El Norte de Castilla

Noruega abandona la FM
Un técnico de sonido supervisa la grabación de un programa de radio en el estudio de una emisora. / Noelia Martínez

Noruega abandona la FM

  • El país nórdico jubila la señal de FM y se pasa al formato digital para ahorrar y ganar en calidad. Dos de cada tres radioyentes están que trinan con una desconexión que les costará dinero

Noruega ha hecho historia de la radio... apagándola. Esta semana el país comienza una transición paulatina que en unos meses dejará inservible la frecuencia modulada. Las cadenas no dejarán de emitir, pero a partir de ahora lo harán en un formato digital con el que los noruegos no parecen estar muy contentos. De momento, dos de cada tres rechazan la mudanza, que recuerda a la que se vivió en la televisión con la llegada de la TDT. En estas latitudes no hay motivos para la alarma. No parece probable que España se disponga a dar semejante paso a corto plazo .

El pasado miércoles, 11 de enero, a las 11 de la mañana –el minuto fue elegido para que fuera fácil de recordar– los aparatos de la región de Norland dejaron de recibir la señal de FM. La transición se extenderá por el resto del país a lo largo del año, dejando millones de transistores obsoletos. El apagón no llegará a Oslo hasta el próximo septiembre, coincidiendo con las elecciones generales. Puede que conservadores y socialdemócratas paguen entonces la factura de una decisión que tomaron al alimón en 2011, pero que sigue generando una fuerte contestación social.

El ministerio noruego de Cultura sostiene que la digitalización de las emisiones de radio supondrá un ahorro de más de 23 millones de euros anuales. Buena parte de ese pellizco se debe a que los aparatos consumen menos electricidad, pero también a que el coste de la transmisión en el nuevo formato es «hasta ocho veces menor» que el de la frecuencia modulada. La titular de esa cartera, Thornhild Widvey, se ha esforzado en hacer atractivo el cambio a los oyentes asegurando que «tendrán acceso a un contenido más diverso y pluralista, y disfrutarán de una radio con mayor calidad y nuevas funcionalidades».

Un 66% de los noruegos sigue sin estar convencido y se muestra en contra de la desaparición total de la FM, mientras que sólo el 17% está a favor. La mayoría de la población tiene al menos un aparato que capta señal digital, pero sólo un tercio de los automóviles están preparados para el cambio. El adaptador necesario para seguir escuchando la radio en el coche cuesta entre 110 y 220 euros y muchos usuarios, sobre todo los más mayores, están que trinan.

Tampoco es que la radio digital sea una novedad en Noruega, un país acostumbrado a los avances tecnológicos. Ambos formatos llevan conviviendo desde 1995. El DAB (Retransmisión Digital de Audio, en sus siglas en inglés) promete indudables mejoras. Para empezar permite cubrir mejor un territorio marcado por una orografía abrupta en la que retransmitir en FM era una misión imposible. También es capaz de difundir más fácilmente un mensaje de alerta –algo habitual en un país de clima casi polar–, si bien en este caso los críticos alertan del peligro que podríasuponer que muchos vehículos carezcan de radio durante algún tiempo porque aún no se han adaptado.

Otra ventaja es que puede dar soporte a muchas más emisoras. Ya hay 22 funcionando en el país con el nuevo sistema, «y aún hay espacio para 20 más», indica el Gobierno. Una oferta abrumadora si se compara con los cinco canales de alcance nacional que seguían retransmitiendo en FM. Los principales damnificados pueden ser las emisoras pequeñas, «para las que el coste de reconversión podría ser inasumible», advertía hace unos meses Thor Magnar Thorsen, vicepresidenta de la Asociación de Estaciones Locales de Radio de Noruega.

Tampoco es seguro que el público vaya a aceptar una mudanza en masa, cuando el consumo de información, música y otros contenidos tiene hoy en día muchos soportes entre los que elegir. «Espero que los noruegos hayan hecho lo suficiente para retener las audiencias radiofónicas, porque puede que muchos de los que antes escuchaban la radio, se decidan ahora a escuchar en su lugar Spotify», alerta el analista británico James Cridland.

Inglaterra se lo piensa

El Reino Unido es uno de los países que han sondeado la posibilidad de seguir el camino abierto por Noruega, como Suiza o Dinamarca. Suecia exploró la idea pero la rechazó. En España el tema no está en la agenda de los políticos, ni parece que lo vaya a estar a medio plazo. «La radio digital es una maravilla, pero todavía queda mucho para que se implante aquí», asegura el periodista radiofónico José Miguel López, representante español en la Unión Europea de Radiodifusión. «Hace unos años se hizo algún ensayo con la DAB, pero apenas se ha avanzado desde entonces».

A nuestro país aún le queda mucho camino hasta llegar a la encrucijada de apagar la FM. «La radio por internet funciona en medio mundo, pero aquí aún registra audiencias residuales», apunta López. El traslado del transistor a otros soportes, como la televisión o el móvil, se está realizando a un ritmo más lento. Aunque la señal ya no llegue de un repetidor en el monte, sino de un satélite, lo cierto es que la mayoría de oyentes todavía sintoniza un aparato de radio y busca la frecuencia de su emisora favorita, un gesto que Julio Ruiz se resiste a ver desaparecer. El histórico periodista de Radio 3 escucha con cierta nostalgia las noticias que llegan de los fiordos. «Es duro pensar que se está acabando un sistema que todavía estaba empezando cuando di mis primeros pasos en la radio», reconoce el alma de ‘Disco Grande’. El mítico programa se emitió por primera vez en Radio Popular cuando la FM «todavía era considerada la segunda división». Corría el año 1971.

La música fue la gran aliada de la frecuencia modulada para su expansión, primero en Madrid y después en todo el país. «Aquellas primeras emisoras de la FM tuvieron un papel muy importante como altavoz del movimiento cultural al que se bautizó como La Movida», recuerda uno de los críticos musicales más reputados del país. En los años siguientes, la radiofórmula dio paso a un sinfín de emisoras de muy diversas temáticas que convirtieron la FM prácticamente en sinónimo de radio.

Ahora, el apagón noruego supone un momento simbólico dentro de la historia de la radio, al dejar fuera de combate aparatos que llevaban décadas transmitiendo. Algunos expertos dudan, sin embargo, de que el hito sea significativo porque no parece probable que desencandene un efecto ‘bola de nieve’. De momento, en el resto del mundo los nostálgicos de la radio pueden estar tranquilos. Podrán seguir escuchando interferencias mientras hacen girar la rueda del dial.