Pioneras de la medicina

Historias médicas

¿Te has fijado en la cantidad de mujeres que se dedican a la medicina? De hecho dos tercios de los MIR tienen nombre femenino. Víctor Quirós, médico por la Universidad de Salamanca y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, repasa la historia de tres féminas decisivas en la historia médica

Maria Montessori desarrollo un importante método educativo desde su óptica de psquiatra, pedagoga y antropóloga
Maria Montessori desarrollo un importante método educativo desde su óptica de psquiatra, pedagoga y antropóloga
VÍCTOR QUIRÓS GONZÁLEZ

Septiembre de 2009. Más de 200 estudiantes llegábamos ilusionados a las aulas de la Facultad de Medicina, en el campus Miguel de Unamuno de la histórica Universidad de Salamanca. Mientras el profesor explicaba de manera magistral la gripe H1N1 (el trending topic de entonces), mirando a mi alrededor pude intuir que el número de mujeres superaba claramente al de hombres. Años después, entre nervios y ojeras propios de la prueba de acceso a la Formación Sanitaria Especializada (conocido popularmente como examen MIR), lo comprobé: el 66,3% de las plazas ofertadas por los hospitales españoles fueron cubiertas por ellas.

Pero estas compañeras, con un futuro prometedor por delante, ¿son pioneras en la profesión médica? ¿Cuáles son los nombres de aquellas mujeres que, con menos medios y en una sociedad con más prejuicios, consiguieron abrirse paso alcanzando la excelencia? Os animo, queridos lectores, a realizar una breve búsqueda bibliográfica y comprobar el gran vacío al que me enfrenté. La ayuda de colegas entusiastas, escasos capítulos de libros sobre Historia de la Medicina y webs y blogs de altísima calidad como 'Mujeres con ciencia' o 'The James Lind Library', han permitido (espero) cumplir mi propósito inicial: sacar del anonimato a aquellas científicas sin las cuales la Medicina del siglo XXI sería diferente, y peor.

Comenzaremos bañándonos en las aguas del Adriático para conocer la historia de María Montessori. Nacida en 1870 en la provincia italiana de Ancona, decidió, con la mayoría de edad, trasladarse a Roma con el objetivo de ingresar en la Facultad de Medicina. Las posibilidades de realizar estudios superiores eran reducidas para las mujeres de la época, y solían limitarse a la docencia en pequeñas escuelas, por lo que se convirtió en 1896 en la primera mujer doctora de Italia. Su campo de especialización, la Psiquiatría, le permitió observar que en muchas de las patologías que afectaban a la infancia, el tratamiento más eficaz era educativo y no farmacológico. La formación posterior en Pedagogía, Psicología y Antropología, terminó por conformar su admirado método de enseñanza que, basado en los principios de autonomía, independencia, iniciativa, capacidad de elegir, desarrollo de la voluntad y autodisciplina, hoy es el hilo conductor de miles de colegios en todo el mundo. Tres nominaciones al Premio Nobel de la Paz dejan patente su amplísima cultura, siempre al servicio de los movimientos feminista y pacifista.

Wikipedia

Lucy Wills

1.439 kilómetros y 18 años separaron a la italiana de nuestra siguiente protagonista. Lucy Wills (1888-1964) nació en el seno de una familia inglesa acomodada. Tras trabajar como enfermera en Sudáfrica durante la 1ª Guerra Mundial, decidió entregar su vida a la Medicina, regresando a Europa y obteniendo su Licenciatura en el 'London Royal Free Hospital School of Medicine for Women'.

Una llamada de Margaret Balfour, coordinadora de un programa de salud para mujeres con pocos recursos en India, cambió la vida de nuestra joven aventurera. Se solicitaba la presencia de Lucy Wills en el país asiático para estudiar una extraña enfermedad que entonces denominaron «anemia perniciosa del embarazo». Aceptó y comenzó inmediatamente una serie de investigaciones determinando la relación entre la dieta de las mujeres embarazadas y la aparición de este tipo de anemia. Llegó a la conclusión de que el término «anemia perniciosa» era erróneo, y debería llamarse «anemia macrocítica del embarazo». Además, desarrolló experimentos simultáneos con monos y ratones, introduciendo diferentes alimentos que pudieran servir de tratamiento para esta patología, hasta que obtuvo resultados espectaculares con una pasta comestible a base de extracto de levadura. Dado que se desconocía el elemento concreto de la levadura que curaba la enfermedad, pasó a denominarse 'factor Wills', en honor a su descubridora.

Años después, nuevos ensayos aislaron el misterioso elemento que hoy conocemos como ácido fólico, clave en la prevención de malformaciones congénitas en el recién nacido. Con su nombre ya grabado en el libro de oro de la Hematología mundial, Lucy Wills decidió retirarse en Sudáfrica y Fiji, colaborando en diversas investigaciones y proyectos de promoción de la salud.

Janet Lane-Claypon / Wikipedia

Terminaremos este recorrido tan europeo entre mujeres coetáneas con una de las figuras más importantes en la historia de la Epidemiología. Janet Lane-Claypon (1877–1967) comparte con la anterior protagonista su origen británico y su formación en el 'London Royal Free Hospital School of Medicine for Women'. Académicamente brillante, en el Instituto Lister de Medicina Preventiva diseñó un innovador estudio consistente en el seguimiento durante 208 días de un grupo de niños alimentados con leche materna, frente a otro grupo con similares características que recibió leche de vaca hervida. La increíble diferencia de peso a favor del grupo de lactancia materna al final del seguimiento, constituyó la primera gran evidencia a favor de este método natural.

En 1923, el Ministro de Salud británico, Neville Chamberlain, encargó a un comité de expertos (entre los que se encontraba Janet Lane-Claypon) investigar sobre el aumento de casos de cáncer de mama en el país. La epidemióloga decidió seleccionar a un grupo de mujeres diagnosticadas con esta enfermedad y a otro grupo similar sin esta patología, preguntándoles sobre determinadas características y exposiciones en el pasado. Este estudio, que hoy definiríamos como «casos y controles», descubrió la relación entre la enfermedad y factores como la edad a la que mujer inició la menopausia, la edad a la que tuvo el primer hijo, el número de hijos o el tipo de lactancia, que todavía hoy, 100 años después, siguen vigentes y han permitido, entre otros avances, que la supervivencia en nuestro país a los 5 años del diagnóstico sea superior al 80%.

El final de la carrera de esta heroína de la ciencia moderna es un buen ejemplo de los impedimentos que han sufrido y sufren las mujeres en el desarrollo de su vida profesional. A los 52 años, y acumulando numerosos reconocimientos, fue obligada a cesar su actividad por las estrictas restricciones en el empleo para las mujeres casadas. Falleció en 1967, dedicando los últimos 38 años de su vida a cuidar de una pequeña casa de campo.

Son todas las que están, pero no están todas las que han sido. De manera intencionada reservo historias apasionantes para futuros episodios. Quizás, después de todo, que Sanidad, Medicina y Ciencia sean sustantivos femeninos no es casualidad.

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