La Dolorosa de Santa Eulalia llega a la Catedral aclamada por la multitud

La procesión de la Dolroosa, a su paso por la calle de Muerte y Vida. Tanarro/
La procesión de la Dolroosa, a su paso por la calle de Muerte y Vida. Tanarro

De los dos mantos que posee esta Virgen de profunda belleza artística, destacan los excelentes bordados en terciopelo de sede y oro

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROsEGOVIA

La tarde de Jueves Santos, el barrio de Santa Eulalia es una fiesta, especialmente la calle de San Antón, donde decenas de personas esperan la salida del paso de la Soledad Dolorosa que porta la Hermandad de Nuestra Señora la Soledad Dolorosa y la Cofradía del Recogimiento. Como todos los años, el paso procesional volvió a salir del recinto de la Academia de Artillería, lugar donde los cofrades ultiman los preparativos. Después, cuando pasó la cofradía de Nueva Segovia por la plaza de Santa Eulalia, enfiló la calle de Buitrago en dirección a San Francisco y el Azoguejo.

La imagen de la Soledad Dolorosa es una escultura de María, de profunda belleza artística y espiritual, que se aproxima a la edad que tenía la Virgen, alrededor de unos cincuenta años. De sus dos mantos, cabe destacar los excelentes bordados en terciopelo de seda y oro. Sale en procesión desde el año 1921 con la cofradía titular de la parroquia de Santa Eulalia. En un primer momento, se le rendía culto en la desaparecida capilla de San Antón, en la calle del mismo nombre. De ahí que se mantenga la tradición de iniciar la procesión en este calle, a la altura de donde debió de estar en su día dicha capilla.

La devoción que los vecinos de Santa Eulalia profesan a esta imagen de la Virgen Dolorosa es absoluta. Muchos de ellos han sido bautizados en su presencia, en la pila bautismal que existe en el interior del templo dedicado a Santa Eulalia de Mérida. También sienten gran apego por Ella los miembros de la Academia de Artillería. Ayer, varios militares del centro volvieron a escoltar a la Virgen en su traslado a la Catedral.

Prueba de la devoción del pueblo por la Soledad Dolorosa es la cantidad de público que asistió a la Procesión de los Cinco Misterios del Martes Santo, aunque en esta ocasión no desfila la Virgen, sino el Cristo de la Esperanza, imponente talla del siglo XVII, de autor desconocido. La misma cantidad de público se congregó ayer en las inmediaciones de la iglesia, situada junto a la calle de San Antón, para ver desfilar a la Dolorosa.

El cortejo discurrió por las calles de Buitrago, Muerte y Vida y San Francisco, cruzó la plaza del Azoguejo y llegó a la Plaza Mayor a través de la Calle Real, donde fue observada y fotografiada una y mil veces por turistas y visitantes. Siempre hay quien a esta Virgen de Santa Eulalia la compara con la Macarena sevillana. También hoy puede visitarse en el interior de la Catedral. Es todo un espectáculo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos