El Norte de Castilla

Fiesta en la trinchera

fiesta en la trinchera
José, 46 años, solo echa de menos a la familia. «Estar aquí es una gozada»
  • El 12 de octubre les pilla lejos de casa. Más de dos mil hombres y mujeres en misiones de las Fuerzas Armadas en el extranjero viven «una experiencia única»

Cuando Patricia le contó a su novio que se marchaba seis meses a Turquía para participar en una misión internacional, el chaval, un teniente del Cuerpo de Ingenieros, se moría de envidia. Hoy, que ya han pasado casi tres meses, solo hace falta escucharla para saber que sigue tan emocionada como el primer día.

La teniente Patricia Briones Herranz, jefe de S-6 del Contingente Patriot, es uno de los 2.109 militares españoles destinados a misiones en el extranjero que hoy celebrarán el 12 de Octubre echando de menos a los de casa, pero encantados de poder vivir una experiencia al alcance de muy pocos. Hija, hermana y novia de militares, llegó hace dos meses y tres semanas a la base aérea de Incirlik, junto a la ciudad de Adama, para encargarse de que las transmisiones funcionen como es debido. «Me he entrenado para esto, de manera que esta misión es una oportunidad y una experiencia fantástica. Por lo demás, en mi entorno todos saben de lo que hablo», dice esta madrileña de 25 años que volverá a España después de Navidades y que hoy festejará con todos sus compañeros el Día de las Fuerzas Armadas. «Hemos preparado un acto que presidirá el general que está al mando y en el que participarán el resto de los efectivos, españoles y extranjeros. Habrá una parada y luego una comida de hermandad. Y como la mayoría de los españoles desplegados aquí son valencianos... qué menos que celebrarlo con una paella», cuenta dispuesta a pasar un buen rato con sus colegas.

«Gente maravillosa»

Algo parecido le ocurre a Enrique Romeo Barásoain, otro de esos dos millares de militares destacados en las 16 misiones repartidas por Europa, Oriente Próximo y África en las que España participa actualmente. El brigada Romeo, de 50 años, es especialista en telecomunicaciones y forma parte del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº1 en Calatayud. Él lleva poco más de dos meses en el destacamento Orion, en Yibuti, un pequeñísimo país ubicado en el Cuerno de África, formando parte de la Operación Atalanta. Su trabajo consiste en mantener en perfecto estado el satélite que les tiene conectados con el resto del mundo. Enrique volverá a casa en noviembre y, aunque está deseando ver a su mujer y a su hijo, un chaval de 19 años que estudia Relaciones Internacionales y sigue con admiración las andanzas de su padre, aprovecha cada instante de su estancia en Yibuti. Unos meses de trabajo duro en los que ha tenido tiempo de hacer buenos amigos. «Siempre que se puede se saca un rato para un partido de tenis y los jueves se junta un grupo de japoneses, ingleses y alemanes, compañeros de base. Unos aprovechamos para hablar inglés y otros para estudiar alemán. Lo mires como lo mires, la experiencia está resultado muy positiva, aunque la familia te eche de menos y se pregunte si estás en un lugar seguro».

También él celebrará hoy con sus colegas la fiesta nacional dándose un homenaje. A la hora de la comida, disfrutarán también de un buen plato de paella y sangría. «Eso sí, nada de conejo porque aquí es muy caro. La tomaremos de pescado. El cocinero ya está esmerándose en encontrar unos buenos peces», explica encantado.

Tanto como lo está José (prefiere que no aparezca su apellido), que lleva ya cuatro meses en Malí y hoy formará con los suyos durante la parada militar que precederá a la entrega de condecoraciones a quienes ya llevan cinco meses allí destacados. José, capitán del Ejército nacido en Navarra, «maravillosamente casado» y padre de dos adolescentes de 15 y 17 años, forma parte de la Misión de Entrenamiento de la UE en la república africana, un contingente multinacional con sede en Bamako que tiene como objetivo adiestrar a las fuerzas locales. Él, que ya disfrutó de una buena paella el sábado para celebrar por adelantado la fiesta, volverá a casa enamorado de las personas que ha conocido. «Algún compañero me habla de lo maravilloso del paisaje, pero yo les digo que todo esto lo tengo en mi tierra. Lo verdaderamente increíble de este lugar son los compañeros y esta gente que te da lo que tiene, a pesar de no tener casi nada». De todo eso les hablará a Marta, David y Óscar estas navidades.