«Nada ha cambiado», escribe la hija de Ana Orantes 20 años después del asesinato

Imagen de archivo de Ana Orantes. /
Imagen de archivo de Ana Orantes.

«Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas», lamenta en la misiva

R. C.

En el año 1997, Ana Orantes acudió a un programa de televisión para denunciar los malos tratos de su exmarido. Catorce días después de aquella aparición en Canal Sur fue asesinada por su pareja y su valentía todavía ser recuerda. Ahora, su hija (Raquel) ha escrito una carta en que lamenta que la situación no haya mejorado.

El asesinato de Ana Orantes el 17 de diciembre de 1997 causó un gran malestar en la sociedad española y estimuló una remodelación del Código Penal para afrontar la violencia machista. Sin embargo, para la hija de Ana Orantes no ha sido suficiente. «Me encantaría decirte que todo ha cambiado. Que hay voluntad política, que las movilizaciones sociales son a una, y que todas las personas que trabajan para que se erradique la violencia hacia la mujer han conseguido avanzar. Ojalá decirte que hoy en día hijos e hijas de mujeres valientes como tú no somos los grandes olvidados de la barbarie», escribe tras participar en un documental sonoro que narra la historia de Ana Orantes, maltratada durante cuatro décadas. «Pero, mamá, eso no es así. Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas. Siguen asesinando con impunidad; seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda; y ley, hoy por hoy, no ha conseguido todo lo que debería», reclama Raquel Orantes en su carta.

Hace 20 años, Ana Orantes denunció los abusos físicos y psicológicos a ella y a dos de sus hijas antes de hablar en la televisión y divorciarse. Aunque logró la separación en 1995 tuvo que convivir con su expareja porque ella residía en el piso de arriba del mismo edificio. «Desprecio por todos esos malos gestos contigo y con nosotros, por esas agresiones que jamás nadie debe recibir de un padre o de un marido. Nuestra infancia se reduce a aquella que disfrutamos a ratos a tu lado, cuando él, a quien no considero padre, se alejaba. Esas temporadas en las que permanecía fuera varios meses, VIVÍAMOS -en mayúscula en el original-, respirábamos, corríamos por las calles, sin el temor de que llegara. Disfrutábamos tanto... ¿verdad, mamá? De nuestra complicidad, de nuestras escapadas al centro de Granada», recuerda Raquel.

Después de aquella entrevista, José Parejo Avivar (su expareja) juró vengarse delante de algunos testigos de su pueblo (Cúllar de Vega). Días después, ató a Ana Orantes a una silla en el patio del domicilio familiar, roció con gasolina a la mujer y la quemó viva delante de uno de sus hijos, quien volvía del colegio en ese momento. Fue aquel chaval de 14 años (Jesús) quien alertó a los vecinos para que avisaran a la Policía.

«Ojalá estuvieras aquí para poder escribir ese libro que querías, porque como tú decías, tenías experiencias para hacerlo. Te extraño cada día, estás en mí y eso me consuela pero daría mi vida por otro último abrazo tuyo. Te echo de menos y siempre estás en mi pensamiento y en mi corazón. Hasta que nos volvamos a encontrar... Te quiero, mamá», finaliza la misiva de recuerdo.

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