La Bajada del Ángel llena de emoción Peñafiel

La niña Daniela Terrazas retira el velo a la Virgen, en la Bajada del Ángel de Peñafiel /Agapito Ojosnegros Lázaro
La niña Daniela Terrazas retira el velo a la Virgen, en la Bajada del Ángel de Peñafiel / Agapito Ojosnegros Lázaro

Cientos de personas se congregaron para ver una fiesta declarada de interés turístico nacional

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZAROPeñafiel

Daniela lo hizo francamente bien, así se lo reconocieron, con un caluroso aplauso, las cientos de personas que este domingo al mediodía acudieron a la plaza del Coso de Peñafiel para contemplar el vuelo icónico de la villa del Duratón: la Bajada del Ángel, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

Daniela Terrazas Olmedo, de 6 años de edad, sin sentirse intimidada por los miles de ojos que la siguieron, procedió a retirar el luto a la Virgen de la Asunción consumando así un rito que simboliza la Resurrección de Cristo y que se remontan varios siglos atrás, pudiendo tener su origen en los autos sacramentales. Fue tal su aplomo que tras realizar la tradicional Bajada, incluso, durante unos instantes, la niña atendió a los medios de comunicación que la esperaban a los pies de la torre de madera desde la que descendió tras hacer 'el ángel', como popularmente también se conoce en el municipio esta tradición. La pequeña contó la experiencia vivida. Todo perfecto.

Momentos antes Daniela escenificó el vuelo de un querubín que, tras salir de un globo blanco –que representa una nube- libera dos palomas, desciende hacia la enlutada Virgen situada a sus pies y la retira el velo de dolor que porta por la muere de su hijo. Hecho esto y con el velo ya en sus manos, la niña ascendió de nuevo –gracias al mecanismo de cuerdas y poleas que discurre entre dos torres de madera- agitándolo y pataleando mostrando así la alegría angelical por la buena nueva de la Resurrección.

El ritual de la Bajada es casi efímero, dura muy poco tiempo, pero se vive con mucha emoción e intensidad. Pero 'el ángel' es un capítulo más de una ceremonia que comienza en la iglesia de Santa María, ubicada en la Plaza de España, desde donde parte la Virgen en procesión hasta la plaza del Coso, para la Bajada. El cortejo está compuesto por autoridades municipales –a las que este año se sumó el presidente de la Diputación vallisoletana-, por el párroco, por representantes de las cofradías, la banda municipal de música, y, por un grupo de manolas, este año de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores quien por turno organizó la Bajada del Ángel celebrada ayer. Miembros de la misma hermandad portaron a la Virgen en andas en todo momento.

Tras el vuelo del querubín, y con Daniela incorporada al cortejo delante de la imagen de María, la procesión se dirigió hasta la iglesia de San Miguel de Reoyo donde se completó la escenificación alegórica de la Resurrección. A las puertas del templo, bajo palio, el párroco portando la custodia salió a recibir a la Virgen, la cual, a través de sus portadores, realizó tres genuflexiones ante el Santísimo. Tras lo cual, toda la comitiva entró en el templo donde se celebró la eucaristía.

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