La Semana Santa brilla junto al Acueducto

La Dolorosa de Santa Eulalia, este Jueves Santo, a su paso por el Azoguejo. /Efe
La Dolorosa de Santa Eulalia, este Jueves Santo, a su paso por el Azoguejo. / Efe

Declarada de Interés Turístico Nacional, la celebración acapara el interés de segovianos y visitantes en una tarde muy especial

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Aunque la tarde estaba fresca, el sol brilló en lo alto y las cofradías segovianas pudieron trasladar sus pasos a la Catedral. Hubo mucho público y todo salió bien. Otra cosa muy distinta es lo que ocurra en la tarde del Viernes Santo. Si llueve, como anuncian las previsiones, no habrá Procesión de los Pasos.

La Flagelación del Señor

Fue la primera cofradía en partir. Lo hizo a las seis y cuarto en la iglesia del barrio de Nueva Segovia. El paso, La Flagelación del Señor, representa la flagelación de Jesucristo en las horas previas a su crucifixión. La talla es de principios del siglo XX, obra de José Quixal. El blanco y el púrpura son los colores de la cofradía. También fue adquirida esta talla en 1907 por orden del entonces obispo de Segovia, Julián Miranda i Bistuer. En un principio, acompañaba este paso el gremio de albañiles, carpinteros, pintores y canteros. Desde 1988 sale en procesión con la cofradía de la parroquia de La Resurrección y es orgullo de todos sus miembros.

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Emoción contenida en San Millán

Casi a las siete salieron de San Millán las imágenes de la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra, titlares de la cofradía de la parroquia. Escoltados ambos pasos –la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra, ambos de Aniceto Marinas– por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, el desfile cruzó la plaza de San Millán y giró por la calle de Carretas para volver a subir por Hermanos Barral y encaminarse a la calle de Santo Domingo de Silos por la Travesía de los Pelaires. Una multitud aguardaba en la avenida del Acueducto.

San José, a pedir de boca

La procesión de la Cofradía de La Piedad, del barrio de San José Obrero, también salió a pedir de boca. Las imágenes que porta San José son tres grupos escultóricos en madera policromada. Uno de ellos, el que abre el desfile, lleva por nombre El Calvario y está integrado por las figuras de Jesús crucificado, María y San Juan; el segundo representa a María Magdalena junto a Jesús en la Cruz; y el tercero, a Nuestra Señora de La Piedad con su Hijo en brazos. El primero pertenece a la llamada Escuela de Olot, de principios del siglo pasado; y los otros dos son obra de Sebastián Sanabra y José Quixal, de 1907.

La Dolorosa de Santa Eulalia

La tarde de Jueves Santos, el barrio de Santa Eulalia es una fiesta, especialmente la calle de San Antón, donde decenas de personas esperan la salida del paso de la Soledad Dolorosa que porta la Hermandad de Nuestra Señora la Soledad Dolorosa y la Cofradía del Recogimiento. Como todos los años, el paso procesional volvió a salir del recinto de la Academia de Artillería, lugar donde los cofrades ultiman los preparativos. Después, cuando pasó la cofradía de Nueva Segovia por la plaza de Santa Eulalia, enfiló la calle de Buitrago en dirección a San Francisco y el Azoguejo.

El Cristo de la Cruz

En la Ermita de la Cruz, levantada en el barrio del Mercado, en el lugar donde predicó San Vicente Ferrer, se venera desde tiempos inmemoriales la imagen del Santo Cristo en madera policromada y de anónima factura. A finales del siglo XVII se fundó la Esclavitud, cofradía integrada por personas de toda clase y condición, a la que el papa Benedicto XIII otorgó Bula perpetua en 1724. Años después, en 1793, la imagen salió por primera vez de su ermita en rogativa con motivo de la guerra con Francia. A la Procesión de los Pasos se incorporó en 1939. La imagen ha llegado a la Catedral, portada a hombros, después de un largo recorrido.

Los Maristas, a hombros también

Había verdadera expectación por contemplar esta hermosa procesión que se abre paso por el barrio de la Judería segoviana porque, por primera vez, ambas imágenes fueron trasladadas a banzos, sobre los hombros de fornidos cargadores. Y en absoluto decepcionó. En la Piedad, a la luz de las antorchas, los miembros de la cofradía realizaron el llamado Juramento del Silencio. Después, durante el traslado, el paso de ambas tallas (el Cristo con la Cruz a cuestas y la Virgen de las Angustias) se abría paso entre el silencio y el respeto más absolutos. El cortejo volvió a deparar momentos de contenida emoción cuando el Cristo y la Virgen cruzaron el Arco del Socorro.

La Oración en el Huerto

La banda de cornetas y tambores Félix Martín, orgullo de la cofradía, anunciaba con sus sones, a la caída de la tarde, que daba comienzo la procesión. El paso de La Oración en el Huerto partía, camino de la Catedral, acompañada por cientos de fieles. Este grupo escultórico, que antaño custodiaba el gremio de hortelanos y que desde 1979 pertenece a la cofradía del barrio de San Lorenzo, es una bellísima talla realizada a comienzos del siglo XX por el escultor catalán Josep Rius. Representa a Jesús orando, de rodillas y apoyado en una roca, en el Huerto de Getsemaní. De la copa de un olivo pende un ángel.

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