Muere la exsecretaria de Joseph Goebbels a los 106 años

Brunhilde Pomsel.
Brunhilde Pomsel. / AFP
  • Brunhilde Pomsel, ayudante del jefe de la propaganda nazi, falleció el pasado 27 de enero en su Alemania natal

Brunhilde Pomsel, secretaria del jerarca nazi Joseph Goebbels, murió el pasado 27 de enero en Alemania a los 106 años, durante el día de la conmemoración de las víctimas del Holocausto. Así lo ha confirmado Christian Kroenes, director del documental titulado 'A German Life' que fue protagonizado por esta exsecretaria del jefe de propaganda del régimen nazi.

"Estuvimos en contacto el pasado 11 de enero, día de su cumpleaños. Estaba llena de energía y de esperanza para el futuro", ha comentado Kroenes. Desde 1942 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, Pomsel trabajó como secretaria y estenógrafa de Goebbels, uno de los dirigentes más temidos e influyentes del régimen político de Adolf Hitler.

Considerada como uno de los últimos testigos, e inclusive el último aún en vida de los círculos del poder nazi, Pomsel afirmaba al igual que una gran parte de los alemanes de su generación que no había estado al corriente de los campos de concentración y exterminio. "¿Debo reprocharme no haberme interesado por la política?", se preguntaba Pomsel en el documental. "No sabíamos nada. Nosotros mismos estábamos en un gigantesco campo de concentración", decía refiriéndose a la represión de cualquier oposición al régimen nazi y a la omnipotencia de la policía política.

Pomsel afirmaba que se enteró de la existencia de tales campos de concentración en 1950, cuando fue liberada por los soviéticos y tras cumplir una pena de cinco años de detención. "No podía resistir, formaba parte de los cobardes", agregaba en el documental una Pomsel que falleció poco después de terminar una autobiografía cuya publicación está prevista para marzo. Ella concebía dicho libro "como un mensaje frente a la subida del populismo de derecha en las democracias occidentales", ha indicado Kroenes.

"Frente a la evolución política en Europa y Estados Unidos, frente al creciente nacionalismo en Europa, el auge del populismo de derecha en el mundo y la elección de Donald Trump, ella calificaba sus recuerdos de señal de alarma para las generaciones actuales y futuras", ha señalado Kroenes. Esta evolución política es "terrible, absolutamente terrible", había dicho Pomsel en otra reciente entrevista a la agencia de noticias AFP. Pomsel contaba que había ido "aclamar" a Hitler a partir de 1933 porque no sabía "lo que iba a pasar".

Alemania sigue obsesionada por el nazismo y efectuó un profundo trabajo de análisis de su pasado, pero en numerosas familias alemanas el papel de su parientes en la máquina totalitaria nazi sigue siendo un tema tabú. El arrepentimiento alemán dio lugar días pasados a una polémica pública tras las declaraciones de un dirigente del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), quien consideraba "lamentable" la existencia en Berlín de un memorial de la Shoah (exterminio de los judíos por los nazis).

Durante décadas, cuadros nazis y de las SS escaparon a la Justicia; sin embargo, desde 2011 la Fiscalía alemana ha reactivado investigaciones contra los últimos supervivientes. Pero, debido a la edad y al estado de salud de la mayoría, solo un puñado han sido juzgados y condenados. En junio pasado, en otra entrevista, Pomsel ya había dicho que tenía "la conciencia tranquila".

"Sobre Goebbels puede decirse una cosa, era un excelente actor", dijo Pomsel, para quien la imagen de "enano rabioso" que vociferaba y gesticulaba ante las multitudes era "un papel que él interpretaba"; pues, en el trajín cotidiano, Goebbels "era frío y calmado" para Pomsel y sus ayudantes propagandísticos.