Una talla andaluza para la Cofradía de la Preciosísima Sangre

Eduardo Sánchez, el hermano mayor, posa junto a una foto de la talla en La Antigua. J. F./
Eduardo Sánchez, el hermano mayor, posa junto a una foto de la talla en La Antigua. J. F.

La imagen llegará tras la Semana Santa y será bendecida en mayo y expuesta al culto en su sede de la Antigua

J. DE LA FUENTEValladolid

Los cofrades de la Preciosísima Sangre de Valladolid han decidido recientemente adquirir una imagen de una Virgen Dolorosa a propuesta de su recientemente nombrado Hermano Mayor, Eduardo Sánchez Velasco, y su junta de gobierno. Tendrá la advocación de Virgen de la Caridad. Es obra del escultor e imaginero gaditano Rafael Martín Hernández. La talla, vestida con manto y saya, de estilo andaluz, está finalizada en su taller sevillano, y será trasladada a Valladolid tras la Semana Santa de este año, con la intención de ser bendecida en el mes de mayo próximo.

La Virgen de la Caridad será expuesta al culto en una de las capillas de su sede de la iglesia de la Antigua, en la capilla de los Tovar, junto al altar, en su parte derecha. El párroco del templo, Paulino González Galindo, ha estimado que esa es su ubicación idónea. Se preparará un altar con la imagen mariana mirado al Santísimo Cristo de la Preciosísima Sangre, obra de Jenaro Lázaro Gumiel (1953).

La compra ha supuesto un importante esfuerzo económico para la cofradía, que hipoteca sus ahorros y parte de sus futuros ingresos, así como las donaciones que recibe desde hace días de cofrades, familiares, benefactores y devotos de la hermandad, de sus imágenes y habituales de su sede.

La votación y aprobación se produjo el pasado día 14 de enero en el cabildo general extraordinario. La adquisición es un motivo de orgullo para sus cofrades, que ven estos días cómo los más puristas de la ciudad critican la decisión en redes sociales y círculos ‘semanasanteros’, mientras que otros alaban la propuesta. La apertura de fronteras, y el hecho de traer una imagen andaluza a Valladolid, con ropaje, no deja de ser un eterno debate y motivo de controversia. La Cofradía de la Preciosísima Sangre hace oídos sordos, porque se trata de una decisión de sus cofrades y atiende a una vieja demanda y necesidad de la hermanad, que viene a cubrir un vacío en la celebración de la Pasión de la ciudad con esa advocación.

La idea de la adquisición de una imagen de una Virgen surge en el seno de la cofradía en el año 2002, año en el que el hermano mayor es Enrique Hernández Campos, dado que jamás habían tenido una imagen mariana propia. El actual responsable de la cofradía comenzó a mirar presupuestos «y nos topamos con esta imagen, que ya estaba hecha, nos llenó en la visita que hicimos al taller de su escultor; adquieres algo que ves y palpas, que ya existe, no es un encargo o un proyecto. Nos gustó y de ahí que lo hayamos propuesto a los cofrades», explica Eduardo Sánchez.

Calidad en la expresión

La virgen está en el taller de Rafael Martín Hernández, aunque su autor la talló en Mairena del Aljarafe, en 2017. «Contactamos con él por ‘email’. Al ponernos a buscar escultores y sus tallas de vírgenes nos encontramos con la calidad de esta imagen. Pedimos presupuesto para una nueva y precio de la que ya tenía terminada», explica Sánchez, quien aclara que no conocían al escultor, ni su obra.

Respecto a la posibilidad de sondear la escuela castellana, «lo que hay por aquí, personalmente no me convence, porque una imagen tiene que transmitir. En Valladolid estamos acostumbrados a La Piedad, la Vera Cruz y las Angustias, tallas que llegan al corazón, y optamos por buscar calidad en la expresión y en el rostro». También buscaron en la escuela murciana, donde su escultor de referencia, Hernández Navarro, «tiene un modelo muy fijo de vírgenes que no nos convenció».

La nueva talla de la Virgen de La Caridad es una imagen de vestir, de las denominadas ‘de candelero’, con una altura de 1,79 metros, de madera de cedro, con policromía al óleo, pestañas naturales y brazos anatomizados y articulados. Tiene un armazón o bastidor, sin piernas talladas. Es una imagen típica de las dolorosas de cualquier pueblo de Castilla, en la que solo están talladas las partes que se ven a simple vista, la cara y las manos. «La expresión y la mirada de la cara tiene un realismo que no hemos visto en ninguna talla del siglo XXI, con la mirada perdida al cielo, que se adapta al instante de la mirada de la madre a su hijo crucificado, nuestro paso titular», relata el cofrade. En Valladolid no existía una imagen de la Virgen de la Caridad, y la cofradía busca seguir trabajando en la idea de fomentar la caridad entre sus cofrades a través de la nueva talla.

Buscan confeccionar una vestimenta acorde a la imagen y al estilo de Valladolid, «como podría vestir una viuda del siglo XVII. Hemos dado nuestra idea y el escultor nos está ayudando en buscar los colores idóneos para su rostro y tono de piel», añade. Por el momento, no estará adornada con corona ni diadema, hasta que la economía de la cofradía lo permita.

Abiertos a donaciones

La Junta de Gobierno ha descartado hacer aportar una cuota extraordinaria a sus cofrades con motivo de la compra. Para sufragar la inversión han editado mil estampas históricas y unas pulseras de tela, que venderán durante toda la cuaresma y en Semana Santa. También han instalado una urna donde se pueden depositar donaciones y limosnas para ayudar a conseguir la mayor aportación económica. Se puede visitar el proyecto y el rostro de la nueva imagen en la iglesia de La Antigua desde el pasado domingo.

Lo que la cofradía ha aprobado es la compra de la imagen. «Es cierto que somos una cofradía de Semana Santa y el objetivo futuro podrá ser sacarla en procesión. No tenemos prisa. Hay que dar culto a la imagen, que los cofrades y los vallisoletanos la conozcan y se verá, porque las tallas se compran con dinero, pero las devociones no se pueden comprar con nada», señala Eduardo Sánchez al respecto de otra de las polémicas que la compra suscita, si será para dar culto o se adquiere para procesionar.

Incorporar una talla andaluza a la Semana Santa de Valladolid genera polémica. «Sabíamos que algo nos iba a caer. El Cristo de la Exaltación, el Cristo Camino del Calvario y el Cristo de Medinacelli son tallas andaluzas y en Valladolid existen vírgenes vestidas, como la Virgen de los Dolores de la Exaltación y la de la Soledad de los Franciscanos. Valladolid es una ciudad muy cerrada a sus vírgenes, y los más puristas pueden ver un sacrilegio en nuestra decisión. La Semana Santa ha ido evolucionando hacia no sabemos dónde y no solo es que se esté ‘sevillanizando’. Si allí compramos orfebrería, andas, carrozas y adornos, ¿por qué no hacer lo mismo con tallas?», reflexiona el hermano mayor. «Respetamos todas las opiniones. Nuestro crucificado es contemporáneo y de un escultor zaragozano y nosotros no entramos a valorar imágenes recientes que han llegado a nuestra Semana Santa desde Murcia, de Miguel Ángel Tapia, o de Ricardo Flecha», concluye.

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