La asistencia a la universidad cae después de la pérdida generalizada de puestos de trabajo

Joe Biden, exvicepresidente de Estados Unidos, en Harvard.
Joe Biden, exvicepresidente de Estados Unidos, en Harvard. / LISA HORNAK (Efe)

Los suicidios y los intentos de suicidio entre jóvenes afroamericanos relacionados con el desempleo aumentaron en Estados Unidos

EUROPA PRESSMadrid

Cuando los estados sufren una pérdida generalizada de puestos de trabajo, el daño se extiende a la próxima generación, cuya asistencia a la universidad cae entre los estudiantes más pobres, revela nueva investigación de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos. Como resultado, los estados marcados por fábricas cerradas o minas inactivas también muestran una brecha creciente en la asistencia a la universidad entre ricos y pobres, escriben los autores.

Sin embargo, la simple economía no es el único factor en juego. Los estudiantes pobres en los estados económicamente afectados no evitan la universidad simplemente porque no pueden pagarla, sino que las pérdidas generalizadas de empleos provocan problemas emocionales en los adolescentes y un pobre desempeño académico, lo que a su vez pone a la universidad fuera de su alcance, dicen los autores, cuya investigación se publica en la edición de este viernes de 'Science'.

"La pérdida de empleo ha llevado a una mayor desigualdad en la universidad, no sólo porque las personas pierden ingresos, sino porque están estresados", afirma la economista de Duke Elizabeth Ananat, una de las principales autoras del documento. "Perder su trabajo es traumático e, incluso, si una comunidad está añadiendo nuevos puestos de trabajo, los trabajos no son intercambiables".

Durante la contienda presidencial de Estados Unidos en 2016 y desde las elecciones de noviembre, la atención se ha centrado en las regiones económicamente angustiadas, donde la tecnología y la globalización han eliminado los empleos y donde aumentan las preocupaciones sobre el futuro de la próxima generación y la creciente desigualdad. Algunos economistas promueven la educación superior como el remedio natural y, según este punto de vista, la desigualdad desaparecerá a medida que más jóvenes eligen la universidad en lugar de "seguir los pasos de sus padres hacia la fábrica ahora cerrada", escriben los autores.

Patrón que persiste

El nuevo estudio prueba esa teoría empíricamente y la encuentra defectuosa. "Toda nuestra narrativa como país ha sido, la destrucción productiva empujará a los niños hacia industrias más rentables y en crecimiento -afirma Ananat-. Pero si los niños están estresados y los padres están estresados, pueden no ser tan diestros como nos imaginamos que es la gente".

Los autores compararon las tasas de pérdida de empleo durante los años de la escuela intermedia y secundaria con las tasas de asistencia a la universidad unos años más tarde, a los 19 años de edad. En los estados que sufrieron una pérdida de empleo del 7 por ciento, la asistencia a la universidad de los jóvenes más pobres posteriormente se redujo en un 20 por ciento, incluso cuando la ayuda financiera aumentó.

El patrón también persistió a través de una amplia gama de estados, a pesar de las variaciones en las tasas de matrícula universitaria pública. "En lugar de abrir un camino a las nuevas oportunidades educativas en áreas desindustrializadas, la destrucción del trabajo echa a muchos jóvenes de la trayectoria a la universidad", escriben los autores.

La investigación también encontró que mientras la pérdida de empleo redujo la asistencia a la universidad entre los blancos pobres, la disminución fue aún más pronunciada para los afroamericanos pobres. Además, después de las pérdidas generalizadas de empleos, los suicidios y los intentos de suicidio entre jóvenes afroamericanos aumentaron en más de 2 puntos porcentuales.

Fotos

Vídeos