La lluvia obliga a suspender El Rosario del Dolor media hora después de haber comenzado

La lluvia obligó a cubrir los pasos antes de la suspensión. / Gabriel Villamil

El Rosario del Dolor había pensado en los niños y acortado el recorrido dado que mañana tienen colegio

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

El Rosario del Dolor llenó de gentío las calles del centro de Valladolid en la tarde de ayer, con luz en sus primeros instantes tras el cambio del huso horario y temperaturas para disfrutar, máxime viendo las previsiones de los días venideros. Pero una vez comenzada la procesión y con los seis pasos en la calle, apenas media hora después del inicio, comenzó a llover y tras unos instantes de espera en los que cubrieron los pasos con plásticos, decidieron suspender y regresar a la Vera Cruz o sus sedes con celeridad. El Ecce Homo se refugió en el interior de Las Angustias. La lluvia duró 20 minutos, pero ya no había vuelta atrás.

A las ocho de la tarde y desde la Vera Cruz, habían comenzado a salir a la calle los primeros Gregorio Fernández de la Semana Santa de este año, atestada de personas. Así, acompañados de sus cofradías titulares, comenzaron la procesión La Oración del Huerto, El Atado a la Columna, el Ecce Homo, Camino del Calvario, La Crucifixión del Señor y La Vera Cruz

Cuando algún forastero pregunta a un vallisoletano qué procesión debería ver de la Semana Santa de Valladolid en caso de no poder acudir a la General de la Pasión en la noche del Viernes Santo, bien hará en recomendar el Rosario del Dolor, en el que pueden disfrutar de seis magníficos pasos y el mejor conjunto en una misma procesión antes de llegar la apoteosis del próximo viernes, y sin entrar a valorar procesiones con un solo paso, que también las hay y de excelsa calidad.

El Rosario del Dolor había acortado este año su recorrido hacia la plaza de San Pablo, con el fin de que los niños que participaron con sus respectivas cofradías, pudieran llegar a sus casas a descansar una hora prudencial dado que mañana es día lectivo para todos ellos y tienen clase, por aquello de las polémicas con el calendario escolar, las vacaciones y las decisiones políticas en este sentido y que tanta polvareda levantan cada año.

Este lunes se cumplió ciclo de organización de esta procesión tras seis años con este formato, y bajo la responsabilidad anoche del Atado a la Columna una vez cumplida la rotación completa. Las seis cofradías implicadas deberán decidir antes de verano si vuelven al formato anterior, recorriendo las calles céntricas de la ciudad, con los misterios cubiertos en lugares emblemáticos por el resto de cofradías que en el Lunes Santo no tienen procesión propia, que parece que será lo más probable. En esta decisión valorarán que participen más niños con sus cofradías, que para ellos sea más llevadera la procesión por la complejidad de tener a los menores parados tanto tiempo en un lugar fijo, y aumentar la presencia de público por todo el recorrido, no solo en la salida y en el lugar de celebración del Rosario.

También habrá que ver qué sucede el próximo año con la talla que saque en procesión la cofradía de La Oración del Huerto, si será la propia, de Miguel Ángel Tapia, deseo que expresaron este año y que no fue autorizado, o la prestada por la Vera Cruz, de Andrés Solanes, que fue la que acompañaron anoche.

Cristo de Medinaceli

Por otro lado, el Santísimo Cristo de Medinaceli estrenó en la tarde del lunes en la procesión de Amor y Misericordia un nuevo trono, aún sin terminar en cuanto a la decoración final y detalles en su estructura no visibles desde las aceras, que da mayor esplendor a la talla de estilo andaluz. Si en años precedentes eran 20 los cofrades que cargaban a costal el paso, desde ayer lo hacen 35 personas desde el interior de la composición, que tiene un peso superior a los 1.205 kilos. Los trabajos de elaboración del trono los vienen realizando los propios cofrades, que seguirán en el empeño al menos cinco años más hasta culminar con los trabajos, capitaneados por el capataz y presidente, Santiago Capote.

Procesión del Cristo de Medinaceli.
Procesión del Cristo de Medinaceli. / Rodrigo Jiménez

Al poco de partir de San Martín comenzaron a caer gotas de lluvia. La cofradía del Discípulo Amado, propietaria de su talla y paso, decidió aguantar en la calle advertidos que la borrasca apenas duraría 20 minutos. Una vez solventado el pequeño caos que generó la suspensión del Rosario del Dolor, continuaron su procesión sin más alteración.

El estilo andaluz de la cofradía ‘de los periodistas’ en su origen, hace que el transitar de la procesión de regla de la cofradía del Discípulo Amado por las calles de Valladolid llame la atención, aunque los más puristas no comulguen con las novedades ni con las tradiciones foráneas incorporadas a nuestra ciudad. Los cofrades cargan al estilo ‘molía jerezana’, que viene del término molía, que hace referencia al collarín que se elabora con manta enrollada y apretada y que se sitúael cofrade tras la cabeza para cargar el peso del paso repartido sobre la espalda, a modo de collera.

Quince minutos después de las ocho de la tarde partieron de San Martín acompañados por la banda de La Piedad, con sus hachones a la cadera y cada año más cofrades en sus filas. Si el año pasado tan solo eran 88 los cofrades fieles del Discípulo Amado, este año ya cuentan con 126 cofrades, aumentando sus miembros en un 50%. Cerca de las diez de la noche llegaron con la talla contemporánea (2012) de Juan Antonio Blanco a la Catedral para realizar un acto penitencial en el que los asistentes renovaron la fe y las promesas del Bautismo y regresar a su sede no sin antes modificar mínimamente el recorrido por existir un árbol de grandes dimensiones que no había sido podado y por el que no podía pasar la procesión dadas las dimensiones del nuevo trono.

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