El Papa pide rezar por los bebés en peligro «por la interrupción del embarazo»

El Papa en su tradicional misa del domingo.
El Papa en su tradicional misa del domingo. / Efe
  • «¡Toda vida es sagrada!», ha exclamado hasta tres veces, sumándose así a una iniciativa promovida por los obispos italianos para impulsar la educación en la cultura de la vida

El papa Francisco ha subrayado este domingo el carácter sagrado de la vida humana, en referencia al aborto y la eutanasia, tras el rezo del Ángelus. En su discurso, el Pontífice ha pedido a los fieles "mantenerse cerca y rezar por los bebés que corren peligro de la interrupción del embarazo, así como de las personas que están al término de su vida". "¡Toda vida es sagrada!", ha vuelto a exclamar, hasta tres veces.

Francisco se ha sumado así a una iniciativa promovida por los obispos italianos para impulsar la educación en la cultura de la vida y ha agradecido a los profesores y a quienes trabajan en la formación de jóvenes, a quienes ha encomendado la tarea de contribuir a que las nuevas generaciones "sean capaces de construir una sociedad hospitalaria y digna para todas las personas".

"Llevemos adelante la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y a la reducción demográfica", ha indicado en su discurso, en el que ha recordado las palabras de la Madre Teresa: "la vida es belleza, admírala; la vida es vida, defiéndela".

Durante la explicación del pasaje del Evangelio de este domingo, el Papa ha señalado la llamada de Jesús a sus discípulos para que sean "luz del mundo y sal de la tierra" y ha subrayado que "la misión del cristiano en la sociedad es dar sabor a la vida con la fe y el amor de Cristo".

Testimonio «mediante obras»

"Tenemos por tanto un deber y una responsabilidad por el don recibido: la luz de la fe que está en nosotros por medio de Cristo y del Espíritu Santo no debemos retenerla como propiedad nuestra sino que estamos llamados a darla a los demás mediante las buenas obras. ¡Y cuánto necesita el mundo de la luz del Evangelio que transforma, cura y garantiza la salvación a quién la acoge!", ha exhortado.

En todo caso, ha insistido en que el testimonio de los cristianos no debe ser mediante las palabras sino mediante las obras porque "es sobre todo por el comportamiento por el que, en el bien y en el mal, se deja un signo en los demás".

Por último, ha recordado a los fieles que para "cumplir con esta misión" es necesario antes "purificarse" y "mantenerse lejos de los gérmenes contaminantes del egoísmo, la envidia y de la malediciencia", una tarea que, según ha indicado, "no termina nunca y que se realiza continuamente, todos los días".