Crean genéticamente un ratón que resiste la adicción a la cocaína

Un ratón de laboratorio.
Un ratón de laboratorio. / Creative Commons
  • Científicos de Canadá reflejan en su estudio algunas evidencias de que el consumo de drogas también atañe a una cuestión de bioquímica

Calzado técnico running y trail para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Marca española de moda para hombre

Hasta 70%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 80%

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Renueva tus básicos y luce piernas esta temporada

Hasta 80%

Decora y protege tu sofá con fundas de calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Textura y suavidad en textil de baño

Las mejores marcas a los mejores precios

Nueva colección de botas, botines y australianas

Hasta 80%

Moda para hombre y mujer al mejor precio

Hasta 70%

Desplázate con la mejor tecnología

Hasta 70%

Lleva contigo a tus personajes favoritos

Las mejores marcas a los mejores precios

La marca de moda en exclusiva para ti

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Calzado de tus marcas favoritas

Las mejores marcas a los mejores precios

¡Todo el menaje que necesitas al mejor precio!

Hasta 70%

Primeras marcas en menaje para el hogar

Hasta 70%

Bolsos y complementos de piel

Hasta 80%

Renueva tu comedor con muebles de diseño al mejor precio

Hasta 70%

Sea cual sea tu estilo hay una chaqueta de piel para ti

Hasta 70%

Accesorios imprescindibles para tu día a día

Hasta 70%

Científicos de la Universidad de Columbia Británica (UBC), en Canadá, han diseñado genéticamente un ratón que no se convierte en adicto a la cocaína, lo que revela evidencia de que el consumo habitual de drogas es más una cuestión de genética y bioquímica que solo una mala decisión.

Los roedores que crearon tenían niveles más altos de una proteína llamada cadherina, que ayuda a unir las células. En el cerebro, la cadherina ayuda a fortalecer las sinapsis entre las neuronas, las brechas que los impulsos eléctricos deben atravesar para producir cualquier acción o función controlada por el cerebro, como respirar, caminar, aprender una nueva tarea o recordar.

El aprendizaje, incluyendo el concerniente al placer inducido por una droga estimulante, requiere un fortalecimiento de ciertas sinapsis. Así que Shernaz Bamji, profesora del Departamento de Ciencias Celulares y Fisiológicas de esta universidad, pensó que la cadherina extra en el circuito de recompensas haría que sus ratones fueran más propensos a la adicción a la cocaína.

Pero ella y sus colaboradores encontraron lo contrario, como explican en un artículo publicado este lunes en Nature Neuroscience. Bamji y sus colaboradores inyectaron cocaína en ratones durante varios días e inmediatamente los colocaron en un compartimiento decorado de manera distinta en una jaula de tres habitaciones, para que pudieran asociar la droga con ese compartimento.

Después de varios días recibiendo cocaína de esta manera, se les puso en la jaula y se les permitió pasar tiempo en los compartimentos que ellos preferían. Los roedores normales casi siempre tendían a ir al compartimento asociado a la cocaína, mientras que los ratones con extra de cadherina pasaban la mitad de tiempo allí, lo que indica que estos animales no habían formado recuerdos fuertes del fármaco.

Se impide la migración de un receptor neuroquímico

Para entender ese resultado inesperado, la doctora Bamji y sus colegas en el Instituto de Ciencias de la Vida de UBC analizaron el tejido cerebral de los ratones genéticamente modificados y encontraron que la cadherina extra impide que un tipo de receptor neuroquímico migre desde el interior de la célula hasta la membrana sináptica. Sin ese receptor en su lugar, es difícil que una neurona reciba una señal de las neuronas adyacentes, de forma que las sinapsis no se fortalecen y la memoria placentera no "se pega".

"Mediante ingeniería genética, hemos conectado las sinapsis en los circuitos de recompensa de estos ratones --describe la estudiante de posgrado Andrea Globa, coatura principal con el exestudiante de posgrado Fergil Mills--. Al impedir que las sinapsis se fortalecieran, impedimos que los ratones mutantes 'aprendieran' el recuerdo de la cocaína, y así evitamos que se volvieran adictos".

Su hallazgo proporciona una explicación para estudios previos que muestran que las personas con problemas de abuso de sustancias tienden a presentar más mutaciones genéticas asociadas con la cadherina y la adhesión celular. Dado que análisis como éste iluminan los fundamentos bioquímicos de la adicción, podrían conducir a una mayor confianza en la predicción de quién es más vulnerable al abuso de drogas y permitir que las personas actúen sobre ese conocimiento.

Desafortunadamente, encontrar una forma de aumentar la cadherina como una manera de resistir la adicción en los seres humanos está plagado de trampas. En muchos casos, es importante fortalecer las sinapsis, incluso en el circuito de recompensa del cerebro.

"Para el aprendizaje normal, necesitamos ser capaces de debilitar y fortalecer las sinapsis -explica Bamji-. Esa plasticidad permite la poda de algunos caminos neuronales y la formación de otros, permitiendo al cerebro adaptarse y aprender. Lo ideal sería encontrar una molécula que bloquee la formación de un recuerdo inducido por las drogas, al tiempo que no interfiere en la capacidad de recordar cosas importantes".