones que les solicitan ayuda, como la Universidad de Alicante para elaborar un censo de gorgonias marinas o la Junta de Andalucía para crear un censo de cuevas sumergidas.
Concienciación
Además de las limpiezas anuales de los fondos marinos, la Red de Vigilantes Marinos realiza una labor de concienciación ambiental en colegios y participa en proyectos solidarios. En cada bautismo de buceo que realizan, se dona un juguete para entregarlo a niños desfavorecidos antes de Reyes o una cantidad de dinero para asociaciones contra el cáncer.
40
toneladas es la cantidad de residuos recogidos por la Red de Vigilantes del Mar durante las últimas tres limpiezas realizadas en 20 puntos del litoral español. 30 clubes de buceo y otros tantos colectivos sociales, entre ellos los 'pequevoluntarios' de la Red, contribuyen a limpiar y clasificar todas las basuras encontradas.

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