De Pablos ensalza el «corazón» de los vallisoletanos, que «mueven» los pasos de la Semana Santa

El pregonero Ángel María de Pablos, junto con Óscar Puente (izquierda) y Ricardo Blázquez (derecha). / Ramón Gómez

El pregonero aboga por «no olvidar que se debe vestir al desnudo, dar de comer al hambriento y de beber al sediento y que se debe dar cobijo al peregrino y al emigrante»

El Norte
EL NORTEValladolid

El periodista Ángel María de Pablos ensalzó hoy el «corazón» de los vallisoletanos, que »mueven» los pasos de madera de la Semana Santa hasta convertirlas en «imágenes vivas y reales de lo que sucedió hace dos mil años». De Pablos fue el encargado de pregonar la Semana de Pasión vallisoletana de 2018 en la Catedral, un texto, muy poético y periodístico, que lanzó en primera persona y con el que se dirigió a los feligreses que abarrotaron la seo; en este documento tan propio realizó un recorrido por muchas de las procesiones y liturgias que envuelven estos días a la ciudad y en la que, principalmente, habló del «corazón», según informa Ical.

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«El corazón que empuja al pueblo a no ser un mero testigo de las procesiones sino que, por el contrario, le ayuda a convertirse en un actor más quizás, y sin duda, porque cada procesión es, también, la gran procesión de cada uno, el drama, las lágrimas, el vía crucis, el dolor, el sacrificio que forma parte de nuestro mundo interior», sentenció, tras ser presentado por el alcalde de la ciudad, Óscar Puente.

Prosiguió que las «gentes sencillas de esta ciudad, como las gentes sencillas de cualquier lugar de España, intuirán, atisbarán, conocerán que la vida de cada cual es en sí lo que es, y representa cada figura, cada talla, cada personaje que desfila, transfigurado en la madera…»

En este sentido, realizó una breve reflexión de lo que también promover la Semana Santa. «Nadie olvidamos que se debe vestir al desnudo, que se debe dar de comer al hambriento y de beber al sediento, que se debe dar cobijo al peregrino y al emigrante… No penséis en ninguna envoltura de folclore religioso; en nada que no sea sencillez y naturalidad. La nuestra es una Semana Santa vivida en su más auténtica realidad. La de las emociones internas y externas, de las sensaciones; las que van por fuera y las que no escapan nunca de nosotros mismos. La Semana Santa de las admiraciones», argumentó. En resumen, «las que salen de dentro y se manifiestan hacia fuera…»

De Pablos, cofrade de las Siete Palabras, mostró su satisfacción por poder pregonar la Semana Santa de su ciudad natal, «después de tantos años soñando con este momento». Aprovechó para recordar a la figura de su padre, también periodista, quien calificó a la Semana de Pasión vallisoletana como «pura maravilla de arte». «No cabe otra definición para el desfile de cristos y dolorosas transidos por el llanto en la resina de sus maderos que, domingo a domingo, de Viernes de Dolores a Resurrección, se vive en esta ciudad que es la mía», subrayó.

Un breve recorrid

Un breve recorrido

El también poeta se remontó al Vía Crucis de la Exaltación de la Santa Cruz y de Nuestra Señora de los Dolores que la Hermandad Ferroviaria pasea por el Barrio de las Delicias; la procesión del Ejercicio Público de las Cinco Llagas; al Domingo de Ramos; al Santísimo Rosario del Lunes Santo; al encuentro de la Virgen de las Angustias y el Cristo Camino del Calvario el Martes Santo; al Vía Crucis del Miércoles; y al

«ramillete de procesiones» del Jueves Santo, con el «majestuoso» Cristo de la Luz, la procesión de la Amargura, el Santísimo Cristo Despojado o la Peregrinación del Silencio, entre otros, en el denominado día, según De Pablos, «de las mantillas españolas, de las manolas, que muestran con donaire su luto y su belleza, ambos a una».

Y saltó Ángel María de Pablos al Viernes Santo, que reparte «la atención por igual entre mañana y tarde», con los dos acontecimientos «más trascendentales de la Semana Santa de Valladolid»: el Sermón de las Siete Palabras y la Procesión General de la Pasión de Cristo, con sus 33 pasos: «En esta verdadera marea de dolorosas y crucificados destacan los dos últimos, precisamente La Dolorosa y el Crucificado, por la emoción que provoca contemplar a Cristo en su momento supremo».

De Pablos hizo un especial homenaje a las madres «que viven también su semana de Pasión». Lo hizo en el momento de mencionar a la Virgen de Nuestra Señora de las Angustias, que recibe siempre el fervor de los vallisoletanos. «No se conoce bien si es la Historia o la leyenda quien dice que Juan de Juni esculpió esta talla en el año 1561 para Medina de Rioseco. Y que a los riosecanos no les agradó, por lo que se la devolvieron al escultor. Rioseco tuvo una nueva Dolorosa pero ésta de las Angustias, a quien los vallisoletanos adoran con un fervor indefinible, quedó entronizada en el taller del artista. Y así se hizo porque, al parecer, Juni, para darla esa fuerza de supremo dolor, escogió para su Madre de Dios los gestos de su propia hermana agonizante…», relató ante la mirada de cientos de ciudadanos que llenaron la Catedral.

El Sábado Santo, recordó el periodista, está «imbuido» por el espíritu mariano, por eso la ciudad ofrece «sus dolores diarios a la Virgen de la Vera Cruz». Y el Domingo de Resurrección «vuelven a iluminarse las ilusiones con la esperanza y la Plaza Mayor se convierte, una vez más, en el valle de Josafat, en el templo de todas las oraciones, ahora para entonar el júbilo, el regocijo de tan significado momento».

En resumen, «más de una semana de dolor y de amor, de consuelo y de tragedia, de corazones abiertos a la fe y al prójimo, que no hay amor más divino que el amor que se siente por aquellos que, humanos como nosotros, no han tenido la fortuna de verse favorecidos… Más de una semana, sobre todo, de corazones abiertos…»

Un momento «entrañable»

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, fue el encargado de presentar al pregonero, justo cuando la ciudad ultima los preparativos, «mundanos y espirituales», para celebrar su Semana Santa. Habló del acto de hoy como uno de los momentos «más entrañables»: la proclamación del pregón, con el que se promueve una «primera gran reflexión en torno al significado de las liturgias, los desfiles y las tradiciones de ese momento mágico y único que encarna, para los vallisoletanos, desde hace más de cinco siglos, este tiempo santo».

También deslizó que pregonar una Semana Santa «tan carismática y significada» como la de Valladolid «ha de ser un reto importante y ha de producir una emoción difícil de describir». Tras destacar el currículo de Ángel María de Pablos en la prensa nacional, autonómica y local, Puente subrayó su «virtuosismo poético, su amor por la métrica y su innata inspiración para el verso» y, sobre todo, sus «innumerables» textos referidos a las cofradías, procesiones y liturgias de la Semana Santa de Valladolid.

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