Sábado Santo

Centenares de fieles arropan al Cristo fallecido en la procesión del Santo Entierro

Varios cofrades portan a hombros el Cristo yacente./Henar Sastre
Varios cofrades portan a hombros el Cristo yacente. / Henar Sastre

La temperatura, fría pero sin amenaza de lluvia, respetó la marcha de la comitiva desde la iglesia Conventual de Santa Ana en la capital vallisoletana

Ó. SJ. H. Valladolid

Centenares de personas acompañaron durante la tarde de ayer al Cristo fallecido en la tradicional procesión de la Cofradía del Santo Entierro. Lo hicieron durante su marcha desde la céntrica iglesia Conventual del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, en las cercanías de la Plaza Mayor de Valladolid, a partir de las ocho, en un acto que fue para los asistentes tan emotivo como tranquilo, y en el que el tiempo –con una temperatura fría pero sin viento ni amenaza de lluvia– respetó en todo momento el paso del cortejo.

Los fieles fueron congregándose en la plaza de Santa Ana y las travesías aledañas en torno a las 19:30, a la espera de la salida del paso. El templo lució decorado con los tradicionales tapices negros con bordado de oro de la cofradía. El Cristo yacente, tras la recta inicial y escoltado por decenas de cofrades que le rindieron tributo un año más, fue recorriendo a hombros y con acompañamiento musical las calles Héroes de Alcántara y Zúñiga para finalizar de nuevo en el templo de origen.

El recorrido no presentó incidente alguno en su hora aproximada de duración y contó con el abrigo de los espectadores, que supieron guardar el debido respeto desde antes incluso de abrirse el portón eclesial y sin exceder las barreras estipuladas por el vallado de seguridad, que en algunos tramos no fue necesario.

La comitiva, lenta y con paradas puntuales, se desplazó siguiendo la estela de los cofrades, que veneraron el sepulcro del crucificado entre los estandartes tradicionales símbolo de la cofradía, y ataviados con los capuchones de la hermandad.

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