Greenpeace pide eliminar insecticidas neonicotinoides porque suponen aún más riesgo

Greenpeace pide eliminar insecticidas neonicotinoides porque suponen aún más riesgo
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  • Amenazan a las abejas y a otras muchas especies más de lo que se pensaba

Greenpeace pide a la Comisión Europea que elimine con "urgencia" los insecticidas neonicotinoides porque amenazan a las abejas y a otras muchas especies más de lo que se pensaba hasta ahora, según un informe realizado por la ONG que recuerda que el 70% de los cultivos agrícolas de España dependen de la polinización.

El estudio 'El riesgo medioambiental de los insecticidas neonicotinoides' afirma que los insecticidas neonicotinoides plantean serios riesgos, mayores de lo que se pensaba, y no sólo para las abejas melíferas, como ya se sabía, sino también para muchas otras especies.

El estudio de la ONG se basa en la revisión científica de investigaciones publicadas a nivel global desde 2013 y ha sido realizado por científicos de la Universidad de Sussex (Reino Unido). Precisamente en esa fecha, 2013, la UE estableció una prohibición parcial en la UE de tres insecticidas neonicotinoides: clotianidina, imidacloprid y tiametoxam. Los científicos han encontrado riesgos para las abejas, los abejorros, las mariposas y los insectos acuáticos, con el posible efecto dominó a través de la cadena alimentaria.

Por ello, Greenpeace pide a la CE que prohíba "totalmente" estos insecticidas neonicotinoides y que promueva alternativas ecológicas. El profesor de biología experto en ecología de abejorros y coautor del informe Dave Goulson, afirma que la "evidencia" de que los neonicotinoides contribuyen a disminuir las abejas silvestres y a agravar los problemas de salud de las abejas melíferas es "más fuerte" que cuando se aprobó la prohibición parcial en la UE.

"Ahora podemos demostrar que a parte de las abejas, los neonicotinoides pueden vincularse de manera plausible a la disminución de las poblaciones de mariposas, aves e insectos acuáticos. Dada la evidencia de un daño ambiental tan generalizado, parecería prudente ampliar el alcance de la actual restricción europea", ha manifestado.

En este contexto, el director de política agrícola de la UE de Greenpeace, Marco Contiero, se plantea cuánto más daño hay que provocar antes de que la UE prohíba totalmente estos insecticidas. "La ciencia demuestra claramente que los neonicotinoides son persistentes y omnipresentes en el medio ambiente, no sólo en los campos agrícolas", ha advertido, porque estas sustancias se encuentran "frecuentemente" en suelos, cursos de agua y flores silvestres. "Debemos hacer desaparecer de nuestros campos y del medio ambiente las potentes neurotoxinas como los neonicotinoides", ha reclamado.

En 2014, Greenpeace realizó un estudio que calculaba que en España el 70 por ciento de los principales cultivos depende de la polinización por insectos y determinó que este tipo de polinización supone para la agricultura española más de 2.400 millones de euros anuales y que a nivel mundial supone 265.000 millones de euros anuales y para 22.000 millones anuales.

En este sentido, el responsable de agricultura de Greenpeace España, Luís Ferreirim, considera que España, líder europeo en producción agrícola y también en producción de miel y polen, debe ser uno de los principales interesados en proteger a las abejas y demás polinizadores bien como en promover "decididamente" las alternativas ecológicas. "Solo estas fomentan la biodiversidad y garantizan una producción alimentaria hoy y en el futuro", ha concluido.

Ferrerim subraya que el informe que se ha publicado este viernes confirma que los neonicotinoides plantean riesgos significativos para mucha especies, como las mariposas presentes en los campos de cultivo, escarabajos, insectos acuáticos e incluso aves como gorriones y perdices.

Los insectos acuáticos se exponen como resultado de la lixiviación de neonicotinoides de los suelos agrícolas, provenientes de las sembradoras y las fumigaciones, bien como de los sistemas de agua de los invernaderos.