La Virgen reparte caridad y consuelo

María Santísima de la Caridadl y del Consuelo en la Rúa Mayor. /LAYA
María Santísima de la Caridadl y del Consuelo en la Rúa Mayor. / LAYA

La Hermandad de Jesús Despojado realizó ayer su primer procesión con dos pasos

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Minutos antes de vivir un momento único que pasará a la historia de la Hermandad de Jesús Despojado, en el interior de la iglesia de La Purísima comenzó a escucharse el ‘Ave Marí’a de Schubert, cantado por la soprano Amparo Mateos. Los 35 costaleros que cargaban el palio de la Virgen se acercaban a la puerta meciendo una Madre bajo su palio.

Fuera, en la plaza de las Agustinas, se respiraba esa emoción contenida de ver por primera vez a una imagen en la calle. Un Domingo de Ramos en el que la tradición demanda un estreno, y en esta ocasión, era poder llevar al Señor junto a su Madre para hacer la estación de penitencia hasta la Catedral. Una Virgen que bajo la advocación de la Caridad y del Consuelo viste de azul, al igual que su palio, con doce varales que se movían al paso de sus costaleros.

Otro sonido que quedará en el recuerdo de su primera salida de La Purísima serán las campanillas de sus dos jarras laterales, al igual que las más de 1.200 rosas blancas que adornaban su palio. O su candelería, con flores rizadas y cirios que daban paso al dulce rostro de una Madre que ayer repartió caridad y consuelo por la ciudad.

La Banda de Música de Alba de Tormes interpretó la marcha ‘Sueño Azul’

La primera levantada del palio justo a las puertas del templo fue de las responsable del taller de costura de la hermandad (hermanas honoríficas), como agradecimiento a su labor durante los últimos meses para hacer posible esta primera salida de la Virgen. Otra novedad eran los dos manigueteros que iban delante del palio, que eran los dos únicos nazarenos que vestían del mismo tono azul de terciopelo que María Santísima de la Caridad y del Consuelo, así como el cuerpo de acólitos que precedían el paso, y que vestían nuevas tunicelas con bordados de la simbología de María.

En este día tan especial contaron con varias hermandades madrinas, en concreto, la Hermandad Dominicana, La Soledad, El Rosario y la Virgen de la Salud de Tejares.

Algo extraordinario también fue que en esa tarde de Domingo de Ramos también les acompañase en su cortejo la comunidad educativa (adultos y niños), del Colegio de San José. Y al tiempo que el paso de palio salía hacia la calle, la Banda de Música de Alba de Tormes hacía su estreno de ‘Sueño Azul’, dedicado a esta imagen de la Hermandad de Jesús Despojado.

Para esta ocasión también se preparó una petalada para la Virgen, que recibió al inicio de la calle Compañía entre el aplauso del numeroso público allí presente.

Antes del estreno en la estación de penitencia de la Virgen, salió de La Purísima Nuestro Padre Jesús Despojado, su Hijo, con cierta incertidumbre porque justo a su salida comenzaron a caer unas gotas del cielo. El cortejo lo abría la cruz guía, ya terminada, y que fue bendecida minutos antes por el vicario general de la Diócesis, Florentino Gutiérrez, en el interior del templo. Y cuando salieron los primeros penitencias, con su capirote de terciopelo granate, en La Purísima todavía se escuchaba desde la calle rezar el Padrenuestro de todos los hermanos de esta joven hermandad que en 2018 ha cumplido su primera década de vida.

Un momento que paralizó a los allí presentes fue comenzar a escuchar la marcha ‘Y Jesús Despojado’ de manos de la Agrupación Musical de La Expiración, dedicada a esta imagen, y que marcaba el ritmo y la intensidad a media que se acercaba a la puerta de salida. ElSeñor estrenó ayer una nueva túnica granate, con la simbología de la Cruz y el pez en la parte delantera (Jesús pescador de hombres), y en la parte de atrás, un candil, como luz de la Iglesia. A la calle salió también con un nuevo broche para el cíngulo, realizado por el orfebre sevillano Joaquín Ossorio, el autor también de la nueva corona imperial de María Santísima de la Caridad y del Consuelo.

Antes de que los costaleros pusieran sus pies en la calle, el jefe de paso les recordó que lo importante era «el amor y la entrega». La agrupación también interpretó el himno a la salida de este paso de misterio, para dirigirse hacia la Catedral.

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