El Norte de Castilla

Acusan a un donjuán de desplumar a nueve conquistas

  • El presunto estafador se hacía pasar por policía, intimaba con las víctimas tras contactar con ellas a través de las redes sociales y tenía predilección por las joyas

Salvo su evidente facilidad para seducir, parece que todo él era una pura mentira. Aunque a las primeras de cambio exhibía una placa que lo identificaba como policía nacional, lo cierto es que jamás perteneció a ese cuerpo. De hecho, la chapa en cuestión se la había fabricado él mismo. Pero sus víctimas no lo sabían. Y, tras intimar con ellas después de 'contactarlas' a través de las redes sociales, las desplumaba. Según la Fiscalía Provincial de Granada, lo hizo con nueve de sus conquistas, según publica Ideal. Además, también robó a una décima mujer que lo invitó a cenar y al novio de ésta última.

Tenía predilección por las joyas y actuó, aparte de en la capital granadina, en diversas localidades de la provincia. Cuando los oficiales de la Policía Nacional, los de verdad, que le pisaban los talones registraron su vivienda, hallaron los restos del botín y «documentación relativa a la venta de numerosas» alhajas. También papeles, falsos, por supuesto, que acreditarían su condición de agente de la ley, caso de una nómina y un «certificado» del «nombramiento».

La investigación arrancó después de que varias de las afectadas decidieran denunciar al donjuán que las había desvalijado. Sin embargo, no todas las perjudicadas lo hicieron. Según el escrito de acusación del fiscal, entre las mujeres que han optado por no reclamar hay una a la que el presunto caco le hurtó joyas valoradas en casi 2.500 euros.

Abuso de confianza

Sea como fuere, el acusado deberá sentarse en el banquillo para responder por la presunta comisión de un delito de hurto con la agravante de abuso de confianza y otro de estafa también continuado. La traducción en penas de cárcel de esos cargos es la siguiente: 18 meses de prisión por los robos y dos años más de reclusión -además de una multa- por la estafa.

La fiscalía ha acotado las andanzas del procesado, «al menos, -lo que indicaría que pudo haber más casos, pero que no llegaron a instancias judiciales- durante el periodo comprendido entre marzo de 2010 y abril de 2013», una época en la que el encausado, siempre presuntamente, «mantuvo diversas relaciones sentimentales como mujeres a las que conocía, preferentemente, a través de las redes sociales», relata el ministerio público el modo de actuar del supuesto autor de los hechos, que actualmente tiene 41 años.

Después de establecer la conexión en la realidad virtual, el procesado fijaba citas cara a cara. «Cuando se producía el contacto personal», y para ganarse la confianza de sus interlocutoras, «se presentaba como policía nacional, exhibiendo una placa elaborada por él mismo, además de hacer ostentación, en sus conversaciones, de su condición de funcionario público», una circunstancia «irreal absolutamente», enfatiza la fiscalía.

Con esas malas artes y engaños, «conseguía intimar con sus parejas y acceder a sus domicilios para apropiarse de sus tarjetas bancarias -o al menos de los datos personales que le permitirían realizar extracciones de los cajeros-, dinero en efectivo, joyas u otros objetos de valor», agrega el escrito del ministerio público.

Pues bien, en nueve ocasiones logró desplumar a otras tantas conquistas. En este sentido, una de ellas -que no denunció lo ocurrido- tuvo que afrontar «dos cargos no conocidos ni consentidos por ella en sitios web de apuestas online».

A otra, que tampoco puso los hechos en conocimiento de la Policía, le robó el ordenador portátil, un hurto que la mujer no 'asoció' a la presencia «del acusado en su domicilio». De ahí que no formulase una denuncia.

En un tercer caso, el presunto ladrón sisó 600 euros a otra de sus parejas, 200 de los cuales estaban en una cartera. El procesado devolvió la billetera a la víctima, pero el dinero no.

A otra de las mujeres a las que sedujo le sacó 1.200 euros de la cuenta y le sustrajo joyas valoradas en 2.727 euros, un botín que nunca fue recuperado.

A su siguiente novia, le robó 280 euros y a la 'sucesora' de esta, otros 600 que extrajo de un cajero automático tras haberse apropiado de la tarjeta de crédito.

A sus últimas conquistas antes de ser detenido, también les arrebató alhajas tasadas en una cantidad cercana a los 1.600 euros.