Pese al bosón de Higgs, «lo normal en la física es el error»

El científico italiano Guido Tonelli.
El científico italiano Guido Tonelli. / Edit. Lince
  • Guido Tonelli, científico italiano que guió uno de los experimentos del CERN que identificaron la 'partícula de Dios', poniendo luego a la ciencia en boca de todos con el premio Nobel

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La atracción por los recovecos de la ciencia parece una moda que, a través de disciplinas artísticas, logra calar entre los menos expertos. Esa tendencia tiene ahora una parada literaria con la publicación de 'El nacimiento imperfecto de las cosas'. Traducida para España por la editorial Lince, esta obra tiene como autor al científico italiano Guido Tonelli. Él dirigió en Ginebra (Suiza) uno de los dos experimentos que pusieron en marcha desde el CERN (la Organización Europea de Investigación Nuclear) para identificar el bosón de Higgs, la llamada 'partícula de Dios'. En diciembre de 2011, Tonelli presentó junto a su compatriota Fabiola Gianotti la primera prueba de la existencia de dicha partícula.

«Había personas con una opinión incorrecta y me decían que ni existía el bosón, me lo insistían. Después yo tuve razón aunque me parecía poco elegante citar en el libro a quienes defendían una postura contraria», comenta Tonelli respecto a un proyecto que en 2013 valió un premio Nobel para sus compañeros François Englert y Peter Higgs. «La rutina no cambió mucho. El Nobel fue un gran placer y una enorme satisfacción, pero uno no se dedica a la física para ganar premios sino porque tiene curiosidad. El verdadero premio ha sido descubrir esta partícula y, tras el hallazgo, te hará gracia pero... parece que después de uno o dos meses, ya lo habíamos olvidado», reflexiona un Tonelli que se graduó en física hace más de 40 años por la Universidad de Pisa, donde es profesor desde 1992.

Debatir con sus alumnos es buen ejemplo de cómo la comunidad científica, a veces, ve atropelladas sus conquistas. «Es frustrante pero a la vez bonito cuando aparece una nueva tecnología, pues tienes el plan de que funcione y permita medir cosas que no habías medido antes. Esa idea la pones en práctica, debes demostrar que funciona y encontrar diferentes caminos», asevera. «Nuestra dinámica es la de un explorador en tierra desconocida. Cada día se decide ir aquí o allá, pero nunca ir hacia todo. Y tampoco nadie garantiza que yendo a un sitio encuentres aquello que buscas. La belleza de nuestro trabajo es que está preparado para admitir errores. Se acepta la equivocación porque lo normal en la física es el error. Una vez que se comprende, se retrocede y se toma otra dirección», promulga Tonelli mientras reconoce que en el CERN ya están concentrados «en nuevos desafíos».

«Tras el descubrimiento del bosón de Higgs, han nacido nuevas preguntas sobre las que ahora se discute, como si el bosón fuese una vieja historia; solo han pasado cuatro o cinco años pero parece como si hubiesen pasado cincuenta. Ahora se habla del futuro, estamos siempre inmersos en el futuro», incide el investigador mientras admite haber detectado «una enorme y profunda curiosidad por el origen del universo y qué final tendrá». Y hace un aviso a navegantes: «Tenemos cierta obsesión por conocer el final del cosmos. Me ha sorprendido mucho porque me esperaba lo típico de "¿para qué sirve el bosón?", etc. Antes se decía que la ciencia perseguía el cómo y no el porqué, pero ahora vamos en dirección opuesta», sentencia.