Fuenterrebollo se vuelca con la Pascua

El concurso de torrijas es una de las citas más esperadas. /El Norte
El concurso de torrijas es una de las citas más esperadas. / El Norte

Fuenterrebollo se prepara para vivir una intensa semana llena de celebraciones

Mª REYES SANZFuenterrebollo

Como cada Semana Santa Fuenterrebollo se prepara para vivir las procesiones, cada una con su particularidad, los oficios y las celebraciones propias de estas fechas. También está prevista una gran fiesta para todas las edades, un torneo de pádel por categorías y, como cita obligada, el VI Concurso de Torrijas y Rosquillas. De nuevo cultura y tradición, deporte y gastronomía son las propuestas de esta localidad segoviana para estos días tan señalados en nuestro calendario.

El Domingo de Ramos inicia las celebraciones de la Semana Santa en Fuenterrebollo con la bendición de los ramos y una breve procesión. A mediados del siglo pasado, los mayores del lugar decían que «el que no estrena algo el Domingo de Ramos se queda sin pies o sin manos», por ello era costumbre estrenar algo este día.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción acoge el Jueves Santo por la tarde la celebración de la Santa Cena, conmemorando la Eucaristía en la Última Cena, y el Lavatorio de los pies y por la noche la Hora Santa. Posteriormente se sale en procesión con la imagen de Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa.

El Viernes Santo por la mañana es tiempo para los Laudes y el Vía Crucis que recorre las calles del pueblo deteniéndose en las estaciones de las centenarias cruces de piedra y terminando en las proximidades de la ermita de San Roque. En esta ocasión se procesiona con la Cruz de la Cofradía de la Vera Cruz. Por la tarde se celebran los Santos Oficios y la noche da paso al duelo impregnado de olor a cera, de pasos mudos y susurros sordos que, a la luz de las velas de los asistentes, acompañan al paso del Cristo Yacente y la Virgen en la procesión del Silencio.

El sábado por la noche se celebra la Vigilia Pascual y con ella la resurrección de Jesús. Por ello se celebra una liturgia muy especial y con la máxima solemnidad. La vigilia comienza encendiendo y bendiciendo un fuego en el atrio de la iglesia, fuera del templo, en el que se enciende el Cirio Pascual, una enorme vela que simboliza a Cristo resucitado y de la que los asistentes encienden sus velas. En esta ceremonia también se bendice el agua de la pila que hay en la entrada de la iglesia y el que se administrará durante el Bautismo a los nuevos cristianos de ese año.

La mañana del Domingo de Resurrección se celebra la Procesión del Encuentro en la que las imágenes de la Virgen Dolorosa cubierta por un manto negro de luto, portada por las quintas, sale de la iglesia por una puerta para recorrer unas calles, y la de Jesús, procesionada por los quintos, sale por otra la puerta del templo para dirigirse por otras calles del pueblo, para finalmente encontrarse en una plaza en la que confluyen varias calles.

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