Unicef reclama que los hijos de la trata de seres humanos sean considerados víctimas

Imagen de la campaña.
Imagen de la campaña. / Unicef
  • Entre 2010 y 2015, 81 menores fueron rescatados de las mafias que los explotaban, bien sexualmente bien realizando pequeños hurtos

Unicef ha reclamado este lunes que los hijos víctimas de la trata de seres humanos sean considerados también víctimas ya que son parte importante del plan explotador (tanto de sus madres como luego ellos mismos) y “no un acompañante accidental de las mujeres”. Por este motivo, deben constar como víctimas a todos los efectos, siendo registrados como tales y recibiendo la protección y la atención prevista. Es una de las principales conclusiones del informe ‘Son niños y niñas, son víctimas. Situación de los menores de edad víctimas de trata en España’ que han realizado esta ONG y el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas.

El estudio también recuerda la obligatoriedad de estos niños que, si nacen en España sean incluidos en el Registro Civil aunque su madre carezca de un documento de identificación. El informe está dividido en dos partes: los menores que son explotados y los hijos de mujeres explotados. En los dos aspectos, Unicef e IUEM destacan las escasas cifras de menores explotados en comparación con otros países europeos, lo que hace pensar que hay una actividad soterrada difícil de detectar. Según la Memoria de la Fiscalía, en 2015 había 145 casos detectados en situación de riesgo y extrema vulnerabilidad. Sin embargo, el mismo año, Cruz Roja, que asiste a los inmigrantes a pie de playa cuando llegan en pateras, aseguraba que habían detectado 654 casos que presentaban indicios de trata de seres humanos, de los cuales 114 eran menores. Solo uno está en paradero conocido. “Las redes los esconden y luego, cuando van al colegio, viven entre nosotros”, explica María José Castaño.

Los menores que están siendo explotados sexualmente viven escondidos en pisos o clubes de alterne hasta que cumplen la mayoría de edad. Entonces las mafias deciden sacarlas a la calle. Entre 2010 y 2015, 81 fueron los casos detectados de explotación sexual. El perfil sería una adolescente de Europa del Este de entre 14 y 17 años y que provienen de un entorno de violencia y desprotección. Uno de los métodos más usados es es del ‘lover boy’, chicos que enamoran a las víctimas y se aprovechan de su vulnerabilidad. Otro colectivo lo conforman las niñas procedentes de África subsahariana. En este caso el método de captación es como el de las adultas: una promesa de un futuro mejor.

Estudiar y trabajar en la hostelería son los engañados usados por familiares para atraer a jóvenes latinoamericanas. Y, por último, se están dado el caso del abuso de menores nacionales. “Por medio de engaños, coacción, fuera u otros métodos son trasladas a otro lugar dentro del territorio nacional donde son explotadas sexualmente”, explica el estudio.

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