Los hijos toman el mando

  • La aristocracia empresarial española está de relevo. Los sucesores son jóvenes e ilustrados, pero eso no les garantiza el éxito. Las grandes compañías se juegan el prestigio del clan y su patrimonio

Cerca de la mitad de los patriarcas de las empresas del Ibex sobrepasan con creces la edad de jubilación. Otro tanto ocurre con los grupos familiares que no cotizan en Bolsa. A los presidentes de las compañías españolas –y en ocasiones también fundadores de las mismas– les cuesta soltar las riendas de sus corporaciones y adentrarse en un mundo desconocido sin juntas de accionistas ni cuentas de resultados. La cosa empeora en la cumbre. Cuanto más volumen de facturación, más pegamento en las correas. Dicen los expertos que los magnates tienden a creer que sus imperios estarán a salvo mientras sean ellos los que se perpetúen a los mandos y que, en la intimidad, recelan de una nueva generación –aunque sea sanguínea en primer grado (o, quizá, por eso mismo )– que tal vez no esté dispuesta a darlo todo por el negocio o, simplemente, no dé la talla para capitanear la nave con éxito.

Eso explica que muchos relevos tengan que aguardar a la misma muerte del comandante en jefe para conquistar el despacho principal. Ahí están Ana Botín o Dimas Gimeno, que solo consiguieron el control absoluto del Banco Santander y de El Corte Inglés cuando enterraron a su padre y a su tío, respectivamente. Ambos, por cierto, a las puertas de cumplir los ochenta años. Nada de eso le ocurrirá a Esther Alcocer, quien ordena y manda en FCC desde que su progenitora, Esther Koplowitz, cumplió los sesenta, hace apenas tres años, y supo apearse del caballo para dar paso a otro jockey. Aquel inusual traspaso de poderes anunció en cierto modo la llegada de una nueva era para los colosos familiares. Se precipitan nuevas caras, nuevas formas y nuevos estilos a los mandos de los gigantes económicos del país. Es la hora de los delfines y están obligados a conquistar otros mares, a redoblar ganancias y, ante todo, a enorgullecer a la saga.

La princesa de las marcas blancas se la juega

Con solo 32 años, la menor de las cuatro hijas del propietario de Mercadona acaba de ponerse a la cabeza del pelotón familiar en la carrera por liderar el ‘Titanic’ de las marcas blancas. Su padre, el segundo hombre con más dinero de España –Forbes sitúa su fortuna en 8.000 millones de euros–, acaba de poner en los manos de esta discreta licenciada en Administración y Dirección de Empresas por ESADE el negocio ‘online’ de la casa. El encargo se interpreta como la prueba de fuego para zanjar la sucesión, dado que, por un lado, el astuto valenciano cuenta ya con 67 años y, por otro, el negocio electrónico de la compañía es un fracaso. Desde que en 2005 abrió la web comercial, las ventas apenas representan un 1%, un agujero por el que se han colado ya 40 millones de euros.

De esta manera, Juana Roig toma distancia de las gemelas Carolina y Hortensia y de Amparo, todas con silla propia en el consejo de administración. Hasta ahora, solo la primera, licenciada en Económicas, estaba en nómina de la empresa. En concreto, en el área de Marketing, trabajo que compagina con el de secretaria del órgano de gobierno del grupo. Hortensia, por su parte, se ocupa de EDEM, la escuela de negocios que forma parte de Marina de Empresas, el proyecto de formación de directivos impulsado por el propio Roig. Y la inofensiva Amparo está a lo suyo, volcada en su estudio de arquitectura.

La benjamina, que el año pasado ingresó en la comisión de auditoría de la firma, debutó en el mercado laboral en Mango e Inditex antes de responsabilizarse de las compras de la cadena familiar de supermercados y de embarcarse en la expansión internacional de la joyería Vicente Gracia. Discreta y escurridiza, para ponerle rostro hay que recurrir a su boda con Álvaro Otero Pérez, hijo del jefe del equipo de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínico de Valencia, oficiada por la iglesia en mayo de 2013. Si la joven sale airosa de la misión de reflotar el negocio en internet y hacerlo rentable, su padre podría designarla su sucesora y permitirle así el acceso al cuadro de mandos de un emporio que en 2015 logró unos beneficios de 611 millones y proporciona empleo a 75.000 españoles. No parece fácil. Como dice el todopoderoso señor Roig, «el patrimonio se hereda, pero la dirección y el puesto de trabajo, no».

La eclosión de la otra ‘reina’ de España

El rey Midas gallego Amancio Ortega dejó claro hace siete años que una cosa es la gestión –se la encomendó entonces al abogado del Estado Pablo Isla–, y otra bien distinta la propiedad. Marta Ortega, de nuevo la benjamina –acaba de cumplir los 33–, será la depositaria de una gran parte del patrimonio paterno, valorado por Forbes en unos 64.000 millones de euros. Desde bien pequeñita, se prepara a conciencia para lidiar con ello y con una plantilla de 152.000 personas. Brigitte, su institutriz británica, le enseñó a llevar la barbilla alta y amar a los caballos. Estudiante aplicada, aunque sin brillanteces, fue a un internado en Suiza y cursó Empresariales en la Universidad de A Coruña y en Londres antes de incorporarse a Inditex para sumergirse en la cultura de la empresa desde el primero de sus peldaños, el de dependienta. Estaba escrito (por su padre) que su destino como heredera de un holding de 7.000 tiendas en 88 países se empezaría a labrar doblando ropa y reponiendo estantes en un local de Bershka de Oxford Street.

Desde hace cinco años trabaja en Zara Woman. Ella y otras cuatro personas se encargan de captar si son tendencia los lunares, los flecos o los escotes barco, y de decidir cómo visten cada día millones de mujeres en el mundo. No es la jefa. Tampoco tiene despacho. En Inditex, los grupos de trabajo funcionan de manera horizontal. Se esfuerza en parecer una más entre los 5.000 empleados que se concentran en Arteixo. Incluso almuerza en el comedor de los trabajadores y paga con la tarjeta que facilita la empresa y con la que subvenciona parte del menú del día. Madre divorciada de Amancio, de 3 años –lo tuvo con el campeón hípico Sergio Álvarez, hijo de un magnate de las tragaperras–, altiva amazona y directiva multifunción, la ‘Zariña’ ha eclosionado desde que hace nueve meses sorprendió al fundador con un ‘flashmob’ por su ochenta cumpleaños que le arrancó lágrimas. La celebración, filtrada a la prensa, escenificaba el relevo. A la espera de que se traslade a vivir con su nueva pareja, Carlos Torreta, hijo del diseñador Roberto Torreta, reside con el abuelo Ortega en un edificio del puerto de A Coruña. Amiga de Athina Onassis, Jessica Springsteen o Carlota Casiraghi, dicen que no se habla con Sandra, su hermanastra y también heredera, aunque desvinculada profesionalmente de Inditex. Por ahora, la mujer predestinada a ser la más acaudalada del planeta parece arreglárselas bien.

Se acabó la fiesta para el cachorro de Air Europa

Poseer una agencia de modelos –en este caso, View Management– le ha permitido adornarse durante la mitad de su existencia con mujeres tan guapas como efímeras; y tener la cartilla bancaria atiborrada de ceros, vivir en un eterno y disoluto verano junto a Fonsi Nieto, Nicolás Vallejo-Nájera o Rosauro Varo. Pese a todo, Javier Hidalgo es, era, un fiestero sobradamente preparado. Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Pepperdine y máster ejecutivo por la Universidad de California, metió enseguida la nariz en el negocio familiar. De hecho, para 1999 ya era el director general. Sin embargo, con cada sarao que montaba en paralelo–y que podía consistir en fletar un avión de papá para llevar a 300 amigos a Nimes, a ver torear a José Tomás– este ocioso salmantino parecía poner un continente de distancia de por medio con Globalia, nada menos que el primer grupo turístico nacional gracias al desvelo de su fundador y progenitor, Juan José Hildalgo.

Con varias operaciones coronarias en su cuerpo y un auténtico monstruo empresarial que atender –el grupo se compone de Air Europa, Halcón Viajes, Viajes Ecuador, Travelplan o la cadena hotelera Be Live–, urgía zanjar una sucesión que pintaba tortuosa. Con un hijo enrollado en el papel ‘couché’ y dos hijas autoexcluidas del proceso, el patriarca decidió hace tres años poner contra las cuerdas al díscolo Javier. Primero, enviándole una carta de despido (de las facultades ejecutivas). Después, recortándole el sueldo. El órdago dinamitó la comunicación paterno-filial hasta hace poco menos de un año. Entonces, una aventura empresarial con un operador móvil emprendida por su melenudo vástago culminaba con un pelotazo multimillonario y el magnate septuagenario se convencía de que Hidalgo junior tenía madera de líder, y el susodicho, de que era el momento de darse de baja del ‘Hola’ para salir en ‘Expansión’. Así, para estupor del sector, el hijo pródigo pasa ya su primer invierno como consejero delegado del megaholding. Por si las moscas, ha puesto a su vera al ejecutivo de primer nivel que le ayudó a cerrar hace unos meses su primer éxito empresarial.

El heredero paciente y (a priori) perfecto

«Espero no fallar», dijo entre lágrimas Juan Villar-Mir de Fuentes al recoger los trastos de manos de su padre en una junta de accionistas. Tanta emoción es comprensible. Juan Miguel Villar Mir ha tenido que asomarse al balcón de los 85 años para soltar la constructora multinacional, y lo hace en un delicado momento a cuenta de un endeudamiento excesivo y de las salpicaduras de varios casos de corrupción en España y México. El nuevo rival de Entrecanales, Del Pino o Alcocer no suma aún una sola primavera en la cúspide de OHL, pero lleva toda la vida forjándose para ello. Siempre a la sombra alargada de su progenitor. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, su trayectoria profesional está ligada de forma íntegra al grupo familiar. En la última década, como vicepresidente de una compañía que en su última etapa recurrió al exministro Josep Piqué como consejero delegado.

Casado y padre de dos hijos, poco se sabe de la vida de este heredero cincuentón fuera de Torre Espacio –la sede del ‘holding’–, más allá de su pasión por el Real Madrid –su omnipresente padre fue vicepresidente y candidato a la presidencia– y el mundo del motor. De hecho, posee varios deportivos y de vez en cuando le gusta desf ogarse con el acelerador en algún circuito. Para relajarse prefiere Sotogrande. Desde que en los ochenta el «patrón», como llama a su padre, construyó el puerto deportivo de la exclusiva urbanización gaditana, veranea allí codo con codo con los Benjumea, los Garrigues Walker o los Mora-Figueroa Domecq. Obligado ahora a devolver el brillo a OHL, Villar-Mir de Fuentes, el hombre que parece no haber roto un plato nunca, saluda 2017 con un proyecto faraónico: levantar en la Castellana la Quinta Torre.

El señor de Ibiza pesca en Filadelfia

No estaba previsto que el único varón de los cuatro hijos del extitular de la cartera de Asuntos Exteriores de José María Aznar se revelara como un megalodón de los negocios. La carrera del delfín macho de Abel Matutes se ceñía a unos estudios de primer nivel en escuelas más o menos punteras, pero alejadas del relumbrón de las grandes universidades estadounidenses por las que han pasado los herederos de los otros imperios hoteleros radicados en Baleares. Sin embargo, cuando apenas contaba 34 años, se llevó de calle todas las apuestas al alumbrar Ushuaïa, un nuevo concepto de establecimiento que ha resucitado Playa d’en Bossa y enterrado antiguos templos de la música electrónica –la gasolina de la Ibiza del siglo XXI–, como Space.

Hotel de lujo y discoteca al aire libre desde primera hora de la tarde hasta la madrugada, marca la agenda fiestera de la isla desde 2011. Con clientes asiduos como Paris Hilton, puede permitirse cobrar 10.000 euros la ‘suite’ más cara o cargar 6.000 la botella de champán durante la sesión de ‘house’. Y vaya si se pagan. Sin haber estrenado aún los cuarenta –lo hará en abril– y contra todo pronóstico, Abel Matutes Prats se ha convertido en el relevo del exministro como director general del Palladium Hotel Group, que factura 400 millones al año, y vicepresidente del Grupo de Empresas Matutes. El nuevo señor de Ibiza –un tipo «liberal y respetuoso con los que respetan», según él mismo; un tacaño como su padre, según otros– se ha envalentonado y lanzado un fondo de 15 millones para vender casas en Filadelfia. Recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, la ciudad estadounidense fue durante algún tiempo el domicilio de su mujer, jefa de Marketing de los Palladium y madre de los cuatro hijos que tienen en común y con los que residen en Pozuelo de Alarcón.

El ensayo de alto ejecutivo que hace aguas

Su padre, el español de origen turco Isak Andic, está frito por pasar el testigo de la multinacional textil, pero el elegido, su hijo Jonathan (35 años), la lía parda en cuanto coge la batuta del emporio catalán. Dos veces le ha pasado los tratos y dos veces ha tenido que arrebatárserlos para corregir el rumbo e impedir el naufragio. La última, hace apenas unos meses, cuando este licenciado en Comunicación Audiovisual en Estados Unidos, formado empresarialmente en IESE Business School, donde se especializó en Contabilidad, Finanzas y Marketing, puso todo patas arriba y los beneficios cayeron en picado nada menos que el 96%.