La madurez del videojuego

La madurez del videojuego

La saga 'Far Cry' sigue expandiendo sus horizontes, esta vez con una quinta entrega que mantiene la acción de mundo abierto en unos EEUU distópicos en los que una secta religiosa se ha alzado en armas.

EDUARDO M. ESPALLARGAS

Si uno se levanta cada mañana y echa un vistazo a la prensa, pensará que el mundo se ha vuelto loco. Si bien cada época ha tenido su dosis de locura particular, por reducir al absurdo la vileza humana, lo cierto es que la ficción ya no tiene nada que hacer con la realidad. Esta es insuperable desde el momento en que presidentes de poderosas naciones anuncian bombardeos vía Twitter, el terrorismo se banaliza o se viralizan fotos de personas consagrando rifles en una iglesia. La adoración de la violencia es uno de los grandes males que desde siempre se ha asociado a los videojuegos, pero aquellos que lo hacen parecen no haberse dado cuenta de que las historias que estos cuentan beben directamente de la vida real. Por eso, uno no se sorprende al descubrir la trama del nuevo 'Far Cry 5', que cuenta la toma de todo un estado de EEUU por parte de una secta ultracatólica violenta y, por supuesto, armada.

'Far Cry' es una de esas marcas que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y evolucionar de acuerdo con las exigencias del mercado. Entrega tras entrega se ha consagrado como una de las sagas de acción en primera persona más célebres del sector y cada capítulo genera una gran expectativa. Vale la pena solo el listón tan alto de los villanos, pues el carisma que han impregnado al malo de cada entrega desde el tercer episodio es digno de elogio. En resumen, la evolución de 'Far Cry' sirve de ejemplo de cómo los videojuegos han alcanzado un nivel de madurez tal que son capaces de tratar cuestiones filosóficas, científicas, sociológicas, políticas o, en resumen, humanas, al mismo nivel de profundidad o más que otros productos culturales como el cine o la televisión.

Por supuesto, son varios los ejemplos, pero en esta ocasión nos servimos de esta aventura que desde la tercera entrega ha sabido dar mucho peso a su trasfondo argumental. En 'Far Cry 3' los usuarios se enfrentaban a Vaas, un psicópata sin escrúpulos capaz de descolocar hasta a los usuarios más curtidos. Uno de esos enemigos cuyas apariciones estaban más que pensadas y no dejaban indiferente al jugador. El siguiente caso fue el de Pagan Min, tirano particular de una región del Himalaya cuyas maneras, de tensa calma, propagaron el terror allá por dónde pisaba en 'Far Cry 4'. ¿Cuál es la gran diferencia de estos dos precedentes con respecto al antagonista de la quinta entrega? Que este es más creíble que nunca y el trabajo de los guionistas está tan inspirado en el mundo que nos rodea que, en ocasiones, uno se pregunta si lo que ocurre en 'Far Cry 5' puede estar más cerca de lo que pensamos.

Que el enemigo principal es el plato fuerte del juego y el que justifica toda la acción que este ofrece es evidente desde la primera secuencia. En ella vemos cómo nuestro protagonista acompaña a un cuerpo policial de EEUU y el sheriff del condado de Hope en la detención de un tal Joseph Seed. No sabes quién es, pero ya inspira miedo y promete. La llegada a una suerte de rancho estadounidense rodeado de gente con muy mala pinta y armada hasta los dientes ya da pistas de la ambientación de la que hace gala el videojuego. Efectivamente, los usuarios se encontrarán en una región ficticia de EEUU situada en Montana, un lugar tan conseguido que en ningún momento se mostrará irreal. Los diferentes rincones de Hope son uno de los principales ingredientes de un título que vuelve a desplegar toda su acción en un mundo abierto cargado de detalles y contenido para el jugador.

Tras esa primera misión que sirve de introducción, como era de esperar, todo se va al traste (con un desenlace que pone los pelos de punta). ¿Qué significa esto? Que ahora te encuentras encerrado en una región buscado y perseguido por una banda de psicópatas ultrarreligiosos que, armados hasta los dientes, te consideran un completo y absoluto pecador. La secta, que recibe el nombre de 'La Puerta del Edén', está liderada por Joseph Seed, pero la cadena de mando se estructura a través de los hermanos de este: John, Jacob y Faith. Cada uno de ellos lidera (o más bien tiraniza) una región de Hope, lo que permite a los desarrolladores recrear diferentes zonas en base a la locura de cada uno de los líderes de la secta, que imponen el control a su manera. Desde el punto de vista de la jugabilidad, eso asegura una variedad de situaciones (la propia música de las emisoras de radio varía) y misiones que le sientan muy bien al juego y que consiguen mantenerte interesado.

La trama gana enteros a medida que el jugador se involucra, y es que llega un momento que 'Far Cry 5' te hace sentir las ganas de ajusticiar a la banda de fanáticos que te persigue, ya sea destruyendo sus suministros, acabando con sus líderes o tomando posiciones estratégicas que reforzarán la moral y, sobre todo, la presencia de una resistencia que parte prácticamente de cero. La progresión del jugador se notará no solo con el nuevo armamento y habilidades (denominadas talentos) que va desbloqueando según sube de nivel y cumple objetivos. También lo hará con los denominados compañeros, un grupo de personajes de la historia que pueden acompañar al protagonista y ayudarlo en su periplo. Los hay de diferentes tipos, como el perro Boomer, ideal para atacar rápidamente a los enemigos o detectarlos en la distancia; Nick Rye y su letal avioneta con la que ofrecer apoyo aéreo, o incluso un sigiloso puma, entre otros. Cada uno es perfecto para según qué situaciones y la gracia reside en formar tu propio equipo según la estrategia a seguir en cada encargo.

En cuanto a las misiones, las más gratificantes son obviamente las que hacen progresar en la trama, aquellas con las que consigues ganarle terreno a la secta y cuyo contenido es mejor no revelar para no suscitar spoilers. El marco de acción de todas ellas es reforzar a una resistencia mermada y asustada que, con tus acciones, irá ganando en valor y ganas de plantar cara. Por otro lado, el título, como todo juego de mundo abierto, también incluye una gran variedad de tareas y misiones secundarias para completar la experiencia. Estas irán desde pescar o cazar para ganar dinero hasta realizar locas maniobras en vehículos, cumplir diferentes desafíos solo o acompañado (incluyo multijugador en línea cooperativo) o descubrir los escondites en los que secta o resistencia guardan preciados recursos. Quizás el punto más interesante de todo esto es sentirse dentro del mundo que tan brillantemente han recreado los responsables de 'Far Cry 5' y cuyo escenario, el paisaje de Hope, invita a creerse gracias a mostrarse vivo con una fauna y flora muy trabajadas.

Es en el despliegue de acción desenfrenada bajo una trama que se sigue con interés donde reside la magia de este título que es más novedoso en la forma que en el fondo. No falta a la cita lo acertada que es su jugabilidad como título de disparos en primera persona, con una gran variedad de armamento y armas que refuerzan ese dinamismo propio de la saga y fomentan la libertad del jugador a los mandos. Mención especial merece también un doblaje y traducción a nuestro idioma de 10, que son la guinda de un pastel con el que Ubisoft Montreal, el estudio responsable, ha sabido fijarse en los puntos fuertes de la marca y explotarlos como nunca.

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