El Norte de Castilla

Por qué soplamos las velas

Por qué soplamos las velas

  • Es una de las pocas costumbres generalizada en todo el mundo pero su origen no está nada claro

Llega el día de tu cumpleaños. La tarta es obligada y si hay tarta deben soplarse las velas. Además se puede pedir un deseo pero sin decirlo en voz alta. Una de las curiosidades que esconde esta costumbre es que se encuentra extendida por todo el mundo siendo una de las pocas tradiciones que conquista al ser humano a través de desiertos y océanos. Las teorías que apuntan a su origen son variadas pero ninguna es segura al cien por cien.

Desde el blog God Fruits apuntan al festival alemán del 'Kinderfert' como un posible germen del soplado de velas. Durante este festival a los niños se les daba una tarta con dos velas, una de ellas simbolizaba la luz de la vida y la otra los años que estaban por llegar. Las velas se mantenían encendidas durante todo el día, si se consumían se cambiaban por otras. Al final del día el niño las soplaba pidiendo un deseo y de este modo el humo podía llegar al cielo.

La segunda de las teorías, la más parecida a la actual, también con origen en Alemania, se encuentra en un texto del siglo XVIII. Aquí se ponía una vela por cada año cumplido y una más en el centro de la tarta.

Otro de los presuntos orígenes apunta a la Macedonia de Alejandro Magno cuando se alumbraban los salones con motivo del cumpleaños del emperador. Aun más lejos queda la costumbre griega de ofrecer a la diosa Artemisa un pastel redondo en el que se colocaban unas velas que simbolizaba el ciclo lunar. Después esas velas se soplaban para que el humo llegara al cielo y se cumplieran los deseos, como en el caso del 'Kinderfest' alemán.

Lo que sí es seguro es que durante siglos la costumbre de soplar las velas fue considerada pagana por los cristianos ya que era (y es costumbre) celebrar la muerte de los santos y no su nacimiento. Cuando se estableció el nacimiento de Jesucristo como festividad esta consideración cambió.