Brigitte Bardot, ha incluido a los galgos en sus campañas.
Brigitte Bardot, ha incluido a los galgos en sus campañas. / E. Feferberg

Briggite Bardot entra en la batalla de los galgos

  • Dice que España practica el «yihadismo». Los criadores hablan de leyenda negra y las protectoras dicen que son «herramientas de usar y tirar»

Para una hembra de galgo, alcanzar los seis años suele ser lo mismo que para un humano llegar a centenario. La cartilla de ‘Rubia’ indica que ha cambiado cinco veces de dueño. Ha corrido, cazado y parido y su esbelto pero exangüe cuerpo no da más de sí. Ayer mismo viajó camino de una residencia canina de Tarragona después de que Galgos sin Fronteras la rescatara de un destino fatal. «Son meras herramientas de usar y tirar. Salvamos a una, pero matan a ocho», advierte la presidenta de esta ONG, Cristina García.

Cada mes de febrero, con el final de las temporadas de caza y de las carreras, se repite la denuncia. Animales colgados, apaleados, muertos a tiros o, en el menos malo de los casos, abandonados porque carecen de utilidad. Solo los mejores prolongan su vida como sementales. Pero los galgos apenas tienen aprecio como animales de compañía o vigilancia. «Conozco bien el lenguaje de los galgueros y muchos creen que se merecen ese destino por haber dejado de cumplir con su labor», reflexiona Laura Duarte, portavoz del Partido Animalista (PACMA).

La denuncia ha traspasado las fronteras. ‘Brigitte Bardot alerta contra la tortura del galgo en España’. El mito del cine francés e icono de la defensa animal se asomó el miércoles a las portadas de diarios y revistas de referencia como ‘Paris Match’. Ayer incluso compró páginas completas de publicidad en diarios españoles de tirada nacional en las que publicó una carta abierta para reclamar que los galgos «dejen de servir para la satisfacción sádica de individuos primarios y crueles». Como presidenta de la Fundación que lleva su nombre, advierte al Rey, al Gobierno y al pueblo español, que utilizará su influencia «para que estalle este escándalo», si no se declara la abolición del «martirio infligido a los galgos».

Insiste en que a su organización no dejan de llegar cartas de denuncia de esta cruda y cíclica realidad. De hecho, Francia, además de Alemania, Suiza y Finlandia, es uno de los destinos habituales de los perros recuperados.

El galgo no figura entre las razas más apreciadas por los amantes de las mascotas. Fascinan por su determinación innata a la hora de cazar liebres y por su impresionante velocidad de persecución, que ha consolidado un sólido circuito de campeonatos de carreras y apuestas. Animales que son criados en grandes cantidades en busca de los mejor dotados, lo que da lugar a una sobrepoblación de perros sin propietarios. Los de carreras salen de sus caniles solo para entrenar y competir. «Su vida útil no suele pasar de los dos años y medio», advierte la portavoz de Justicia Animal, Mati Cubillo. Esta ambientalista aún recuerda sus batidas por los olivares andaluces en busca de animales ahorcados de una rama. Una práctica que era habitual también en las dos Castillas y Extremadura porque muchos cazadores no tenían ánimo para pegarle un tiro a su ahora inútil compañero de monte. «En algo hemos avanzado, se ha reducido mucho esa práctica», admite Cubillo.

Furtivos

El presidente de la Federación de Galgos de España, Luis Ángel Vegas, reta a los colectivos que denuncian estos hechos a que «documenten un caso de un galgo ahorcado en los últimos diez años». El Partido Animalista, lanzó un SOS por las redes sociales para acreditar sus quejas. En el informe posterior recogieron 50 casos de canes que habían sufrido todo tipo de vejaciones o habían sido sacrificados. Muchos aún llevaban al cuello la cuerda con la que fueron linchados. La denuncia incluía la valoración del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), que hablaba de «leyenda negra» y de que «hay mucho desaprensivo, pero no tanto como se quiere hacer ver».

Vegas, que controla una organización con 33.000 perros con cartilla y chip («apenas el 10% de los que hay»), atribuye los maltratos a incontrolados que roban en casas y se dedican a la caza furtiva. Solo en 2015 se produjeron 3.814 denuncias por este tipo de delitos. Pero dice estar cansado del extremismo animalista que ha acuñado una leyenda rural que todos dan por buena: tanto PACMA, como Justicia Animal o Galgos sin Fronteras hablan de unos 50.000 animales eliminados cada año. La Fundación Afinnity registró 106.000 denuncias de maltratos a mascotas en España en el último ejercicio. Solo 2.100 eran perros galgos. Frente al absoluto desencuentro entre protectoras y galgueros, la Federación de estos últimos les recuerdan que son los únicos que se han personado «en denuncias a criadores por malas prácticas».

Dicen los ambientalistas que «cuando se prohiba la caza de liebre con galgo (España es el único país que la mantiene) se acabará todo». Pero Vegas responde que es como «acabar con los accidentes de tráfico prohibiendo los coches».