El Norte de Castilla

Signos que delatan que un niño es víctima de ciberacoso

Una joven, entrando en su instituto.
Una joven, entrando en su instituto. / Efe
  • El uso masivo de nuevas tecnologías complica que los adultos puedan reconocer que un adolescente está sufriendo en silencio el acoso

Uno de cada cuatro casos de acoso escolar se producen de forma virtual, según el estudio que han presentado este martes la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña. El fenómeno sucede, a menudo, en la pantalla del teléfono móvil y a través de la aplicación de mensajería WhatsApp. Esto puede hacer que sea más difícil de detectar para familias y profesores, aunque a menudo las víctimas muestran síntomas que pueden indicar este problema.

"Es más difícil de ver porque, sobre todo los adolescentes, se pasan el día usando el teléfono móvil, pero aun así, a menudo hay indicios de que puede estar ocurriendo", asegura Benjamín Ballesteros, director de programas de la Fundación ANAR. Por ejemplo, el retraimiento social. "Si mi hijo o hija empieza a relacionarse menos con los demás. Si no quiere ir al colegio y pone excusas, y a esto se suma que cada vez habla y se ve con menos personas, puede ser porque está sufriendo ciberacoso".

Durante la adolescencia, explica, el grupo de iguales se vuelve el de referencia para los jóvenes, por lo que una falta de interés en quedar con amigos puede delatar un problema en clase. "También se ven a menudo cambios de humor acusados", recalca Ballesteros. "Si de pronto se vuelven más irascibles o están más tristes, incluso en casa, también puede ser un indicador".

Una investigación elaborada por la Universidad de Oviedo en 2015 indicaba que el principal predictor de que un adolescente es víctima de ‘ciberbullying’ es que también sufra acoso físico en su centro escolar. "En nuestro estudio, el mayor predictor de padecer agresiones a través del teléfono móvil o Internet es ser víctima de agresiones en el entorno físico escolar", indicó David Álvarez-García, coautor del trabajo, en un artículo en el que detalló sus conclusiones. "Esto sugiere que en la edad de escolarización en ESO, los agresores online suelen ser compañeros del centro educativo".

"No siempre es así, pero en muchos casos al ‘ciberbullying’ lo acompaña un ‘bullying’ presencial", indica Ballesteros. "Así que otro marcador claro es que el adolescente vuelva a casa con material escolar roto, o que este desaparezca". Los datos del estudio de las fundaciones ANAR y Mutua Madrileña también señala que los agresores suelen ser compañeros. "En muchas ocasiones, además, habían sido amigos de la víctima", afirma.