El Norte de Castilla

Un ariete para el socialismo

Un ariete para el socialismo

  • Tania Baños es futbolista y, a sus 26 años, la alcaldesa más joven de España. A los 18 pidió como premio ir a un mitin de Zapatero

A los 24 años uno puede estar haciendo botellón, viendo series en casa o jugando al Call of Duty. O puede estar redondeando su formación. O buscándose la vida en Londres, en Múnich o en Milán. O puedes levantarte un día y decir: «Quiero gobernar mi pueblo». A Tania Baños (Vall d’Uixó, 1990) le dio por ello tras concluir sus estudios hace dos años. La líder local del PSOE se hacía con el poder tras dos legislaturas municipales dominadas por el PP. Tenía 24 años y se convirtió, además, en la alcaldesa más joven de España en municipios de más de 20.000 habitantes.

El día de la toma de posesión se acordó de sus padres en el discurso. De su madre, mujer de izquierdas, un torbellino. Y de su padre, la calma hecha hombre. «Mi madre me enseñó a ser de izquierdas y a luchar contra las injusticias. Mi padre, a contar hasta diez antes de hacer o decir algo», explica Tania, una metralleta con lengua, soltando ráfagas con la palabra.

La alcaldesa de Vall d’Uixó, una localidad de 31.000 habitantes entre Castellón y Valencia, se pierde hablando de su madre, María Antonia, militante de Izquierda Unida, sindicalista en los tiempos de la factoría Segarra, la empresa que calzó durante décadas a soldados de toda España y de medio mundo. Su fundador elaboró en 1912 unas alpargatas mejores que las que llevaban en el Ejército y se fue a cada regimiento a vender su producto. No tardaron en convertirse en una gran empresa, con miles de trabajadores, el gran motor económico de este pueblo de Castellón. A partir de la posguerra empezó a llegar gente de Andalucía, de Aragón, de Castilla, pidiendo trabajo. Al día siguiente tenían un empleo. Pero a finales del siglo pasado llegó la decadencia y muchas familias se quedaron sin nada. Seis mil obreros al paro.

María Antonia fue de las que llegaron del sur y su sangre caliente también corre por las venas de Tania Baños. «En mi casa siempre se ha hablado de política y mi madre siempre me animó a que participara en cualquier actividad asociativa. Yo formé parte del consejo escolar, del campus joven en la universidad...».

Pero hubo un momento determinante en su vida. Fue en 2008, al final de la primera de las dos legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, de su admirado Zapatero. El líder socialista daba un mitin en la plaza de toros de Valencia y Tania le pidió a María Antonia que la llevara, que ella quería estar allí. Y aquella militante de Izquierda Unida, amor de madre, cerró los ojos y se llevó a su hija al coso. De allí salió con la arrancada de un Miura, dispuesta a comerse el mundo. O mejor aún, a cambiarlo. «Yo iba a cumplir 18 años, acababa de aprobar la selectividad y, como regalo, le pedí a mi madre que me llevara a aquel mitin. Lo hizo a regañadientes, pero aquello fue como si me hubiera metido un chute de adrenalina».

«Me entristece»

De allí casi que se fue directa a afiliarse a las Juventudes Socialistas. Política, estudios y, como no sobraba el dinero en casa, trabajo. Días muy largos, muy intensos. La hija de un chapista, fruto de la enseñanza pública, estudió Económicas en la Universidad de Valencia y luego hizo un máster en Tributación. Los fines de semana arrimaba el hombro y buscó un trabajo para llevar dinero a casa.

No había mucho tiempo para el deporte, pero este año, tras dos años de rodaje en el Ayuntamiento, ha retomado el fútbol. La noticia de una alcaldesa jugando de delantera la ha atropellado. Un día en la contraportada del ‘Marca’, otro en la ‘Gazzetta dello Sport’. «Me entristece que sea noticia que una mujer juegue al fútbol. ¿Sería lo mismo si el alcalde fuera un hombre?». Aprecia más sentirse como una joven cualquiera, desprenderse del corsé de alcaldesa y bromear con las compañeras, reírse, hablar de todo.

«A mí me sirve para desconectar y para tener los pies en el suelo y conocer las inquietudes de la gente joven, porque yo soy la mayor del equipo. Somos la generación más formada y, del mismo modo que hay gente de 60 inmadura, hay gente de 20 con las cosas muy claras». Vuelve a acelerarse. Quizá porque es pura energía. Lo mismo se va con las amigas a ver un concierto de Izal en el Arenal Sound, como participa de las fiestas del pueblo con la peña ‘Els Penjats’ (Los Colgados) o consigue retirar los honores de hijo adoptivo y la medalla de oro de la ciudad de Francisco Franco.

También se siente orgullosa de haber acabado con dos legislaturas de gobierno del PP con mayoría absoluta. Vall d’Uixó es también el pueblo de Isabel Bonig, la presidenta del Partido Popular en la Comunidad Valenciana. «No tenemos una buena relación», ataja sin preámbulos. «Hace unos días coincidimos en un acto y, como tenía que irme a otro, fui a despedirme de un alcalde amigo mío que estaba en su mesa. Al acabar dije un adiós genérico y ni me contestó ni me miró a la cara. No me sorprende: son sus formas». A sus 26 años no tiene miedo a nada. Ni al bíceps del PP regional ni a las defensas que le lanzan patadas. Nació con el ‘felipismo’ y se inspiró con Zapatero. Quiere que sea el momento de los jóvenes. Nuevas ideas, nuevo rumbo. Y en Castellón está preparado este ariete que no teme a nada. «Todos los amigos me dicen: «¡Qué valiente eres, ‘xiqueta’!».