Quién decide si las tallas cedidas por el Museo de Escultura procesionan o no en la Semana Santa de Valladolid

Un grupo de cofrades introduce en San Joaquín y Santa Ana el Cristo Crucificado cubierto con plásticos en el via crucis del viernes. /R. Jiménez
Un grupo de cofrades introduce en San Joaquín y Santa Ana el Cristo Crucificado cubierto con plásticos en el via crucis del viernes. / R. Jiménez

El préstamo de las imágenes está regulado por una orden ministerial y sometido a medidas de seguridad

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

Semana Santa en Valladolid. Previsión de lluvias y un nutrido grupo de obras de arte de los siglos XVI y XVII pendientes de salir a la calle en cualquiera de las numerosas procesiones programadas. Surge entonces la obligación de decidir si se aplaza, se suspende o se celebra el desfile procesional. Pero ¿Quién decide? ¿Qué criterio sigue para adoptar la decisión?

La decisión está clara en Valladolid cuando las cofradías son las propietarias de las imágenes, pues son éstas las que asumen el riesgo de salir o no al calle. Pero ¿qué ocurre cuando las tallas son prestadas? El Museo de Escultura cede cada Semana Santa 43 piezas que componene de forma total o parcial diez pasos diferentes. 42 de ellas pemanecen en el museo, a las que hay que añadir el Cristo de la Luz, custodiado y expuesto al culto en la capilla del Palacio de Santa Cruz. La Elevación de la Cruz, Camino del Calvario y Sed Tengo son los res pasos que pemanecen expuestos todo el año en la Sala de Pasos del museo. El resto se encuentran en una nave justo detrás, denominada Casa del Sol, que puede ser visitada previa solicitud. «Cualquier salida de una pieza del museo la autoriza una orden ministerial y requiere de un informe de la dirección del museo en el que se analice la seriedad del proyecto, sus condiciones y la seguridad», señalan.

«Nos gusta consensuar con las cofradías la decisión de salir o no, compartir con ellas la responsabilidad»

«Nos gusta consensuar con las cofradías la decisión de salir o no, compartir con ellas la responsabilidad» José Ignacio Hernández, conservador del museo

Cada año, el Museo Nacional de Escultura realiza un seguimiento del estado de conservación de las policromías de las tallas, un sentado de los colores y revisiones periódicas, antes y después de los préstamos, con su consiguiente acta. El principal problema con el que se enfrentan es el de los cambios bruscos de las condiciones ambientales, pues además de la lluvia le afecta el grado de humedad, los cambios bruscos de luz y los de temperatura. «Siempre advierto de que puede ser más perjudicial el sol que la lluvia, las condiciones extremas no son buenas», añade el conservador, quien advierte de las dilataciones y contracciones que sufre la madera en caso de humedad.

En este sentido, una de las condiciones del préstamo es que el tiempo permita su estancia en el exterior, «y eso es algo que leen y firman cada presidente de cofradía que saca una imagen de nuestras instalaciones», especifica José Igancio Hernández, conservador del Museo desde 1981.

Una vez que el paso está en la sede de la que partirá, no podrá salir en procesión sin la autorización o visto bueno del museo, a través de su directora, María Bolaños, a quien le corresponde la decisión última. «Se puede producir en persona o por teléfono porque no tenemos el don de la ubicuidad, pero siempre hay una comunicación continua».

Un poco de comprensión

El Viernes Santo, cuando 33 pasos procesionales salen a la calle, la Junta de Cofradías se encarga de canalizar la situación. En los últimos años en los que amenazó la lluvia, bajo la presidencia de Felipe Esteban y de José Minguel Román, se ha convocado un pleno extraordinario y urgente a media tarde. «Mi papel ha sido analizar y explicar cómo veíamos el panorama honestamente, la situación en que nos encontrábamos, recomendando una decisión», aclara Hernández Delgado. Después, las cofradías votan la decisión. «Nunca nos ha gustado cargar con toda la responsabilidad», precisa el conservador. Y pese a que se podía haber decidido que las tallas no salían en procesión, el conservador del Museo asegura que siempre les ha gustado «consensuar la decisión y compartir la responsabilidad con las cofradías, sin imponer nada, salvo que veamos claramente que se iba a cometer una barbaridad o temeridad».

Desde el Museo de Escultura recuerdan que tienen potestad sobre las tallas, pero no sobre las cofradías, pues son éstas las que pueden optar por salir con sus imágenes propias o, en el caso de ser compartidas, considerando las composiciones de los pasos. «Siempre se ha tomado la decisión por mayoría, no por unanimidad. Recuerdo que en la suspensión de la procesión General del Viernes Santo, la del año 2013, solo una cofradía votó en contra de la suspensión, hubo tres abstenciones y recomendamos que era mejor no salir. Luego no llovió y nos criticaron terriblemente», explica Hernández.

El conservador recuerda además que la salida del Viernes Santo tiene una complejidad añadida, pues la cruz guía sale a las siete de la tarde y el último cofrade llega a Las Angustias pasada la media noche. Son más de siete horas con tallas en la calle.

Para la actual Semana Santa, la situación climatológica es compleja. Y aunque José Ignacio Hernández ya se ha apartado de la ‘asamblea’ que tomaría la decisión en caso de ser necesario en Viernes Santo, pide para quienes tengan esta responsabilidad «un poco de comprensión». Porque, recuerda, que «no solo se suspenden procesiones en Valladolid, sino que ocurre en toda España, y todos queremos lo mejor para la ciudad, las tallas y nuestra Semana Santa».

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