Por qué soplamos las velas

Por qué soplamos las velas

  • Es una de las pocas costumbres generalizada en todo el mundo pero su origen no está nada claro

Moda casual para hombre y mujer

Hasta 90%

Viste tu cama con diseños originales

Hasta 70%

Abrígate este invierno con estilo

Hasta 80%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 80%

Calzado técnico running y trail para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Accesorios imprescindibles para tu día a día

Hasta 70%

¡Moda chic y casual a precios increíbles!

Hasta 80%

Marca española de moda para hombre

Hasta 70%

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Sea cual sea tu estilo hay una chaqueta de piel para ti

Hasta 70%

Renueva tus básicos y luce piernas esta temporada

Hasta 80%

Decora y protege tu sofá con fundas de calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Textura y suavidad en textil de baño

Las mejores marcas a los mejores precios

Nueva colección de botas, botines y australianas

Hasta 80%

Desplázate con la mejor tecnología

Hasta 70%

Bolsos y complementos de piel

Hasta 80%

La marca de moda en exclusiva para ti

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Calzado de tus marcas favoritas

Las mejores marcas a los mejores precios

Llega el día de tu cumpleaños. La tarta es obligada y si hay tarta deben soplarse las velas. Además se puede pedir un deseo pero sin decirlo en voz alta. Una de las curiosidades que esconde esta costumbre es que se encuentra extendida por todo el mundo siendo una de las pocas tradiciones que conquista al ser humano a través de desiertos y océanos. Las teorías que apuntan a su origen son variadas pero ninguna es segura al cien por cien.

Desde el blog God Fruits apuntan al festival alemán del 'Kinderfert' como un posible germen del soplado de velas. Durante este festival a los niños se les daba una tarta con dos velas, una de ellas simbolizaba la luz de la vida y la otra los años que estaban por llegar. Las velas se mantenían encendidas durante todo el día, si se consumían se cambiaban por otras. Al final del día el niño las soplaba pidiendo un deseo y de este modo el humo podía llegar al cielo.

La segunda de las teorías, la más parecida a la actual, también con origen en Alemania, se encuentra en un texto del siglo XVIII. Aquí se ponía una vela por cada año cumplido y una más en el centro de la tarta.

Otro de los presuntos orígenes apunta a la Macedonia de Alejandro Magno cuando se alumbraban los salones con motivo del cumpleaños del emperador. Aun más lejos queda la costumbre griega de ofrecer a la diosa Artemisa un pastel redondo en el que se colocaban unas velas que simbolizaba el ciclo lunar. Después esas velas se soplaban para que el humo llegara al cielo y se cumplieran los deseos, como en el caso del 'Kinderfest' alemán.

Lo que sí es seguro es que durante siglos la costumbre de soplar las velas fue considerada pagana por los cristianos ya que era (y es costumbre) celebrar la muerte de los santos y no su nacimiento. Cuando se estableció el nacimiento de Jesucristo como festividad esta consideración cambió.