El deporte de los renegados

El estudio Supergiant Games sigue haciendo honor a su nombre con una nueva propuesta, ‘Pyre’, que sorprende por su planteamiento y un apartado técnico y visual soberbio

EDUARDO M. ESPALLARGAS Valladolid

Los estadounidenses Supergiant Games vienen de sorprender a crítica y público con dos videojuegos sobresalientas que supieron ofrecer frescura y excelencia a partes iguales: ‘Bastion’ (2011) y ‘Transistor’ (2014). Pues bien, lo han vuelto a hacer, y parece que no necesitan más de tres años para regresar con un título excelso que vuelve a hacer hincapié en las principales armas del estudio: puesta en escena de altura, gran peso del guion y jugabilidad única. Es el caso de ‘Pyre’, un juego que sabe mezclar, por sorprendente que parezca, los elementos claves de una aventura de rol con una propuesta deportiva sinigual, una suerte de balonmano digno de los mismísimos infiernos. En definitiva, un combo irresistible que solo ellos podían hacer.

Supergiant Games es un pequeño estudio californiano formado por 12 miembros que vio la luz en el año 2009. Lo fundaron Amir Rao y Gavin Simon, que en su momento trabajaban en Electronic Arts involucrados en proyectos como la saga ‘Command and Conquer’. Llegado el momento, y sabiéndose capaces, decidieron formar su propio equipo, una decisión que han tomado varios profesionales para disfrutar de la libertad creativa que ganaban al montárselo por su cuenta. Y Supergiant Games se estrenaba con ‘Bastion’, un videojuego preciosista en lo estético y detallista en lo narrativo que se ganó rápidamente el cariño de crítica y público. Solo 2 años después, el título había vendido casi 2 millones de unidades y demostrado que los de Rao y Simon iban en serio.+

El listón estaba muy alto, pero solo 3 años después volvieron a superarse con ‘Transistor’, otra obra casi de culto en el que los usuarios tomaban el control de la joven Red y su misteriosa espada con capacidad de habla. Volviendo a hacer uso de un apartado visual único y una narrativa profunda, la nueva obra fue aclamada por el público. ¿Cómo podían regresar otra vez y sorprender como nunca antes? La respuesta a esta pregunta es ‘Pyre’. Tanto la confianza como las expectativas estaban altas, pero es ya evidente que los retos son fuente de motivación para Supergiant Games.

‘Pyre’ es un videojuego diferente desde el momento en que uno se pone a los mandos. Si no has visto ni leído nada sobre él antes de empezar a jugar, lo cierto es que quizás se te dibuje una mueca de confusión en la cara. No obstante, esto es lo mejor que puedes hacer, porque la forma en que el título te introduce en su mundo es fantástica. La historia comienza cuando una caravana errante, que viaja por una tierra desconocida, se detiene de golpe. Y lo hace porque te ha encontrado a ti, el jugador. Tres misteriosos personajes enmascarados se bajarán para saber qué hacer contigo y mientras charlan descubres que te encuentras en Downside, una suerte de purgatorio para convictos de la Commonwealth, un mundo ficticio.

La perspectiva es de lo más curiosa, pues todos los protagonistas del juego se dirigen a la pantalla cada vez que tienes un diálogo, y es de esta forma como descubres que los enmascarados son un humano, una especie de perro parlante y una enorme mujer-demonio con cuernos. Se trata de Hedwyn, Rukey y Jodariel respectivamente, y desde el minuto 0 el juego deja claro que los personajes no van a ser meros adornos, pues rezuman carisma y personalidad que va in crescendo a medida que se avanza.

Una vez hechas las presentaciones y tomada la decisión de que viajarás con ellos, comienza una aventura que va ganando enteros y vuelve a dejar claro la capacidad del estudio. Sin ánimo de destripar el argumento, la premisa se basa en que existe una forma de salir de este purgatorio y eres tú, precisamente, el que se la revela a los protagonistas. La manera es participando en una suerte de competición deportiva conocidas como ritos. Estos son la auténtica salsa de ‘Pyre’, donde pasaremos los mejores ratos y donde el título sorprende como pocos. En ellos, el usuario tomará el control de un equipo de tres (un triunvirato, como se les llama en el juego), que se enfrentará a otro. A cada lado del campo hay una pira que ha de ser defendida y en el centro, un orbe que se ha de depositar en la pira enemiga para reducir sus puntos vitales.

Con todo, el juego es una suerte de balonmano fantasioso cuya complejidad se va descubriendo poco a poco. Para empezar contamos con los tres protagonistas antes mencionados, pero cada uno cuenta con sus propias capacidades. Jodariel es más lenta y poderosa, Rukey más rápido pero débil y Hedwyn es el equilibrado. Características que se van complicando a medida que se avanza de nivel, pues es posible desbloquear diferentes habilidades que marcan la estrategia en el campo. Cada jugador cuenta además con un aura que, si entra en contacto con uno del otro equipo, este desaparece del campo temporalmente. Además, es posible pasar el orbe entre jugadores (de hecho, el usuario solo puede controlar a uno a la vez), saltar, esprintar por tiempo limitado o incluso lanzar el orbe. Por otro lado, se puede atacar al rival lanzándole una ráfaga mágica que lo hará también desaparecer durante unos segundos.

Con todo sobre la mesa, depende del usuario aplicar una estrategia u otra. En ocasiones quizás sea más viable usar a los personajes ágiles para despistar, otras tener una técnica más ofensiva atacando a los rivales antes de controlar el orbe… Depende de cada uno, pero la dificultad del título aumenta en cada partido. Es más, la cosa se complica a medida que obtenemos nuevos miembros de la caravana que iremos conociendo en nuestro viaje, por lo que la gestión del equipo es también vital. El primer tercio del juego es más guiado, e invitan al jugador a ir de rito en rito como si de un tablero con casillas se tratase. Mientras no hay partido, la aventura avanza marcada por las decisiones que tomamos, las conversaciones con los protagonistas y la gestión de los personajes y sus habilidades. Eso sí, pasado esa primera parte…todo vuelve a complicarse de nuevo, aunque es mejor que el jugador lo descubra por sí mismo.

Resulta también sobresaliente la dirección artística y sonora del juego. ‘Pyre’ presume de coloridos escenarios y unos diseños de personajes embaucadores cuya personalidad no deja indiferente a ningún usuario. Además, la banda sonora es la guinda de un pastel tan bien preparado que resulta difícil sacarle algún pero. El que más criticarán los jugadores hispanohablantes es el que ‘Pyre’ está por ahora solo disponible en inglés. Por otro lado, si la mecánica de los ritos no te convence, su peso es demasiado alto en el conjunto, por lo que no será un juego para ti. Eso sí, merece la pena darle una oportunidad para hacer más llevadero este verano asfixiante. Nada mejor que una propuesta fresca y novedosa con la que Supergiant Games vuelve a brillar.

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