La primera flor de la historia podría ser hemafrodita

Posible aspecto de la primera flor.
Posible aspecto de la primera flor. / Hervé Sauquet y Jürg Schönenberger

Científicos de la Universidad de París Sur han creado un modelo que pretende mostrar el aspecto y estructuras de la primera angioesperma

Javier Ayuso Santamaría
JAVIER AYUSO SANTAMARÍA

Uno de los hitos que propició la existencia de vida animal en el planeta fue la presencia de organismos que a partir del Co2 atmosférico producían Oxígeno como resultado de su respiración celular. Este proceso, que se produce en las células vegetales principalmente, convirtió una atmósfera llena de CO2 en algo habitable para que pudiese haber vida fuera del agua, y el resto es todo historia: dinosaurios, aves, mamíferos, homínidos y como no, el homo sapiens moderno.

Hace 470 millones de años las plantas comenzaron su expansión por toda la superficies terrestre. Estos organismos tuvieron que sufrir modificaciones para ser más resistentes debido a la dureza y exigencia del medio en el que vivían. Evolución, que diría Darwin.

Las plantas ya habían colonizado la superficie terrestre antes de que la angioespermas, un nueva variedad de plantas con flores, comenzasen su expansión. De esto hace unos 140 millones de años. Tras el paso del tiempo las angioespermas se convirtieron en el tipo de planta dominante con el mayor número de especies, más de 300.000 actualmente.

La revista Nature Communications ha publicado un estudio que muestra como podrían ser las primeras flores. El estudio dirigido por Hervé Sauquet, investigador de la Universidad de París Sur, revela la primera solución que presentaron las angioespermas para adaptarse al medio.

La investigación ha cruzado datos matemáticos sobre evidencias en la evolución de flores con una base de datos que recoge modelos de flores actuales. Con todo esto, los científicos han elaborado un modelo del prototipo de las flores modernas.

Para los investigadores las flores ancestrales eran hemafroditas. Además tenían los dos órganos sexuales diferenciados: por una lado cinco estambres parte del aparato reproductor masculino y cinco carpelos, parte femenina. Además de otros órganos híbridos de pétalos que se agrupaban de tres en tres.

Esta reconstrucción abre una nueva vía para futuras investigaciones y plantea numerosas preguntas para la comunidad científica, que sin duda supondrán un reto, como por ejemplo: el lugar de origen de estas plantas en la distribución de continentes actual o el motivo por el que las diferentes flores tienen la estructura y aspecto actual.

Esquema del posible ancestro de las flores, en el centro, a partir del que surgieron las demás / Hervé Sauquet y Jürg Schönenberge

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